dijous, 29 d’octubre de 2009

La mujer transgresora, Liliana Mizrahi


Creo profundamente en la mujer que, al transgredir pautas atávicas, crea campos de conocimiento y de apertura para sí y para otras. Creo en la mujer que lucha por ganar la paridad con el hombre. Creo que la mujer democrática es la que puede responder autocríticamente. La que corre el riesgo de asumir su propia libertad. La que al transgredir produce verdaderas transformaciones y sustenta los procesos de cambio que desencadena. La que abandona el lugar de la pasividad ingenua por el de la inteligencia valiente.

No de cualquier manera, H.R.Herzen


Me gustaría oír tu voz, pero no de cualquier manera. Me encantaría sentir tu mirada, pero no de cualquier manera. No dormiría por notar tu piel, pero no de cualquier manera. Aunque ahora mismo preferiría que fuera de cualquier manera, sueño con oír tu voz a escasas respiraciones de mi cuello y sentir tu mirada sin excusas. Quiero notar el sudor de tu piel y electrificarme a tu lado. Si escribo esto es, sin duda, porque ahora mismo resulta imposible que eso suceda. Hace ya unos días que pruebo a volar en el espacio, perderme en la galaxia, desaparecer para encontrarme a tu lado, pero mis sueños se detienen justo en el momento en que apareces y sonríes.

dimecres, 28 d’octubre de 2009

declaración del amante anarkista, Roberto Freire










porque te amo, no precisas de mí.
porque me amas, no preciso de ti.
nunca dejaremos completar nuestro amor
entre nosotras somos, deliciosamente innecesarias.

diumenge, 18 d’octubre de 2009

Bolero, Julio Cortázar


Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

dissabte, 17 d’octubre de 2009

Dos cuerpos, Octavio Paz



Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

divendres, 16 d’octubre de 2009

Poema en el libro 'A sangre fría', Truman Capote.



Hay una raza de hombres inadaptados
una raza que no puede detenerse
hombres que destrozan el corazón a quien se les acerca
y vagan por el mundo a su antojo…
Recorren los campos y remontan los ríos
escalan las cimas más altas de las montañas;
Llevan en sí la maldición de la sangre gitana
y no saben cómo descansar.
Si siguieran siempre en el mismo camino
llegarían muy lejos;
son fuertes, valientes y sinceros.
Pero siempre se cansan de las cosas que ya están,
y quieren lo extraño, lo nuevo, siempre.

dilluns, 12 d’octubre de 2009

El derecho al placer, Sandra Rojas



Nos robaron el placer, como nos robaron otras tantas maravillas de la vida. Y si nos dejamos, los enemigos del placer colectivo y amigos de la destrucción nos las roban todas. La experiencia del placer libera y enseña a defender con las uñas ese mismo placer. ¿Por qué se imaginan que los poderosos no quieren perder sus privilegios? Porque los conocen de sobras y son tan mala gente que no quieren ni compartirlos; porque poder, se puede. También tengo claro que quien quiera sufrir, que sufra. No soy de esas personas, acepto sacrificios pero no sufrimientos.

Los derechos, como podría ser el mismo placer, no son inalienables al ser humano. Se recibe, dando; se encuentra, ofreciendo; se avanza, caminando; se gana, luchando. No nos enseñaron, más bien nos reprimieron todo ello. No nos prepararon, nos tiraron de golpe a la piscina, y desaprender es más difícil que aprender. Encontrar a nuestro ser salvaje no es fácil, pero, claro está, es posible. Nuestros deseos, liberaciones y despertares están ahí, pero si te quedas quieta, se alejan.

Vivir el despertar de nuestro ser salvaje es espectacular. Darse la confianza, la facilidad y la tranquilidad de disfrutar del placer erótico y sexual sin objetivos ni pretensiones ni límites ni culpas ni remordimientos. Con o sin compañía, transgrediendo normas y tabúes, recibiendo sin complejos ni obligaciones y con mucha alegría. Ese abrir los ojos para valorar el propio cuerpo conlleva otras liberaciones y otras miradas, un bastante de alegría y fuerza para afrontar con optimismo la miseria cotidiana y general que nos rodea.

