dissabte, 2 de setembre de 2017

El poliamor NO es la solución (por enésima vez); La mosca cojonera

Tengo la impresión de que, después de la burbuja inmobiliaria, el poliamor está siendo la próxima burbuja, y que ahora está en pleno crecimiento. Lo malo de toda burbuja es que preveo de aquí a  unos años todo un colectivo desencantado con el “engaño” del poliamor y que abogan bien o por la pareja monógama a ultranza o por la soltería eterna. Lo que sea con tal de volver a lo de siempre antes que entender dónde está el cambio.
El poliamor* (y tantas otras cosas que nos ofertan) se está viendo como una promesa de libertad, felicidad, placer, satisfacción personal. ¿Queréis que os dé una noticia? Os va a defraudar. Como las dietas o el gimnasio, se cree que el poliamor, o la última moda espiritual que quieran vender van a ser la solución definitiva. “¿Aerobic? ¡Qué antigua eres, hija, yo hago aeroboxing!”. Y lo que era aeroboxing, luego es spinning, luego Pilates, luego Crossfit, creyendo que alguno de esos sistemas tiene la solución. Lo mismo se hace con la dieta de la lechuga y el pescado cocido, que luego pasó a ser la dieta de la alcachofa, del limón, del arcoiris, la disociada, la Dukan o en la vertiente sana, la baja en carbohidratos, la de la zona o la dieta proteinada.

dimecres, 19 d’abril de 2017

En defensa de la promiscuidad, Elfy Scott

La primera vez que tuve sexo fue una experiencia casi completamente apartada de la que tuvieron mis amigas. Yo fui a un instituto de chicas de clase media-alta bastante prestigioso y la mayoría de mis amigas tiene una historia de “la primera vez” que equivale más o menos a consumir una cantidad poco razonable de éxtasis en un parque público y consistía en ser “tomada” vigorosamente por un chico de 14 años detrás de un arbusto.

Sus encuentros sexuales por lo que les quedaba de estancia en el instituto parecían remarcablemente similares. Mientras tanto, mi cereza fue románticamente diezmada a la relativamente conservadora edad de 16 años por un chico que amaba profundamente, y con el que saldría durante 3 años. Estábamos borraches y viendo Club Dread Uncut. Fue maravilloso.

El caso es que crecí con una enorme cantidad de fe en la monogamia. Tenía la idea totalmente estrafalaria de que follar era una actividad que debía ser encauzada exclusivamente hacia la persona que has amado durante años (mi madre hubiese acabado extasiada si lo hubiese sabido). Siempre pensé que la promiscuidad era un acto de bajo amor propio y tristeza femenina en general (porque eso es lo que hacen en las pelis, ¿no?).

El Poliamor será Feminista o no será, Nuki

Nos están vendiendo la moto. Nos ha pasado más veces: nos sucedió con la liberación sexual. Que sí, que fue un cambio a mejor, pero que muchas mujeres sintieron que pasaban de la obligación de decir que no, a la obligación de decir que sí [1]. Y muchos hombres eran y son los que te comían la oreja con eso de “que te liberases”. Mmmh ya, acorde a tus gustos, ¿verdad campeón?

Porque libertad es decir sí, no, ahora sí, ahora no, contigo sí, contigo no, así sí, así no. Somos igual de libres las que follamos sin necesidad de especial intimidad y afecto que las que necesitan especial dedicación y confianza para sentir esa apetencia. Incluso las que no follan, nunca, porque son asexuales, que también existen. Porque que seamos libres es decidir lo que NOSOTRAS deseamos hacer. NO lo que a vosotros os gustaría más.

diumenge, 16 d’abril de 2017

De la crítica al pensamiento amoroso al abrazo múltiple de los afectos, y sí, entendiendo que a veces somos la brillante estrella de todxs lxs perdedores. Diana Marina Neri Arriaga

Imágen por Oscar Jauregui
Imágen por Oscar Jauregui

  1. ¿Por qué es tan urgente hacer una crítica al pensamiento amoroso?
Es urgente porque quiero sugerirles que dejemos de colocar al amor como toda la solución, panacea o metafísica que resolverá los males de la humanidad ¿Con amor y una cadena de oración dimitirá Donald Trump o Peña Nieto? ¿Amándonos mucho saldremos adelante y haremos que ya no nos impacte el gasolinazo? ¿O con nuestra idea viciada de amor responsabilizaremos solo a las madres sobre la educación de las/os/es hijo/e/as y diremos que “hijxs amadxs, serán hijxs sanxs”? ¿la fórmula es realmente tan sencilla?   NO.
Es decir, todo el pasmoso conjunto de ideas que quiensabequé significa el amor, nos hace obviar elementos de vida cotidiana sobre los que podemos trabajar para construir constante y permanentemente en redes afectivas que pueden desarrollarse desde otros linderos, llamándolas aquí, las afectividades disidentes.
Es urgente la denuncia sobre los modos actuales que conocemos de la idea de amor construida en occidente, y que siempre nos remiten a conceptos que, si escudriñamos de fondo, están intrínsecamente relacionados con la violencia. Permíteme colocar solo dos ejemplos:
1)En este 2016 vivimos en las redes sociales un revuelo internacional que se dio por nuestra voz masiva en el hastag mi primer acoso. Millones de mujeres de Latinoamérica narraron horribles experiencias de acoso, abuso y violación. Experiencias que comenzaron a los 6 o 7 años (o antes) y que han sido repetidas y sistemáticas durante toda la vida. Y ¿saben quiénes fueron los primeros violadores, abusadores?
Nuestros familiares. Sí, todas conocemos o tenemos una historia con el primo, el hermano, el papá, el padrastro y ¿Saben que palabra acompañada con la idea tan carcomida de familia, nos confundió -en su momento- a grado tal, que en su espacio y tiempo es probable nos hundiéramos en la culpa y el nulo entendimiento del por qué estaba pasando eso? Esa palabra se llama AMOR y con esa palabra, nos dijeron que debíamos entenderlo o soportarlo todo… ¿Qué es el amor?

