divendres, 17 de gener de 2014

Pero… ¿¿qué podría salir mal?? (Los peligros del poliamor, 3), Golfxs con principios

70461250_76136616e5_z

Siendo todo tan bonito, tan amoroso… Poli (varios), amor, varios amores!, precioso! todo amor!. Si lo hablamos todo, si nos encanta hablar… ¿qué podría salir mal?. Pues varias cosas podrían ir mal:
Que sigas pensando en las relaciones como culebrones. Que sigas pensando en los amores Disney, como llama Brigitte Vasallo a ese ideal de principes azules, medias naranjas y demás. Que te siga pareciendo maravilloso lo de Romeo y Julieta. Si las personas implicadas no se replantean las maneras de reaccionar antes los celos, la manera posesiva/territorial de relacionarse, si no se replantean el comportamiento pasivo-agresivo (en lugar de pedir algo directamente, hago algo que demuestre mi enfado para que se haga lo que quiero). Si no se replantean las maneras de relacionarse y siguen pensando que las relaciones “buenas”, emocionantes, atractivas deben ser como culebrones… entonces tienes asegurado que con el poliamor/relaciones abiertas tendrás varios culebrones simultáneamente.

divendres, 10 de gener de 2014

Somos solo amigos... (con derechos), Farleidy Vargas Lara

amigos
Ilustración de Alejandra Cespédes
Solemos como sociedad, poner títulos a todo, al estudio, al empleo, a la comida y a las relaciones para identificar y asociar.

Hay títulos que todos conocemos, pero no todos los pronunciamos y muy pocos se atreven a vivir, o más bien, los viven pero no los nombran. Amistad para los amigos, sexo para los amantes, compromiso para el noviazgo y para una amistad con sexo pero sin compromiso: amigos con derechos.

Juan comenzó un nuevo trabajo, allí había varias niñas lindas y, al parecer, interesantes, pero entre esas no estaba Valentina, sino la hermana de esta. Juan pasó de una relación laboral a una de amistad con la hermana de Valentina. Sin embargo, llegó una noche, una noche de fiesta, esas fiestas que suelen hacer los compañeros de trabajo para ‘socializar’ (de esas donde el jefe se le declara a la secretaria o viceversa) y a la que un recién llegado jamás se puede negar. Allí, por fin, habla con Valentina…

¿Es el poliamor la próxima revolución sexual?, Claudio Molinari

poliamor
“Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido”.
Woody Allen.
Mi madre suele contar a menudo esta anécdota sobre su tía abuela. La tía Mercedes, pues así se llamaba, estaba casada con un tal Timoteo Rodríguez. Timoteo tenía una compra-venta de ganado, un almacén de ramos generales y una ‘querida’ a dos cuadras de su casa. Esto lo sabía la tía Mercedes, mi madre –niña— y todo el pueblo ganadero, pues a la hora de la siesta Timoteo ataba carro y caballo delante de la casa de su amante.

Un día mi madre preguntó a su tía cómo toleraba aquella situación. Mercedes respondió lacónica: “Nunca me pegó y nunca me hizo faltar nada”.

Una mente moderna, viajada y ocasional lectora de Zizek, pensará de inmediato: “las cosas que soportaba la gente de entonces”. Pero lo cierto es que el arreglo suena bastante menos simulado y vanguardista, queriendo decir que se mantiene fresco por inmutable.

Y no es que lo pasado fuese mejor y los valores hayan cambiado, sino que lo pasado era casi igual y lo que quizá ha cambiado es nuestra capacidad de aceptar los hechos. Como quien se come el chuletón y suspira por la vaca.

dimecres, 8 de gener de 2014

La libertad no es ningún trozo de pan, John Holt

Algunos podrían objetar que la libertad que una persona gana, otra, debería perderla. No, ¡las cosas no son así! La libertad no es ningún trozo de pan, de un tamaño así y no mayor, del cual todos intentan hacerse con el mayor pedazo posible. La mayor libertad que yo tengo y siento —y en gran parte la tengo, porque la siento— no se gana a costa de otro. En una cierta medida, y espero, que cada vez mayor, más libertad para mí significa también más libertad para otros (...). Como menos prisioneros seamos de una visión estrecha y fija de como deben ser las cosas, más libres seremos todos en nuestros progresos y en nuestra evolución.

divendres, 3 de gener de 2014

Matrimonio: estado policial, Ana Sharife


Quedar a tomar café con una amiga casada resulta, cuanto menos, excitante. El ritual es siempre el mismo. Nos citamos a hurtadillas del marido en alguna cafetería clandestina, y en el rato que pasamos juntas nos contamos atropelladamente lo que hemos vivido en ausencia de la otra. Es como quedar con un preso que ha recibido un breve permiso penitenciario.

Un marido o una esposa es un cautivo en nombre de la conservación de la especie, pero también un reducto tibio de protección, refugio y paz. Y yo pertenezco a ese grupo de mujeres que mira con envidia a sus amigas casadas. Con un hombre en casa te evitas las errantes salidas nocturnas, el me quiere/no me quiere, las rupturas imprevistas, las noches oscuras sin luna por dentro de la ventana...

Se puede querer a dos hombres a la vez… y no estar loca, Lorena Sánchez

Las mujeres omuhonga, de Namibia, participaron en el estudio sobre sexualidad femenina
Las mujeres omuhonga, de Namibia, participaron en el estudio sobre sexualidad femenina

Que me disculpe el viejo Machín por feminizar su bolero (Corazón loco). Él amaba a dos mujeres a la vez pero, en estos días, una reciente investigación demuestra que amar a dos hombres, o a tres (y suma los que quieras) es una posibilidad biológicamente eficaz para las homínidas. Afirma que la mujer es, por naturaleza, tan promiscua como el hombre (que también) y los únicos límites a nuestra díscola genética están en los cinturones culturales que cada cual aprende y, entre ellos, la independencia económica.

El nuevo estudio lo firma la antropóloga Brooke A. Scelza, de la Universidad de California, Los Ángeles, y lo acaba de publicar en Evolutionary Anthropology. Scelza sostiene que el papel sexual de las mujeres no se limita a la elección de un macho adecuado, sino que también buscamos múltiples parejas sexuales.
Scelza investigó los quehaceres de mujeres de distintas sociedades, entre ellas, las  Omuhonga, en Namibia. Es un pueblo seminómada que vive principalmente del pastoreo de ganado. Los  maridos viajan largas distancias con las manadas, y, en su ausencia, las mujeres pueden (o no) tener otras parejas. De las 110 mujeres que entrevistó Scelza, un tercio dijo que sus relaciones con otros hombres causaron el nacimiento de al menos un niño. Como en su sociedad la promiscuidad no es un estigma, tanto mujeres como hombres hablan de ello abiertamente.