divendres, 28 d’octubre de 2011

Mi declaración (temporal) de amor (cómplice), Sandra Rojas


Hoy te amo. Ahora te deseo. Aquí y en este momento anhelo tu cuerpo y tu presencia, tu risa y tu alegría, las aventuras a tu lado y los paseos en bicicleta, las escapadas a la playa y los atardeceres, anocheceres y amaneceres en tu piel. Hoy lo dejaría todo por una noche abrazada a ti, por una conversación sobre lo más profundo y lo más superficial de la vida, por explotar de placer mientras te derramas al tiempo dentro mío. También sueño con tríos y orgías a tu lado, con intercambios de pares, con fiestas y bailes hasta el amanecer, con chistes y risas, con mares y montañas. Hoy me quedaría toda la noche mirándote en silencio hasta que cerraras los ojos. Hoy te cantaría la canción más bonita, escribiría el poema más bello, bailaría la danza más linda.

Sólo para ti, para susurrarte al oído que eres un huracán de aire fresco en mi vida que altera mi pesimismo bajo en ilusiones y para gritarte que no quiero hablar del pasado y sí caminar el presente que a cada paso se convierte de nuevo en pasado. Vendería mi alma al diablo para saludar a la próxima luna llena a tu lado. Luego la volvería a vender para que la luna cobije nuestra desnudez en cualquier playa desierta.

Sencillos deseos, Gioconda Belli


Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.

dimarts, 25 d’octubre de 2011

Definición, Gioconda Belli


Podríamos tener una discusión sobre el amor.
Yo te diría que amo la curiosa manera
en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen,
exploradores que renuevan
el más antiguo acto del conocimiento.

Diría que amo tu piel y que mi piel te ama,
que amo la escondida torre
que de repente se alza desafiante
y tiembla dentro de mí
buscando la mujer que anida
en lo más profundo de mi interior de hembra.

Diría también que amo tus ojos
que son limpios y que también me penetran
con vaho de ternura o de preguntas.

Diría que amo tu voz
sobre todo cuando decís poemas,
pero también cuando sonás serio,
tan preocupado por entender
este mundo tan ancho y tan ajeno.

Diría que amo encontrarte
y sentir dentro de mí
una mariposa presa
aleteándome en el estómago
y muchas ganas de reírme
de la pura alegría de que existía y estás,
de saber que te gustan las nubes
y el aire frío de los bosques de Matagalpa.
Podríamos discutir si es serio
esto que te digo.
Si es una quemadura leve, de segundo,
tercer o primer grado.
Si hay o no que ponerle nombre a las cosas.
Yo sólo una simple frase afirmo
Te amo

diumenge, 23 d’octubre de 2011

¿Amar o Depender? Walter Riso



¿Amar o depender? De Walter Riso, es un libro que permite al lector conocer un poco acerca del tema de la dependencia afectiva de la pareja (heterosexual u homosexual), esto porque muchas personas en todo el mundo confunden el vínculo amoroso con otras cosas o sentimientos que desvirtúan la relación.
Además de que la mayoría de los problemas que enfrentan los seres humanos, tienen alguna relación con este sentimiento, ya que por lo general sus problemas se derivan de la "dependencia afectiva extrema", que según Riso (1999) "impide establecer relaciones amorosas adecuadas", esto porque tarde o temprano genera sufrimiento y depresión; ya sea por miedo a la pérdida, a la soledad y o al abandono, lo que provoca perturbación no solo a la persona que lo sufre, sino a la persona por quien se sufre.
Esta obra está organizada en tres partes, donde el autor desarrolla seis principios básicos los cuales denomina "anti - apego". En la primera desarrolla en forma general el tema del apego considerándolo como una adicción, considera que "depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de auto mutilación psicológica donde el amor propio, el autorespeto y la esencia de una misma son ofrendados". También aclara conceptos tales como que el deseo no es apego, porque "querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí…"Por lo tanto si hay síndrome de abstinencia, hay apego. Por lo tanto hay problemas porque el apego desgasta y enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada, somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y finalmente acaba con todo residuo de humanidad disponible.

