dissabte, 30 de maig de 2015

Compersión: Lo opuesto de los celos; Nicole Abrahão

¿Reconocés las siguientes escenas? 
Una pareja va por la ruta tranquilamente, cuando una mujer atractiva pasa frente a ellos, surge el despelote porque el joven se dejó llevar por la belleza de la mujer y se dio vuelta para seguirla con la mirada. Otra pareja está en un bar, divirtiéndose con amigos, cuando de repente ocurre que uno de los componentes del grupo le tira onda a uno de los componentes de la pareja. Si la noche no termina en una pelea al menos termina con uno de los dos malhumorado por el resto de la noche. Observás la foto de una mujer (u hombre) bonita y resolvés hacer un elogio. En poco tiempo recibirás una respuesta nada agradable de alguien que se presenta de la siguiente forma: "Ella ya tiene dueño". Todo el mundo ya pasó por eso: se llaman celos.
Lo que da en llamarse "condimento de la relación" en la mayoría de las relaciones monógamas es un tabú para las relaciones poliamorosas. Las personas deben pensar que somos maestros en no tener celos ya que aceptamos que nuestras parejas liguen con otras personas, ¿cierto? Errado. Incluso para nosotros eso es complicado. Pero no queriendo colocar el carro por delante de los bueyes, vamos a parafrasear a Jack el Destripador, e ir por partes. 
Primero, ¿qué son los celos? Antes de todo, debemos intentar entender cuál es la razón por la que acontecen, después de todo, no se vence una guerra sin conocer al enemigo. Muchos van a odiar lo que voy a decir aquí, principalmente si fueran celosos, pero los celos no son nada más que un síntoma de inseguridad. ¿Por qué se tiene celos? Viene del miedo de perder a la pareja, viene del miedo de ser rechazado, viene del sentimiento de posesividad que tenemos sobre la pareja, de creer que nos pertenece y nosotros a ella. ¿Pero de dónde vienen esos sentimientos? ¿Cómo bloquear algo tan natural?
Estoy a favor de la visión de que los sentimientos no vienen solos, se originan de pensamientos y creencias. Un cambio de comportamientos sólo puede ser efectivizada por el cambio de pensamiento, en caso contrario no es una mudanza concreta. Para empezar, que tener celos no es natural. Es un comportamiento construido socialmente y aceptado por tantas generaciones que ya venimos al mundo en una sociedad celosa, sin muchos ejemplos en contrario, y así crecemos creyendo en su naturalidad y necesidad. Hace milenios atrás, antes de la era cristiana, la poligamia era natural. Estoy lejos de querer criticar al cristianismo por eso, pero la iglesia contribuyó mucho para imponer una forma de pensar considerando pecado todo aquello que antes era natural para la Grecia Antigua, considerada depravada. No debemos olvidar que el factor histórico es muy importante para entender cómo vivimos hoy. Ahora, siendo el casamiento monógamo algo elevado, la poligamia fue rebajada a pura depravación y con eso todo lo que pudiese indicar gusto por más de uno es indicación de no-amor. Mantener un ideal de amor romántico-monógamo, único por toda la vida, fue lo que generó los sentimientos de posesividad e inseguridad con el miedo a la pérdida de una pareja que, en teoría, sólo puede "tener" una persona.
Pero no es necesario que sea así. Una de las grandes mentiras que ya nos enseñaron en la vida es de que el amor de verdad es único. El amor de verdad es múltiple. Es por eso que tenés la capacidad de amar a tantas personas. Es por eso que amás a tus parientes, a tus amigos, a tus animales de estima y cosas más abstractas como tu vida, tu felicidad y tu libertad. El amor es un sentimiento sin límites o fronteras. El amor divino no tiene límites. La limitación es nuestra. Y antes que digan que el amor divino, familiar y fraterno no se comparan con lo que estoy hablando aquí, ahora, pido que razonen un poco. No hablo aquí nada más del amor conyugal, que es amor como cualquier otro. ¿Por qué no lo sería? ¿Por incluir el sexo? Este es un tabú más, implantado por la Iglesia Católica. El sexo es considerado tan impuro, que hasta hoy, se da valor a la mujer que se casa virgen o a los jóvenes que mueren vírgenes. El sexo y el amor pueden existir por separado, pero también pueden existir juntos. La cantidad de personas a las que vos amás no determina con cuántas tenés sexo, ni la cantidad de personas con las que tenés sexo determina a cuántas amás o si amás a alguna. Las personas siempre critican diciendo que si admitís a otras personas, no existe el amor de verdad. ¿Por qué? ¿Acaso el amor verdadero es egoísta? 
