dimarts, 24 de gener de 2017

Lo nuestro no es amor, Nadia Rosso

Lo nuestro no es amor. La gente conservadora y heteropatriarcal usa entre sus argumentos antihomosexuales el de que “eso no es amor”. No es amor, es perversión. No tiene nada que ver con el amor sagrado, puro y natural entre un hombre y una mujer. El amor heterosexual y monógamo. Y la gente de la “diversidad sexual” ha intentado por décadas convencer a todo mundo de que sí, de que el nuestro también es amor. Que es igual de bueno, sagrado, puro y ¿natural? que el heterosexual. Que por eso también nos queremos casar. Que por eso nos deben tolerar. Que por eso no nos deben insultar, discriminar, golpear, asesinar. Hasta tendrían que respetarnos. Porque somos igual de buenes que ustedes. Que sí, decimos, que sí, les prometemos, lo nuestro también es amor.

Pues yo quiero decir ahora: lo nuestro no es amor. Lo que ella y yo construimos no es amor. Volveré un poco sobre mis pasos. Para empezar ¿qué es eso del amor? ¿en qué consiste ese amor al que, aseguramos, también podemos acceder las personas no heterosexuales, ese amor que, aseguramos, también practicamos como copia fiel al suyo?

dimarts, 3 de gener de 2017

El amor en los tiempos del consumo, Sheila Pamela L. Cifuentes


Ilustración autoría de Annie Gonzaga Lorde
Ilustración de Annie Gonzaga Lorde


Cuando una se enamora, la corazona y la cuerpa son lugar de múltiples emociones y sentimientos, lo malo no es sentir, sino la forma en cómo llevamos a la praxis esas emociones.

El capitalismo nos ha invadido a tal grado de cosificar a las personas, haciéndolas (y haciéndonos) gustosas para el consumo, incluso en la manera en que nos acercamos a las personas es en este mecanismo. Nos acercamos a alguien porque “nos gustó”, e incluso erotizamos antes de conocer. Pensamos en qué tanta probabilidad hay de follar o al menos “de unos besos” con esa persona.


Consumimos cuerpas.


Consumimos personas.


Y no sólo es consumir a otras, es consumirnos a nosotras mismas cuando comenzamos a enajenarnos pensando demasiado tiempo en esa/s persona/s que nos atrae/n.