Amor mío, mi amor..., Jaime Sabines



Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

Tomado de http://amediavoz.com/sabines.htm

divendres, 21 d’octubre de 2011

Mi locura y tu cordura, Alejandra Catalán


Si tuviera que pagar por soñar,
y me hicieran registrar cada sueño
en alguna sociedad intelectual,
ponerles título y letra de imprenta,
margen a la izquierda y a la derecha,
harían de una ilusión una obligación.
Pero aún no me lo han impuesto,
actualmente sigue siendo gratis soñar
y aún hay quien vive de ilusiones,
aún hay quien duerme cuatro horas
y se pasa veinte soñando.
Aún queda gente que le da color a la vida.
En una sociedad en la que todo está impuesto,
dentro de un sistema que nos robotiza,
pueden existir hadas y duendes,
sólo tenéis que quererlos ver,
¡y qué! si me llame loca el vecino del tercero,
loca, pero yo salto y bailo,
mientras él grita a su mujer
por no tener la cena a tiempo,
y su hija se cambia de ropa en el lavabo del colegio,
para llegar a casa disfrazada de buena chica.
En la cola del supermercado me lo encuentro,
yo pago lo justo para mal comer un par de días,
eso sí, me despido con un educado "buenas tardes",
mi vecino lleva el carro lleno,
le grita a la cajera por no ir más deprisa,
y se marcha, golpeando al anciano que acaba de entrar,
sin ni siquiera disculparse.
Y resulta que yo estoy loca
y de él dicen: ¡que está cuerdo!

Hasta la próxima luna llena, Alejandra Catalán


La luna mengua
y mi alma duerme sola,
el cuerpo la acompaña.
Podría difuminarme
y caer en el deseo de la tentación
sin tu mirar ni tu calor,
sólo el eco de tu voz
y dejarme llevar
por este sueño paranoico,
despertar de una pesadilla...

...salir a buscar un amante.
¿Cuanto tardaría en darme cuenta
de que te estoy buscando a ti?
Esta impaciencia loca de volver a verte,
sentirte y querer detener el tiempo
ese tiempo que no para...
mientras, estos ojos que no ven
sólo fingen que no sienten
cuando a ciegas el alma siempre presiente.

dijous, 20 d’octubre de 2011

Por amor a la vida, Ainhoa Güemes Moreno



Hay razones de peso para llorar, para estar triste. Alfonso Sastre, ante el cierre y destrucción de Kukutza, fábrica de sueños autogestionada, no puede ocultar sus lágrimas. Sombra le pregunta: «¿Por qué llora?»; Nuestro querido dramaturgo le responde: «Lloraba de indignación o, con otra palabra que ahora no está de moda, de cólera. Lloraba porque no podía meterle una puñalada en el corazón a quienes han provocado en mí esta cólera». Razones para llorar y encolerizarse no faltan. Esta mañana, en la calle San Francisco, seis policías rodeaban y cacheaban a un chico del Magreb, estampándole violentamente la cara contra una persiana. Hace apenas unas semanas, encontraron el cuerpo sin vida de Zainab al Hosni, una adolescente siria secuestrada por las fuerzas de seguridad, que según fuentes de Amnistía Internacional, fue decapitada con el objetivo de presionar a su hermano activista; le cortaron los brazos y le arrancaron la piel.

Corazones arrancados de cuajo, vidas brutalmente mutiladas. Nadie mejor que Doctor Deseo expresa en sus letras la frustración y la rabia de quien solo tiene en sus manos un puñado de sueños rotos: «La ciudad está a tus pies, no está mal para empezar. Ahora viene lo mejor, vas a hacerla bailar. Nadie hizo nada por ti, si no fue para matar cada sueño, cada sonrisa. Ahora se van a enterar de lo que se puede hacer con veinte años de mala hostia. ¡Dispara ya!». El sistema capitalista y patriarcal se guía por una voluntad nihilista (voluntad de la nada, que produce carencia a expensas de la generosidad y la abundancia), como un tanque o una apisonadora destruye todo lo que encuentra a su paso, agotando los recursos y los alimentos. ¿Cómo combatir una voluntad que busca el sufrimiento? ¿Cómo destruir la fábrica inmunda en la que se lleva a cabo una hiper-producción del dolor? No nos queda otra opción que disparar al centro de las posibilidades creativas, apuntando directamente a la felicidad y a la esperanza. Hagamos uso de la libertad de expresión y creación, de la horizontalidad organizativa y de la lucha colectiva para transformar el mundo en algo mejor, en algo más bello. Por amor a la vida pongamos en marcha nuestras máquinas y artilugios de defensa, aunque sea una empresa peligrosa, por la supervivencia de este planeta merece la pena arriesgarse, merece la pena pensar y actuar de manera crítica.

