dissabte, 2 de setembre de 2017

El poliamor NO es la solución (por enésima vez); La mosca cojonera

Tengo la impresión de que, después de la burbuja inmobiliaria, el poliamor está siendo la próxima burbuja, y que ahora está en pleno crecimiento. Lo malo de toda burbuja es que preveo de aquí a  unos años todo un colectivo desencantado con el “engaño” del poliamor y que abogan bien o por la pareja monógama a ultranza o por la soltería eterna. Lo que sea con tal de volver a lo de siempre antes que entender dónde está el cambio.
El poliamor* (y tantas otras cosas que nos ofertan) se está viendo como una promesa de libertad, felicidad, placer, satisfacción personal. ¿Queréis que os dé una noticia? Os va a defraudar. Como las dietas o el gimnasio, se cree que el poliamor, o la última moda espiritual que quieran vender van a ser la solución definitiva. “¿Aerobic? ¡Qué antigua eres, hija, yo hago aeroboxing!”. Y lo que era aeroboxing, luego es spinning, luego Pilates, luego Crossfit, creyendo que alguno de esos sistemas tiene la solución. Lo mismo se hace con la dieta de la lechuga y el pescado cocido, que luego pasó a ser la dieta de la alcachofa, del limón, del arcoiris, la disociada, la Dukan o en la vertiente sana, la baja en carbohidratos, la de la zona o la dieta proteinada.

Y con todas esas modas se corren dos peligros: Uno, creer que “nah, todas las dietas/deportes son un negocio de las farmacéuticas que sólo buscan acomplejarnos y engañarnos” (cuando hay unas que tienen unas ventajas, otras tienen otras, nunca es TODO malo, o todo bueno). Y dos, olvidar que hay algo muy antiguo detrás del ejercicio y las dietas que no se replantea muy a menudo: La autodisciplina, la constancia, la responsabilidad. ¿Suena aburrido, verdad?. Mucho mejor las novedades, los palabros, algo-totalmente-nuevo-y-revolucionario.

Lo mismito está pasando con el poliamor. Igual que pasó con la “liberación sexual”,  con los tríos y orgías, igual que pasó con el movimiento swinger (intercambio de parejas y similares) o alguna incauta con “50 sombras”. Se cree que en el siguiente sistema, en el siguiente modo de vida va a estar la solución a nuestros deseos y fantasías. Y esos deseos a veces son follar más, o vivir experiencias inolvidables, o ser la persona más cool del grupo, o que nos deseen continuamente. La que sea. Te subes a la siguiente novedad pensando que tu vida será distinta…para encontrarte que es más de lo mismo, que no se replantea nada. Con el poliamor viene lo de siempre, la novedad, los palabros, como las dietas y el deporte: Metamor, compersión, polícula… Es ese poliamor “de libro”, el que parece una religión, con sus reglas, normas, vocabulario, el que más gusta a los medios, el que más se acaba popularizando (frente al menos normativo de Dossie y Janet).
En el caso de las relaciones ¿dónde está el secreto para cambiar de verdad?. En la honestidad, en autoexaminarse, en replantearse lo que nos han contado sobre las relaciones. Y especialmente en las parejas heterosexuales, en romper el desequilibrio que va incluido de serie en la relación. De nuevo suena aburrido ¿verdad?. “¡Pero si yo quiero tener dos novias!¡Hartarme de follar!¡No tener que mentir!”. Y parece que la solución estará en hacerse de la nueva religión, sea ahora el poliamor, o declararse anarquista relacional, o que se defiende la libertad por encima de todo. (En esto pasa como con el Tea Party: Cuando lo ÚNICO que importa es la libertad, igual no es buena idea participar.)
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Por ejemplo, y centrándome en el mundo de las relaciones hetero (que es mayoría) es MUY FÁCIL ser poliamor siendo chico si no te replanteas las relaciones, si no haces un trabajo de autoanálisis, si no se cambian las reglas del juego en la pareja o la relación. Y me dan igual las mil teorías que se puedan argumentar en los comentarios, o twitter o facebook. Hablar es gratis, es fácil. Pero la realidad que conozco me dice algo muy distinto a todo lo que se pueda argumentar, a las motos que se me quieran vender. Yo he estado ahí, yo me aprovechaba de muchas ventajas que se tienen siendo chico, así que no me vengáis a contar milongas.
Empecemos por lo básico: ¿Me vais a querer convencer que las amistades, colegas de trabajo, familiares de un chico y de una chica reaccionan exactamente igual si se enteran de que ese chico o chica no paran de follar?. Porque el poliamor será lo que sea, pero la prensa siempre lo ilustra con la imagen de dos chicas y un chico, confundiéndolo mentalmente con un trío. O si tienes dos parejas, la pregunta de siempre cuando te conocen en persona “¿Y entre ellas no se enrollan?”. O de repente la preocupación  (o admiración) masculina de “cumplir” con las dos.
Si me decís “el mundo ha avanzado, ahora ya se ve más normal” estáis mintiendo pero mucho. Me da igual que me habléis de vuestras amigas. Que yo-tengo-una-amiga-que. De lo relativa que pueda parecer mi experiencia. Sé que es así, que población media no considera deseable que una chica folle todo lo que quiera… y que quiera hacerlo muy a menudo. Esa especie de cinturón de castidad social, esa especie de vigilancia moral alrededor hacen que siendo chica o folles menos o tengas que llevarlo mucho más discretamente. ¿Que tu novia quiere follar más que tú en una relación abierta? Anatema, eso hay que frenarlo de alguna manera.
¿Seguimos con obviedades? Ellos follan, ellas se enamoran. “Yo tengo claro que soy capaz de follar con varias personas, pero ella se las toma de otra manera”. No sabéis la cantidad de chicos que sea explícitamente o secretamente en su cabeza lo ven así.
Y si falla esa base, los principios, la ética, la moral, esa honestidad, sobre todo hacia dentro, contigo, con lo que deseas realmente no hay nada que hacer. Y lo mismo con las personas que te relacionas. Da igual si te has leído Etica Promiscua o lo que sea sobre relaciones abiertas. Si con quien estás actúa de mala fe, si te miente, si te ignora, si te hace creer una cosa cuando es otra, si te da unas esperanzas que no existen, si lo usa para tenerte en un culebrón continuo, si usa manipulación psicológica, si te hacen aprender a manejar los celos para hacer lo que le dé la gana sin ninguna responsabilidad… olvídate. Toda tu ética y buena intención no te valdrán para nada.
Y en el caso de los chicos, sinceramente, el poliamor no solucionará nada, por muy moderno que suene, si no se hace algo que de nuevo suena muy aburrido: Ser responsable de qué quieres hacer. Porque sobre todo a los chicos se nos enseña a escaquearnos. Como tan bien dice Brigitte Vasallo en su gran artículo:
“Los celos son gestionables y vencibles. Hay libros para aconsejarse, fórmulas demostradas y grupos de apoyo para superarlos y vivir sin ellos. Sin embargo, contra el escaqueo hay poco remedio. Las relaciones no-monógamas son también el refugio y la excusa perfecta para el individualismo emocional, para esconder bajo una pose moderna la incapacidad para el compromiso con la vida misma: amar a mucha gente para en el fondo no tener que amar a nadie.
Del mismo modo que la posesión de los cuerpos y deseos ajenos forma parte del capitalismo emocional, la desvinculación de los mismos también lo es, pues comparte con ella la cosificación, el usar y tirar: las personas y los cuerpos como puro objeto de consumo, como entes substituibles.”
¿Cuántas veces se ha visto esa escena en las películas (y en la vida)? Un hombre casado que tiene una amante. Y la amante que le demanda una serie de cosas, y cuando su mujer lo descubre le demanda otra serie de cosas. Y la duda de ese pobre hombre “sufriendo” sin saber cómo hacer para tener contentas a las dos, de ver cómo darle a las dos lo que quieren…sin plantearse lo más básico: Lo importante no es qué quieren ellas sino ¿qué quieres tú?. ¿Era tu idea de relación estar intentando que “no te pillen”?¿Te da igual engañar a esas dos personas?.¿Te parece que vale la pena traicionar tus lazos más cercanos con tal de conseguir lo que quieres?. ¿No te apetece mirar hacia dentro, ser honesto contigo mismo y admitir qué es lo que quieres realmente?. Sin mentir (o no-decir-toda-la-verdad) a nadie. Ahí está lo complicado.

