divendres, 21 de gener de 2011

Mi cama está llena de pelos, H.R.Herzen


Mi cama, como mi vida, está llena de pelos, cabellos y hasta vellos. De todos los colores y grosores, formas y longitudes, lisos o rizados, incluso púbicos e impúdicos. Por más que me esfuerzo no logro sacarlos de mis sábanas y mantas, de mi ropa y de mi cuerpo, de mi alfombra, del baño y la cocina. Pero yo sé que no son sólo pelos, son recuerdos anclados de amistades y amores, revolcones y peliculones. Y por ello me alegra verlos ya que me inundan de una suave nostalgia y me sumergen en el pasado que, dulce y dramático, siempre esquivo.

Mis mayores y mejores recuerdos no son de aquella vez que viajé a tal lugar o estudié o bailé... Mis fotografías en el corazón son de todos esos amores que han marcado mi manera de ver y vivir el amor, el sexo y todas sus contradicciones morales. Giro la cabeza a lado y lado y mis ojos se topan inevitablemente con algún objeto que me transporta a una u otra persona que se metió en mi corazón. Y ya no sale, se queda para siempre.

dimarts, 18 de gener de 2011

La bicicleta inspira sexo, Carlos F. Pardo

El título da risa. Podría terminar de fracasar con este artículo comenzando a hablar de las razones médicas por las que montar en bicicleta genera mayor potencia sexual, enumerar los estudios en los que se ha demostrado que quien anda en bicicleta tiene erecciones más largas. Esa sería la versión insípida, de la cual me alejaré lo más posible (primordialmente, porque esas razones son las que menos importan al resaltar la sexualidad de la bicicleta).
Voici des Ailes


La bicicleta inspira sexo y es verdad. Desde que se inventó, la bicicleta se ha tomado como abanderada de la libertad, del desenfreno, de la velocidad y, en varios casos, del sexo más allá del breve coito. Piénselo: cuando va a su oficina por la mañana en su carro y maldice el trancón mientras oye la misma emisora con los mismos comentarios y las mismas llamadas a los mismos políticos, para después oír un Bossa-nova barato o un Acid Jazz mal seleccionado, ¿Se siente libre? ¿Se siente liberado? ¿La velocidad se apodera de usted? No lo creo.  Ahora piense ese recorrido en bicicleta y sea sincero consigo mismo al responder las mismas preguntas.

Hay tres escenas que hacen explícita esta relación de la bicicleta con lo sensual y lo sexual.

Contra este amor


Recientemente se ha reeditado, corregido y ampliado, el folleto "Contra este amor" compuesto por 24 reflexivas páginas sobre el susodicho tema.

En el mundo de la estupidez, los que finalmente sí logren ser locos quizás alcancen a ser bastante más cuerdos que los demás; en el planeta de los alienados, quienes luchen por ser ellos mismos puede que sean los únicos que disfruten el caminar sin grilletes; en el infierno de los sentimientos seguramente el diablo sea el más sentimental. En un lugar tan deshumanizado, en un sitio tan irracional y denigrante, nos atrevemos a publicar este libreto…

Seguramente, en esta moribunda sociedad del consumo, el amor sea el mejor Policía, el mayor vigilante de un sistema que desea mentes dúctiles, inmóviles, quietas, adormecidas y engañadamente satisfechas ante lo que contemplan, o mejor dicho, lo que tienen ante sus ojos y no llegan a ver. La posesión, el reclamar algo como propio, el tener algo que perder, son las más duras cadenas, la aduana prohibida al paso, el infranqueable muro a superar en ese largo camino por la libertad. Hoy las cadenas, los muros y los carabineros han sido despojados de sus típicas vestimentas antiestéticas, no interesa ofrecer claramente la represión y el látigo como tal, hay que disfrazarlos para que travestidos continúen campando a sus anchas. Miles de divertidos payasos somos, controlándonos entre nosotros sutilmente, creando futuros borregos consumidores, y demandantes también de un producto llamado amor, amor para el consumo.

Los editores de este libreto, no tenemos la solución perfecta, tampoco deseamos ser profetas de un nuevo mundo, ni poseer la verdad absoluta. No, esto no es una imposición de ideas, pero sí una declaración de intenciones. El cambio reside en el interior de cada uno. Seguiremos adelante porque nos aburre tanta autoridad e hipocresía, peleamos contra este orden de valores. Nos declaramos solitarios Quijotes, luchadores en la locura y por la libertad. Entre todos, aprenderemos algo.

Por eso, porque nos duele muchísimo ver a nuestros coetáneos enfermos sin saberlo, por eso que llaman amor, sutilmente expuesto a través de novios, esposos y "folleteos" diversos; es triste ver como buenos compañeros acaban totalmente atados por encontrar una compañía que los transforma en esclavos, prostitutas de una sociedad enferma y una pareja que los llama suyo. El amor, como todo en la vida, debe ser revolucionario. Todavía no se ha logrado entender este bello concepto, la idea de un sentimiento de unos hombres y mujeres que juntos hagan por cambiar las cosas, por transformar esta nefasta sociedad, ser libres empezando por el ejemplo personal, por lo cotidiano de sus actos. Puede que aunque todas las noches lo soñemos, aunque no tengamos otro pensamiento al cabo del día, aunque hagamos lo posible e imposible, no podamos cambiar el mundo pero al menos intentemos que él no nos cambie a nosotros.

edicionesimaginacion@gmail.com

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dimecres, 12 de gener de 2011

Podrás caminar en libertad, H.R.Herzen


—Cierra la bolsa y lánzala bien lejos.
—¿Por qué insistes en lo mismo?
—Para ver cómo se la lleva el río...
—¿No crees que es mejor así?
—Te sentirías más ligera. Y cuando saltes, pensarás que vas a salir volando.
—¿De verdad?
—Prueba. Quítate la ropa. Podrás caminar en libertad sin pensar en lo que vas a perder.
—Me da miedo...
—Cierra los ojos, respira, piensa en algo lindo...

dilluns, 10 de gener de 2011

No quisiera ser como las nubes pasajeras, Mila Mores


No quisiera ser como las nubes pasajeras, pero tampoco quiero ser tu sol en la mañana y tu luna cada noche. Preferiría ser como una estrella fugaz que aparece sin esperar, que alegra y da suerte, ilumina y se muere. Pero no quiero que te quedes mirando a ver cuándo vuelve a aparecer,prefiero que juegues con las nubes a ver animales o figuras fantásticas, deseo que disfrutes con cada estrella que brilla en tus noches y que aúlles con la luna —no sólo cuando esté llena—.

La utopía del amor libre, José María Carvalho Ferreira

En el imaginario colectivo e individual del anarquismo, el concepto y la práctica del amor libre ha sido objeto de innumerables polémicas y disensiones. La razón plausible de este hecho discurre de la dificultad en situar, teórica y experimentalmente, al individuo como entidad libre y soberana en el contexto de cualquier grupo, comunidad o sociedad. Cualquier expresión de vida, instinto, sentimiento, relación sexual o idea corporizada en un acto de amor libre por un individuo en una relación con cualquier otro individuo implica siempre una relación biológica y social. Para el común de los anarquistas, la síntesis de esa relación debe ser siempre sobrepasada por la libertad y la individualidad de cada individuo. Sin embargo para analizar y vivir el amor libre, implica que tengamos presente la conjugación de pulsiones de vida y relaciones sociales asentadas en la alteridad, en la identidad individual y colectiva, en la búsqueda del devenir absoluto que la utopía encierra y la vida cotidiana relativiza.