dimecres, 19 d’octubre de 2011

Teoría King Kong, Virginie Despentes (Fragmento)

Camille Paglia es, sin duda, la más controvertida de todas las feministas americanas. Propone pensar la violación como un riesgo inevitable, inherente a nuestra condición femenina. Una libertad increíble de des-dramatización. Sí, habíamos salido afuera, a un espacio que no era el nuestro. Sí, habíamos sobrevivido en lugar de haber muerto. Sí, estábamos en minifalda solas sin un tío que nos acompañara, de noche, sí, habíamos sido idiotas, y débiles como las niñas aprenden a serlo cuando las agreden. Sí, eso nos había ocurrido a nosotras, pero por primera vez comprendíamos lo que habíamos hecho: habíamos salido de casa, porque en casa de papá y mamá no pasaba nada interesante. Habíamos corrido el riesgo, habíamos pagado el precio, y más que sentir vergüenza por estar vivas podíamos decidir levantarnos y recuperarnos lo mejor posible. Paglia nos permitía imaginarnos como guerrilleras, no tanto responsables personalmente de algo que nos habíamos buscado, sino víctimas ordinarias de algo que podíamos esperar cuando se es mujer y se quiere correr el riesgo de salir al exterios. Ella era la primera que había sacado la violación del horror absoluto, de lo no dicho, de lo que no debe ocurrir nunca. Ella hacía de la violación una circunstancia política, algo que debíamos aprender a encajar. Paglia cambiaba todo: ya no se trataba de negar, ni de morir, se trataba de vivir con.

Por primera vez, alguien valoraba la capacidad de recuperarse de una violación, más que de largar un florilegio de traumas de forma condescendiente. El tema había sido tabú hasta entonces, tan minado que no nos permitían decir otra cosa que "qué horror" y "pobres chicas".

Descarga Teoría King Kong, Virginie Despentes, Ed. Melusina, 2008

Sucedidos (El libro de los abrazos), Eduardo Galeano


Antaño don Verídico sembró casas y gentes en torno al boliche El Resorte, para que el boliche no se quedara solo. Este sucedido sucedió, dicen que dice, en el pueblo por él nacido.

Y dicen que dicen que había allí un tesoro, escondido en la casa de un viejito calandraca.

Una vez por mes, el viejecito, que estaba en las últimas, se levantaba de la cama y se iba a cobrar la jubilación.

Aprovechando la ausencia, unos ladrones, venidos de Montevideo, le invadieron la casa.

Los ladrones buscaron y rebuscaron el tesoro en cada recoveco. Lo único que encontraron fue un baúl de madera, tapado de cobijas, en un rincón del sótano. El tremendo candado que lo defendía resistió, invicto, el ataque de las ganzúas.

Así que se llevaron el baúl. Y cuando por fin consiguieron abrirlo, ya lejos de allí, descubrieron que el baúl estaba lleno de cartas. Eran las cartas de amor que el viejecito había recibido todo a lo largo de su larga vida.

Los ladrones iban a quemar las cartas. Se discutió. Finalmente, decidieron devolverlas. Y de a una. Una por semana.

Desde entonces, al mediodía de cada lunes, el viejecito se sentaba a lo alto de la loma. Allá esperaba que apareciera el cartero en el camino. No bien veía asomar el caballo, gordo de alforjas, por entre los árboles, el viejecito se echaba a correr. El cartero, que ya sabía, le traía su carta en la mano.

Y hasta san Pedro escuchaba los latidos de ese corazón loco de alegría de recibir palabras de mujer.

Teología (El libro de los abrazos), Eduardo Galeano


El catecismo me enseñó, en la infancia, a hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo. Dios me ofrecía castigos y recompensas, me amenazaba con el infierno y me prometía el cielo; y yo temía y crecía.

Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso, si merezco ser asado en la parrilla, a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvaré del purgatorio, que estará lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hará justicia.

