diumenge, 9 de febrer de 2014

Cómo saber si mi amor es patriarcal, Coral Herrera Gómez


Claves para encontrar el patriarcado dentro de un@: -La Posesividad es patriarcal: la gente no es tuya: te acompaña un ratito en el camino. Se nos olvida que todos nacemos libres y que los humanos no somos mercancía, se nos olvida que a la gente hay que quererla como a los pájaros que vuelan libres y acuden libremente a tu ventana. Encerrar pajaritos lindos y cortarles las alas es una auténtica crueldad. Se nos olvida todo esto mientras cantamos canciones de amor patriarcal: "Yo soy tuya para siempreeeee", "Él es mío todo mío, mi amor es todo para él...", "Sin ti no soy nada". -Las jerarquías del Amor son patriarcales: Darle todo el amor a una sola persona es jerarquizar sentimientos. Todos estamos rodeados de gente que nos aprecia y a la que apreciamos. Tenemos familia, amigos y amigas, y gente con la que compartimos aficiones. Olvidarse de estas redes de amor y vivir por y para una sola persona es totalmente antinatural. Una sola persona no puede ser nuestra única razón para ser felices. Demasiada responsabilidad... Tu felicidad está dentro de ti y en las redes de afecto que has construido. Decir cosas como "Estoy sola" cuando hay un montón de gente que te quiere, es patriarcal. Jerarquizar afectos y emociones es patriarcal, porque abriendo un poco nuestros horizontes afectivos nos daremos cuenta que el querer es un fenómeno muy diverso.

AUDIO: El Amor Romántico ¡MATA!, Red Balance




http://www.redbalance.org/

#OccupyLove: por una revolución de los afectos, Brigitte Vasallo

http://www.diagonalperiodico.net/sites/default/files/styles/pantalla_comp/public/foto/21_occupy_love.jpg?itok=YG4URXks


En una época especialmente intensa en reivindicaciones, resistencias, disidencias y debates, también la monogamia se está poniendo sobre la mesa. Aunque parezca un mal menor cuando nos estamos enfrentando al mismísimo Mal en mayúsculas –al capitalismo salvaje, a la precarización última de las vidas, a la destrucción del planeta, al auge del fascismo–, el sistema monógamo es una extraordinaria herramienta de control social que secuestra nuestra sexualidad y nuestros afectos y determina la manera en que construimos esos nuevos mundos a los que aspiramos. Y los construimos infectados con el germen mismo de las estructuras que queremos combatir.