Dejame decir algo importante: No vas a perder a tu compañero/a si le das libertad de compromiso, al contrario, eso te dará paz y seguridad. ¿Por qué? Porque vos no te vas a preocupar más de las traiciones porque no van a existir más: cuando se tiene libertad de tener a otras personas y no está prohibido, el "gusto" por la traición disminuye. La persona no lo piensa más como una alternativa de escape porque no se siente presa; no piensa más en una forma de venganza, porque no tiene de qué vengarse. Naturalmente, la persona acaba por volverse hacia el diálogo, ¿y cuánto mejor sería si fuésemos francos y verdaderamente amigos y confidentes de nuestras parejas? Sentarse y decir "mira, me está gustando una chica muy interesante, que me gustaría que conozcas, creo que te va a gustar". No existe amenaza en eso porque no hay sustituciones, sólo incorporaciones. No existe más el miedo de la pérdida: porque simplemente no existe más necesidad de la sustitución. Si una relación se termina, no es porque apareció una nueva persona con quien él o ella gustaría de relacionarse, es porque ella realmente no quiere relacionarse más contigo. Un término de relación es más tranquilo que una sustitución.
Recientemente leí un testimonio de una practicante del poliamor que dijo algo interesante: al principio de su relación, ella le dio total libertad a su novio de envolverse con otras mujeres que le llegasen a interesar, dijo que no se sentiría atacada u ofendida, lo aceptaría. Al principio, como todo lo que es prohibido, al ser liberado causa interés, él se puso a coquetear con otras mujeres en presencia de ella para ver si le provocaba celos. Al notar que no surtía efecto, se tranquilizó, pasando a tratar el asunto con más seriedad y empezó a relajarse. Otro narra su forma de ver las cosas: para él se trata de una cuestión de estar feliz con la felicidad del otro, lo que llamamos compersión.
Compersión es la palabra española para el término en inglés compersion, que significa ausencia de celos, o estar feliz con la felicidad del otro. Voy un paso más allá: no se trata de ser feliz sólo con la felicidad del otro, sino con su libertad, con su pasión, con su amor. Es ser feliz de que su pareja es amada verdaderamente por otras personas, que está tan bien cuidada por otras personas como por vos. Es ver el amor y el cariño que él/ella siente por otros/as compañeros/as y verlo con buenos ojos en vez de con malos: nunca estás afuera, formás parte de la familia. 
¿Es difícil? Tal vez, muchos desconfían hasta de su propia sombra. Pero la verdad es que ¿cuántos de nosotros aún amamos a nuestros "exs"? ¿Con cuántos gustaríamos de volver si pudiésemos tener libertad de ligar con ellos? ¿A cuántos no hubiésemos dejado al encontrar nuevas personas? Amor sin barreras, ¿no es eso lo que el mundo está necesitando? Y no estoy hablando aquí de swings, orgías, intercambio generalizado, búsqueda desenfrenada de parejas, o de ser "cornudo consciente". Hablo de amor, no de sexo. Amor, no subordinación a los instintos de deseo. No se trata de ser libre para mirar a quien se quiera y actuar como se quiera. El poliamor por encima de todo exige respeto. Se trata, básicamente, de estar feliz por que la persona que amás sea libre para amar, sea libre para relacionarse con cariño y compromiso a otras personas tan interesantes como ella o vos. Eso existe. Tú mismo ya amaste a varios en la vida, la diferencia es que no lo hiciste al mismo tiempo y tener uno nuevo exigió tener que dejar a uno antiguo. En el poliamor eso no se hace necesario. Reconocemos que somos seres únicos, especiales, y podemos apasionarnos y amar a tantos como entren en nuestros corazones.
¿Podemos vivir la vida entera con uno sólo y aún así amar plenamente y permitir libertad? Sí, podemos. El poliamor no se trata de tener varias parejas a cualquier costo, sino de reconocer el derecho y la posibilidad. No te vuelve menos especial, aún así sos único. No se trata de "insatisfacción", sino de más libertad de amar y deseo de incremento, no busca uno completarse. Comenzá a pensar así y vas a ver que desaparecen los celos. Tal vez la frase más sabia que escuché alguna vez en la vida sea:
"A las cosas que me gustan las dejo libres: si vuelven es porque las conquisté, si no vuelven es porque nunca las tuve". La persona que es libre no desea huir. Conquistá a las personas, no te aferres, y las tendrás contigo en cuanto haya amor y respeto.


Artículo original. /republicado desde amor abierto

1 comentari:

  1. q mi hija me lea ésto y poder dar nuestra opinión me parece maravilloso

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