Sinceramente: merecer, merezco. Nunca he matado a nadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo, y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos, ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis prójimos, salvo a las feas, y por tanto he violado, al menos en intención, la propiedad privada que Dios en persona sacralizó en las tablas de Moisés: No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su toro, ni a su asno...Y por si fuera poco, con premeditación y alevosía he cometido el acto del amor sin el noble propósito de reproducir la mano de obra. Yo bien sé que el pecado carnal está mal visto en el alto cielo; pero sospecho que Dios condena lo que ignora.

diumenge, 16 d’octubre de 2011

Contra el amor, Laura Kipnis


A todos que hemos cuestionado la verdadera esencia del amor y su funcionamiento nos va a encantar el libro de Laura Kipnis, que nos anima a rebelarnos contra la monogamia como código social normativo. Por cierto, la frecuencia de infidelidades hoy en día demuestra que el deseo no es algo que podemos superar con buenas intenciones sino que es algo que nos supera a la mayoría.  La metamorfosis del amor en nuestra sociedad parece inevitable: las mariposas en el estómago se convierten en un compromiso social, y esto nos lleva a asumir un contrato laboral en la cama y la relación, una obligación “anestésica, alienante, inalterable y estéril.” La historia del amor “moderno” se ha rodeado de reglas e imposiciones que nos condicionan a amar con sometimiento y sin libertad – la forma más reciente del trabajo alienado.
Videasta y estudiosa de la cultura, la pornografía y las relaciones amorosas, la norteamericana Laura Kipnis (1956) es profesora de la Universidad de Northwestern, Chicago. Su trabajo se enfoca en las intersecciones de lo público con la psique y el cuerpo. Escribe en las revistas Slate, Harper’s y The Nation, y ha publicado varios libros sobre el porno, el amor y la supuesta “condición de la mujer”.
Contra el amor, que adelantamos aquí,  denuncia la nefasta influencia de la ética laboral en las relaciones de pareja  y defiende el adulterio como práctica subversiva frente al régimen amoroso en la era postindustrial. Cuando el amor es el turno que sigue a las horas de oficina, toca rescatar al vago de la seducción y restituirle a la vida su sentido de aventura.

dissabte, 15 d’octubre de 2011

No mires para abajo, Eliseo Subiela

Eloy (Leandro Stivelman) es un adolescente de diecinueve años que trabaja junto a sus padres. Su trabajo consiste en repartir lápidas y figuras ornamentales en las sepulturas que atiende el negocio familiar en el cementerio de la ciudad. Al morir su padre, Eloy ve acelerar el tiempo que lo llevará a la adultez en un mundo hostil y ajeno. En el camino conoce a Elvira (Antonella Costa), una joven andaluza, que mediante el aprendizaje de ciertas prácticas sexuales le permitirá acceder a zonas desconocidas de su espíritu y de la realidad.

Dirección y guión: Eliseo Subiela.
Países:
Argentina y Francia.
Año: 2008.
Duración: 85 min.

dissabte, 8 d’octubre de 2011

El lado ocuro del corazón. Un film de Eliseo Subiela. (Fragmentos)



“Es muy difícil, el amor. Cómo amar sin poseer. Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire. Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio”. “Casi siempre el error que cometemos es pensar sólo en lo que nos pasa a nosotros. Nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos. Y esa contradicción suele ser trágica. Es el error más común que cometemos todos: querer que el otro sea como queremos que sea y no como es y cuando nos damos cuenta del error a veces es demasiado tarde”.


“Llorar a lágrima viva, llorar a chorros, llorar la digestión, llorar el sueño, llorar ante las puertas y los puertos, llorar de amabilidad y de amarismo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos en lágrimas, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos y salvarnos a nado de nuestro llanto. Asistir a los cursos de Antropología llorando, festejar los cumpleaños familiares llorando, atravesar el África llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo, si es verdad que los cacuys y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien; llorarlo con la nariz, con las rodillas, llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de astío, de alegría; llorar de flato, de flacura; improvisando, de memoria; llorar todo el insomnio y todo el día”.

- Después de conocer una mujer etérea, puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre. ¿Que diferencia hay entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a 78 cm del suelo? Ya no me es posible concebir, ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor, mas que volando. Te quiero.-Yo también. Pero puedo quererte sin tenerte. Hemos volado juntos. ¿Qué más hace falta?


