dimecres, 8 d’abril de 2015

Los mitos del poliamor romántico, Golfxs con principios


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GRUPO 1 de mitos del POLIAMOR ROMÁNTICO: “El poliamor todo lo puede”

- 1 Falacia de cambio por poliamor:
Nuestra relación va mal, pero si la convertimos en poliamor va a ser todo fantástico y maravilloso. Todo el morro, escaqueo, chantajes emocionales, dramones y demás van a desaparecer al probar el poliamor. Todos los conflictos personales, toda la incapacidad para tener relaciones que se trae de antes va a cambiar radicalmente al tener una relación poliamorosa.

- 2 Mito de la omnipotencia del poliamor:
Si las personas involucradas lo quieren de verdad, si se comunican, si hablan mucho, una relación poliamor siempre funciona.

- 3 Normalización del conflicto:
Es normal que tengamos un drama tras otro, porque es algo muy complicado, he de luchar con toda una sociedad y la educación que me han dado. “Todo lo que suceda en las primeras fases de la relación (tenga la gravedad que tenga y mas allá de los normales momentos de desacuerdo, acercamiento de posturas y concesiones), es propio siempre del proceso de adaptación y forma parte del rodaje normal”.

“Yo ya no leo a Butler, leo a valeria flores”, Cristeva Cabello

Al travestismo de Guiseppe Campuzano

cristeva

Presentación Fanzine “desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato” diálogo transfronterizo con valeria flores, Tomás Henríquez Murgas y Jorge Díaz Fuentes


(Texto leído en la primera semana de diciembre de 2014 en santiago centro)

Es importante cuando lo cuir comienza a escribirse con c, cuando ya no es necesario sólo mirar hacia el norte para escribir y habitar políticas de la desobediencia sexual. A Judith Butler la pillé en un curso de la universidad. Yo estudié algo que no era ni ingeniería, ni medicina, ni derecho, por lo mismo parece que había posibilidad de introducirme al feminismo. Si no estás más condenado a la heterosexualidad. Aún tengo la fotocopia de ese libro donde aparecía esa interrogante frase “el falo lesbiano”, frase que sigo sin comprender en su absoluto, pero que promueve hasta hoy múltiples asociaciones y posibilidades perversas. Eso ocurre cuando te enfrentas a palabras desafiantes, donde el sexo interfiere la escritura objetivante masculina, cuando la “justicia erótica” es el motor de nuestra escritura como activistas no heterosexuales habitando espacios y tiempos heterosexuales. Cuando ya no lees sólo lo que te corresponde por tu género o clase.