Pareciera sorprendente que en algunos casos, más de los imaginados, hay personas que nunca han mantenido ciertas prácticas sexuales o las han mantenido con nula o escasa consideración hacía su propio placer, con la frustración que conlleva (si había expectativas) o la asunción de un nivel de placer mínimamente aceptable. Preocupante, sin duda. y cuando un torbellino de placer inunda sus cuerpos, pueden aferrarse tanto a ese torbellino que a veces ponen en la cuerda floja una antigua relación amistosa cariñosa, agradable y abierta. Personas que te acaban de conocer, pasan a "extrañarte" y a necesitar más; eso es, a generar más dependencias en vez de lanzarlas bien lejos; eso es, a sufrir, cuando antes aceptaban su camino sin aparente sufrimiento.

Es por ello que cierta “cautela” me acompaña a la hora de iniciar relaciones, luego me suelo ir de cabeza y sin cabeza. Aunque parezca lo contrario, espero a que otras personas decidan cómo y cuando. Me animo cuando esas otras personas de la que me enamoro cotidianamente saben de sobras dónde y con quien se están metiendo. Agradezco esa valentía y entonces creo que doy bastante y me gusta recibir como un espejo. El camino es largo, lento y hay que conocerse para saber qué ofrecer y en qué medida. La mayoría de veces soy tan fácil de complacer que no necesito más que dormir abrazada a alguien para sentirme bien y levantarme cargada de energía.

Esa “cautela” (que, sinceramente, generalmente no tengo para equilibrar mi salud mental con la de otras personas) me ha hecho alejarme de ciertas relaciones y no querer abrir nuevos caminos y diálogos con otras personas. También he asumido que el sexo y la buena compañía es una buena terapia de choque para ciertos estados de ánimo, y la he puesto en práctica para dar collejas en la conciencia. Así, lo que más me alegra de algunas aventuras es conocer a personas bellísimas de más cerca, haber recorrido su cuerpo y sentido su aliento en mi boca y sentir que han hecho añicos algunas barreras que las limitaban, porque solas no cayeron.

Yo, por cierto, no quiero más de lo que me quieran dar, aunque acepto todo tipo de masajes.

diumenge, 11 d’octubre de 2009

Ustedes y nosotros, Mario Benedetti




Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual

ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez

nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien

ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom

nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud

ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función

ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar

ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

dissabte, 3 d’octubre de 2009

La Rayuela (cap.68), Julio Cortázar




Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

divendres, 2 d’octubre de 2009

Pues tampoco, H.R.Herzen




El otro día una amiga me decía que las relaciones que ella llamaba “abiertas” acaban mal. Imagino que lo decía porque las relaciones que no son de “esa manera” acaban bien, lo cual me generó una mueca para no reírme demasiado. El caso es que se acaban las dos, pensé también. Es como los matrimonios: hay unos que acaban bien; y otros, duran toda la vida. Las relaciones humanas son como la vida, como el ser humano: efímeras, caducas, perecederas. Nacen. Y mueren, de forma natural, por enfermedad, suicidio o eutanasia; accidentalmente, por azar o por el destino, de mutuo acuerdo o si te he visto no me acuerdo. ¿Bonito? No ¿Triste? Pues tampoco. No puedes evitar una tormenta, pero sí mojarte. Ante la lluvia puedes decidir quedarte en casa o dejar que el agua te cale o moje tu cara. Después agradecerás una buena ducha y sopa calientes. Tampoco estoy diciendo que no te pongas unas buenas botas o un chubasquero. Como dice Sabina, “Si lo que quieres es vivir cien años, no pruebes los licores del placer. Si eres alérgico a los desengaños, olvídate de esa mujer”.

Como dice mi gran amor susurrándome al oído: “Seguir apostando por la libertad con alegría en las relaciones humanas parece más complicado que ser sindicalista combativo en Colombia”.