-Te quiero aclarar de entrada, soy capaz de perdonar muchas cosas. Pero hay una en la que soy irreductible: no le perdono a un hombre, bajo ningún pretexto, que no sepa volar. Si no sabe volar, pierde el tiempo conmigo

Gracias por acompañar mi vuelo!!!

aquí tenéis el enlace para ver la película:
http://el-lado-oscuro-del-corazon.peliculon.tv/

¿Y a quién le importa lo que yo haga con mi coño?, Bibiana Hirukote


No sé qué estrellas se compenetraron esa noche para que mi primera vez fuera así de mágica. He tenido sexo placentero con docenas de hombres, pero nunca había disfrutado eso que alguna vez mi mente calenturienta había fantaseado. Y además los preparativos fueron tan fáciles y divertidos: una playa desierta, unos cuerpos desnudos, unos juegos para llorar de la risa, un hermoso atardecer, una exquisita cena bajo las estrellas, música desbordante y miradas cruzadas. Sólo faltaba un himno y algunos actos rituales.

Jamás había besado a otra mujer con esa pasión en mis labios; ni tampoco había deslizado mi lengua lujuriosa entre unos labios vaginales; era la primera vez que sostenía un pezón de mujer en mi boca. Y me encantó la sensación. Además, la conexión era mutua porque mi bella amante tampoco había saboreado una experiencia de ese tipo. ¿Y a quién le importa lo que yo haga con mi coño?

dijous, 6 d’octubre de 2011

Contemplar la belleza



"Quiero que mi almohada sea tu cuerpo". Hasta la humilde almohada, tan callada y compasiva, es llamada por el cantante apasionado para ser la sustituta de la amante esquiva. El cantante en otro momento dice
... eres el mismo perfume
pero con otra fragancia
solo pa hacerme sufrir.

indicándonos así que, aunque la ha descubierto, sigue preso en las garras de su pasión.
En fin, historias de confusión y pena que me indignan porque se repiten desgraciadamente a lo largo de la historia y de la geografía, sabiendo, como sabemos, que los amores apasionados terminan mal. Y tenemos la demostración científica.
Einstein nos dijo que ninguna línea, si se prolonga lo suficiente, es recta, todas las líneas acaban curvándose sobre si mismas. ¿Qué nos quiere decir Einstein? pues que ningún amor, si se prolonga lo suficiente, puede seguir siendo amor, y menos amor apasionado, todos los amores acaban curvándose hacia si mismos convirtiéndose en egoísmos angustiosos.
Las enseñanzas de Einstein tienen que servirnos para algo más que para conocer la teoría de la relatividad o para saber que la energía y la materia son formas distintas de la misma cosa.
Y cuando el amor termina entra en función otra regla científica, dos cuerpos que están juntos pueden ocupar diferentes espacios e instantes si vibran a distintos ritmos. O sea, déjala. Ella o él ya está en otra parte. Usa la almohada para su prístina función y dormirás mejor.

Gabriel Eloguiaga



Hay otra canción que dice que alce la mano quién nunca cayó, y yo no alzo la mano, yo también he caído y por eso puedo hablarte con conocimiento de la situación y el momento. La fórmula para no caer es no poseer, o, al menos, no intentarlo. La posesión o su intento solo te traerá problemas y contratiempos.
Mi consejo es que cambies la posesión por la contemplación, la contemplación de la belleza es una forma de posesión sin los inconvenientes que la posesión conlleva. Ya sabemos que no es lo mismo pero las ventajas de la contemplación: ausencia de ataduras, compromisos, celos, obligaciones etc. son muchas y variadas.
En el agobio de la selva los leones no encuentran las hembras adecuadas pero la ciudad es un zoco, un intercambio en el que el hombre y la mujer se encuentran sin problemas y sin necesidad de poseerse.

Luis de Paula Gil

Lo sueño siempre que la tristeza no me lo impide, H.R. Herzen


Me encantaría vivir en un lindo pueblo o en un increíble castillo compartiendo mi cotidianidad y mis deseos con todas las personas que considero bonitas a mi alrededor. Y también quiero morir ahí, no me importa cuándo, pero ahí. Y espero y confío que le digan a todas las personas que también consideran bonitas que vengan, que hay sitio para todas cuando el cariño nos gobierna. Parto de la base de que los y las amantes de mis amantes deberían ser siempre mis amistades y, si el cuerpo nos reclama, quizá también mis amantes. No lo dudo, que nadie lo dude.