diumenge, 26 de febrer de 2017

El registro sociológico acerca del amor, Eva Illouz


Eva Illouz, Feminista y un registro sociológico acerca del Amor. “El amor es el único lugar donde la mujer es adorada como si fuera una diosa”. Illouz acaba de publicar el libro ¿Por qué duele el amor? desde un enfoque sociológico, porque, afirma, la explicación desde la psicología tiende a despolitizar; en cambio, la sociología tiende a cambiar las cosas. “El feminismo apunta al corazón del poder”, afirma.

–¿Cómo surgió la idea del libro Por qué duele el amor?
–Básicamente es de escuchar a mis amigas mujeres. No hablan sólo de esto, pero hablan muchísimo sobre lo difícil que es para ellas tratar de entender el corazón del hombre. Pero lo que cristalizó esto fue la serie Sex and the City, que realmente me hizo pensar sobre la idea de que hay una condición femenina global que implica dos cosas: una, que las mujeres están viviendo una vida sexual activa; y dos, que están luchando para encontrar a Mr. Big (Nota de la edición: se refiere al sufrido amor de Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie).


–¿Cómo y cuándo surge históricamente el amor romántico que está representado en Mr. Big?
–Si se mira “El cantar de los cantares” de la Biblia se ve el amor romántico. La formalización del amor romántico lo podemos llevar al siglo XII en Francia con los trovadores, que eran caballeros que tenían reglas para cortejar a mujeres casadas; generalmente, la dama tenía un rango social superior. Y también creo que la novela del siglo XVII y XVIII fue crucial para popularizar el amor romántico. Y la idea de que las emociones debían moldear la propia vida. Por ejemplo, La princesa de Cléves de (Madame de) Lafayette es el primer ejemplo de novela psicológica, en la que está la idea de que hay un sentimiento que existe además del matrimonio y que define la existencia humana. Diría que la novela del siglo XVIII y XIX es importante en este sentido.

dimarts, 24 de gener de 2017

Lo nuestro no es amor, Nadia Rosso

Lo nuestro no es amor. La gente conservadora y heteropatriarcal usa entre sus argumentos antihomosexuales el de que “eso no es amor”. No es amor, es perversión. No tiene nada que ver con el amor sagrado, puro y natural entre un hombre y una mujer. El amor heterosexual y monógamo. Y la gente de la “diversidad sexual” ha intentado por décadas convencer a todo mundo de que sí, de que el nuestro también es amor. Que es igual de bueno, sagrado, puro y ¿natural? que el heterosexual. Que por eso también nos queremos casar. Que por eso nos deben tolerar. Que por eso no nos deben insultar, discriminar, golpear, asesinar. Hasta tendrían que respetarnos. Porque somos igual de buenes que ustedes. Que sí, decimos, que sí, les prometemos, lo nuestro también es amor.

Pues yo quiero decir ahora: lo nuestro no es amor. Lo que ella y yo construimos no es amor. Volveré un poco sobre mis pasos. Para empezar ¿qué es eso del amor? ¿en qué consiste ese amor al que, aseguramos, también podemos acceder las personas no heterosexuales, ese amor que, aseguramos, también practicamos como copia fiel al suyo?

dimarts, 3 de gener de 2017

El amor en los tiempos del consumo, Sheila Pamela L. Cifuentes


Ilustración autoría de Annie Gonzaga Lorde
Ilustración de Annie Gonzaga Lorde


Cuando una se enamora, la corazona y la cuerpa son lugar de múltiples emociones y sentimientos, lo malo no es sentir, sino la forma en cómo llevamos a la praxis esas emociones.

El capitalismo nos ha invadido a tal grado de cosificar a las personas, haciéndolas (y haciéndonos) gustosas para el consumo, incluso en la manera en que nos acercamos a las personas es en este mecanismo. Nos acercamos a alguien porque “nos gustó”, e incluso erotizamos antes de conocer. Pensamos en qué tanta probabilidad hay de follar o al menos “de unos besos” con esa persona.


Consumimos cuerpas.


Consumimos personas.


Y no sólo es consumir a otras, es consumirnos a nosotras mismas cuando comenzamos a enajenarnos pensando demasiado tiempo en esa/s persona/s que nos atrae/n.