diumenge, 20 de març de 2011

Vivir despeinada, Mafalda


Todos deberíamos atender esta frase con intensidad, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices.
"Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad".
El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico, engorda.  Lo lindo sale caro.  El sol que ilumina tu rostro arruga.
 Y lo realmente bueno de esta vida, despeina:

dijous, 17 de març de 2011

No aceptar, Julio Cortázar

No aceptar otro orden que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón, otro horario que el de los encuentros a deshoras, los verdaderos

dilluns, 7 de març de 2011

Espero curarme de ti, Jaime Sabines


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se le puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

diumenge, 6 de març de 2011

Enamoramiento y relaciones sexuales de pareja en La Revolución Personal, Dhyanamurti


Continuando el tema del amor trataremos otros asuntos muy relacionados que debemos también mantener en equilibrio conciente.
Tenemos muy claro el conocimiento del dolor y el conocimiento de la causa del dolor. Debemos estar dispuestos a reconocer que el sufrimiento y la congoja los fabricamos nosotros mismos, pero también reconocer que tenemos en nuestras manos la curación para ellos. Generalmente el ser humano busca alivio y no curación.
El mundo esta lleno de dolor que genera sufrimiento, la raíz del sufrimiento es el deseo, si queremos arrancar esa clase de dolor, tenemos que arrancarnos del deseo.