Y claro que se lo repito a todas y a todos los personajes que se me cruzan en la vida y que genero con ellos una relación linda y agradable o explosiva y trepidante; creo que no engaño a nadie por ello. Lo escribo, lo grito, lo bailo, lo canto, lo pinto y lo sueño siempre que la tristeza no me lo impide. A partir de ahora ya lo tienes por escrito. Puedes mirar para otro lado, puedes criticar por el placer de hacerlo, puedes despotricar y asegurar que es sólo una burda estrategia más de las muchas que tengo para embaucar a inocentes pescaditos que caerán en mis redes malignas y mentirosas. Puedes ver contradicciones, incoherencias, absurdos, paradojas, discordancias, incongruencias o desatinos, pero los días que me levanto con fuerzas, que suelen ser casi todos, esa es mi firme apuesta, ironía de una vida sin ilusiones.

Ya sabes que cuando una persona entra en mi vida, es decir, en mi corazón, quiero que se quede para siempre, hasta que la muerte nos separe. Y sé que habrá momentos, épocas y situaciones de acercamiento y alejamiento, de obsesión y descanso, de risa y llanto, de atracción y hasta de repulsión, de planes y proyecciones como también de hundimiento de cimientos para quizá volverlos a levantar. Habrá demasiado de todo y mucho de nada, caminares compenetrados y miradas esquivas, bailes pegados y orquestas aburridas, sexo imparable y camas frías, paseos exquisitos y huidas por la espalda, días de sol y túneles sin salida, comilona de perdices y sabores amargos.

La pasión



La pasión desbordada, París García

Hay muchas definiciones de pasión, sin duda, pero una que nos puede servir para explicarla es esta: Pasión es un deseo irracional y desordenado.
¿De qué tipo de deseo estamos hablando? Descartes habla de cinco pasiones principales, el odio, el amor, la admiración, la alegría y la tristeza, pero estas son pasiones de poca monta. Sépanlo ustedes bien, la única pasión desbordada auténtica y legítima es la que tiene como principio y fin el deseo libidinoso.
Sólo la lujuria y el apetito concupiscente, unido a una especie de amor torpemente definido, puede hacer que el ser humano se aleje de la razón y el sentido común para caer en las simas más abyectas o, como mínimo, menos recomendables.
Con la pasión desbordada la persona pierde la unidad como ser independiente diferenciado y coherente. Con la pasión desbordada se alcanzan los placeres más extasiadores y las desgracias más sublimes.
Y, finalmente, un aviso a los románticos. Así como no hay que confundir religión con espiritualidad tampoco hay que confundir amor con pasión. Muchos piensan que solo si se es religioso se puede tener espiritualidad y solo si se ama se puede tener pasión. Y es mentira.


Las pasiones consumen tiempo, María Mora

Sí, así es, consumen tiempo y dinero. Y muchas más cosas que te agotarán y te agostarán demoledoramente.
Atención, concentración y abstracción son los tres pilares necesarios para poder pensar correctamente, pues bien, estos tres pilares no existen en la mente del ser poseído por la pasión. Y sin estos pilares el edificio de la razón que tiene que cobijarte no resistirá.
El ser apasionado no tiene convicciones, tiene dogmas, dogmas imposibles de argumentar porque tienen una ley que solo él conoce. Los dogmas son la antesala de las mentiras más absurdas y crueles. Un dogma bien organizado puede destruir el universo. A la pasión desbordada hay que dedicarle unos plazos interminables, unos capitales inagotables y unas energías descomunales.
La pasión, como se dice en "El lobo estepario", es ruda y cálida como el vaho de carne cruda. ¿Quién sabe de qué tiene hambre? La pasión. Tiene hambre de todo, todo lo consume y lo destroza y no respeta derecho ni intimidad.
Pero aún así la pasión es necesaria. El deseo que te impulsa tiene su necesidad y exige su satisfacción. Es un deseo que sale de ti misma y forma parte de tu ser intrínseco. ¿Cómo vas a combatir a tu cerebro primario sin riesgo de tu integridad?





dimecres, 5 d’octubre de 2011

Masculinidad, sexualidad, decontruir


Zine realizado y editado por decontruir@hotmail.com, que propone cuestionar la masculinidad como tal y el tener que autoadjudicarse un rol de acuerdo a la genitalidad que a unx le tocó (no hay posibilidad alguna de elección). Este es también uno de los pocos zines (además de Falo) que circulan en relación a la masculinidad. En su interior vemos: El hombre como universal, El sistema sexo/género la desigualdad normalizada, La sociedad como escuela de la masculinidad, Ritos de iniciación la prueba de lo masculino, El ideal masculino, Caracterización del verdadero hombre, Cómplices del patriarcado, Genitalidad Masculina la insignificancia hecha magnificencia, Masculinidad y heterosexualidad obligada, Anexo: Sexo y revolución; por el Frente de Liberación Homosexual argentino (1973 - 1974).

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Masturbación, Proceso contra la culpabilidad de las Mujeres. Jane Wallace

Masturbación. Proceso contra la culpabilidad de las Mujeres. Autora: Jane Wallace. Pasquín editado por la Sal y reeditado por Ediciones Nervosas, espacio anarkopunk de Quilmes


Se destaca en este comentarios de experiencias personales sobre la masturbación y como se culpabiliza desde niñxs a todo aquel que lo hace (es decir, a todxs). Títulos: la costumbre de la masturbación, imagen de si misma y coño, como me empecé a masturbar, masturbación en la adolescencia, experiencias personales, algunas opiniones de amigas que se masturban, una parábola sexual, unos pocos mitos desmistificados, frecuencia de la masturbación, pureza vs. independencia, para las novatas en la masturbación ¿cómo hacerlo?, decídete, follar y masturbarse, problemas de las mujeres con la sexualidad de los hombres, jueguetes sexuales vibradores y las pelotas "ben wa", experiencias.







A descargar y a practicar!

No existe la palabra dolor (El mundo amarillo), Albert Espinosa



No existe el dolor. El dolor es una palabra que no tiene ningún valor práctico; al igual que el miedo. Son palabras que asustan, que provocan dolor y miedo. Pero, en realidad, cuando no existe la palabra, no existe la esencia de lo que quieren significar. Quiero decir que no existe la palabra dolor; tan sólo eso, que no existe como palabra, como concepto. Debes averiguar qué sientes, y no pensar que eso equivaldrá a dolor. Debes probarlo, saborearlo y decidir qué es lo que sientes. Te aseguro que muchas veces el dolor será placer, el dolor será divertido o el dolor será poético. En realidad a veces se trata de nostalgia, a veces de indefensión, a veces de desazón y a veces de soledad. Pero no es dolor.

Recibimos pinchazos; a veces tres o cuatro de golpe en sitios diferentes, a veces sólo uno y directo al corazón. El secreto no es ser de hierro o insensible, sino dejar que te penetren, que te toquen y rebautizar qué sientes.

La lista es fácil. El descubrimiento es sencillo: "No existe la palabra dolor". Los pasos...

1. Busca palabras cuando pienses en "dolor". Busca cino o seis que puedan definir qué sientes, pero que ninguna sea dolor.

2. Cuando las tengas, piensa cuál es la que define mejor qué sientes; ése es tu dolor. Ésa es la palabreja que define lo que sientes.

3. Cámbiala, obvia la palabra dolor y coloca la nueva. Dejará de dolerte y podrás sentir con fuerza esa nueva denominación. Ese sentimiento.

El dolor no existe. El dolor físico, el dolor del corazón, en realidad esconde otras sensaciones, otros sentimientos. Y ésos son superables. Cuando conoces qué tienes, es más fácil superarlo.

Beatriz y los cuerpos celestes. (Fragmentos), Lucía Etxebarria

No intentes enterrar el dolor: se extenderá a través de la tierra, bajo tus pies; se filtrará en el agua que hayas de beber y te envenenará la sangre. Las heridas se cierran, pero siempre quedan cicatrices más o menos visibles que volverán a molestar cuando cambie el tiempo, recordándote en la piel su existencia, y con ella el golpe que las originó. Y el recuerdo del golpe afectará a decisiones futuras, creará miedos inútiles y tristezas arrastradas, y tú crecerás como una criatura apagada y cobarde. ¿Para qué intentar huir y dejar atrás la ciudad donde caíste? ¿Por la vana esperanza de que en otro lugar, en un clima más benigno, ya no te dolerán las cicatrices y beberás un agua más limpia? A tu alrededor se alzarán las mismas ruinas de tu vida, porque allá donde vayas llevarás a la ciudad contigo. No hay tierra nueva ni mar nuevo, la vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte del mundo.

dimarts, 4 d’octubre de 2011

Amor incondicional, Mensaje de los indios Hopi


Corazón Indígena
Eres único, diferente de todos los otros.

Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio...No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti.

No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón. No he estado donde tú has estado ni experimentado lo que tú has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única.Te aprecio exactamente como eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo.

Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada. Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que "deberías" ser. En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso.

No puedo saber lo que es lo mejor para ti, lo que es verdad para ti o lo que necesitas porque no se lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quien o en que periodo de tiempo. Solo tu puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna - yo solo tengo la mía. Reconozco que, aunque sean diferentes entre si, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas.

Sin reserva ni duda admito las elecciones que hagas en cada momento. No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho para mí y para todos los otros. A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder y mi energía a ese camino, nunca te negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la creación. Como te amo, así seré amado. Así como siembro, recogeré.

Amor sin ataduras


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo y Nube Azul.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu…

Nos amamos… empezó el joven
Y nos vamos a casar… dijo ella.

Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

Por favor, repitieron, ¿hay algo que podamos hacer?

Para entender el infierno (Memoria del fuego), Eduardo Galeano


Entre los indios de Canadá no hay ningún panzón ni ningún jorobado, dicen los frailes y los exploradores franceses. Si algún cojo existe, o ciego, o tuerto, es por herida de guerra.
No conocen la propiedad ni la envidia, cuenta Pouchot, y llaman al dinero serpiente de los franceses.
Consideran ridículo obedecer a un semejante, dice Lafitau. Eligen jefes que no tienen privilegio alguno; y ninguna palabra humana resuena más fuerte que la voz de los sueños.
Obedecen a los sueños como los cristianos al mandato divino, observa Brébeuf. Los obedecen cada día, porque a través de los sueños habla el alma cada noche.
Comen cuando tienen hambre, anota Cartier. No conocen más reloj que el apetito.
Son libertinos, advierte Le Jeune. Tanto la mujer como el hombre pueden romper su matrimonio cuando quieren. La virginidad no significa nada para ellos. Champlain ha descubierto ancianas que se habían casado veinte veces.
Según Le Jeune, trabajar no les gusta nada, pero les encanta, en cambio, inventar mentiras.
Son incapaces, comprueba Biard, de entender ninguna idea abstracta.
Según Brébeuf, los indios no pueden entender la idea del infierno. Jamás habían oído hablar del castigo eterno. Cuando los cristianos los amenazan con el infierno, los salvajes preguntan: Y en el infierno, ¿estarán mis amigos?

La pequeña muerte (El libro de los abrazos), Eduardo Galeano


No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos empieza. Pequeña muerte la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nace.

dilluns, 3 d’octubre de 2011

Hazte pajas positivas (El mundo amarillo), Albert Espinosa


Soy un gran defensor de las pajas. Hace unos años escribí una obra que se llamaba El Club de las Pajas. Mi pasión por las pajas proviene de la mala prensa que tienen. Siempre se habla de ellas con coña, con humor, como chiste, como una cuestión de segunda división.
A mí me intrigan mucho las pajas, sobre todo lo que se esconde tras ellas. A veces es pasión no conocida, a veces amor desmesurado, a veces sexo, a veces vergüenza, a veces deseos ocultos. Las pajas siempre dan más información de una persona que todos los datos que preguntemos.
“Uno es lo que es después de una paja.” Eso me dijo un fisioterapeuta. Me explicó que después de hacerte una paja, quien queda eres sólo tú. En esos dos o tres minutos después de la masturbación aparece la esencia de quién eres.
También decía: “Las pajas son como suicidios exteriores. Es como matarte por fuera”. Era un tipo muy alto, de casi dos metros diez, y hablaba de las pajas como otra gente habla de fútbol o de cine. Hablaba con tanta pasión que era imposible no escucharle. Me encanta cuando descubro pasión; la pasión es lo que más me interesa.
Sin duda hizo que me interesara por las pajas, y ese interés jamás ha decaído. Creo que las pajas se hacen cuando te sientes bien y cuando estás jodido. Es algo invariable de la vida. Es una forma de canalizar energía.
El fisioterapeuta era un apasionado de las “pajas positivas”, que, según él, eran las pajas que te haces pensando en una persona y que le traen suerte. Tras dedicarle una paja la suerte va al citado inspirador.
Siempre me pareció poética esa manera de enfocar las pajas. ¡He dedicado tantas pajas positivas en mi vida! Te sientes poderoso, dotado de un don.
Así que no temas, hazlo. Tan sólo piensa en una o varias personas. Y deja que la magia haga el resto.