Para hacer eso te vas a encontrar con dos enemigos a los que cuesta superar. Uno, lo cansado que es ir contracorriente. Dos, lo fácil que es pensar y hacer dos cosas contradictorias a la vez (como saber que fumar mata 140 personas al día en España y seguir fumando).
Te va a costar hacer las cosas al revés de lo que habías aprendido. El que no presumas de ser un “latin lover” va a costar, porque el entorno te va a animar a eso. El que no presumas de moderno, de avanzado, de superior moralmente a otras opciones, te va a costar, porque el entorno te va a estar diciendo eso y porque el colectivo poliamor (como todo colectivo) crea su identidad por oposición a otros grupos. En este caso a la monogamia, como si ser poliamor fuese moralmente superior que alguien monógamo por el simple hecho de serlo (en lugar de plantearse qué acuerdos están en marcha en la relación). Te va a costar estar a menudo revisando si no te estarás aprovechando de una situación privilegiada para llegar a los acuerdos. Te va a costar llegar a acuerdos en los que tienes que olvidarte de lo que se considera “normal”. ¿Cómo llevarás que otra gente vea a “tu novia” esté enrollándose con alguien, que lo vean tus amistades?. ¿Cómo llevarás que tengas que pensar de manera independiente, que no te influyan tantas ideas territoriales/posesivas/basadas-en-tu-orgullo que has aprendido?.
Y la otra parte complicada es que el ser humano tiene esa capacidad: Ser capaz de pensar/hacer dos cosas contrarias a la vez y vivir perfectamente con ambas. Como el ejemplo del tabaco. O por ejemplo, decir que es normal que tú te acuestes con otras chicas “porque lo tuyo es distinto” pero que ella no pueda… y que al mismo tiempo digas que es una relación igualitaria. O que seas capaz de criticarla a ella por “ser celosa” pero al mismo tiempo tengas amantes (caso real). Ejemplos hay mil.
Por eso estar en relaciones afectivas no-monógamas (sea poliamor, anarquía relacional, redes afectivas o lo que sea) es tan complicado. Porque no es cosa de follar más y punto sino que tiene lo aburrido ¿lo he dicho ya? de basarse en la honestidad contigo mismo y no aprovecharte de un montón de ventajas que te da la sociedad mediterránea. Seas consciente de ellas o no. Por ejemplo, ¿has compartido piso alguna vez con más gente? ¿Recuerdas cómo se repartían los “marrones” por turnos? Y lo fácil que es compartir la casa con una chica y que esos turnos…desaparezcan suavemente, sin saber muy bien cómo.
En Latinoamérica supongo que también pero conozco muy poco su cultura (aparte de ser inmensa y enormemente variada). Eso sí, las pistas que me dan followers de Argentina, como esta chica que cito, por ejemplo, dicen bastante al respecto…
“Yo soy de Buenos Aires pero vivo en el norte de Europa y estoy segura de q hablar de no monogamia en Buenos Aires sería una invitación a los peores depredadores. 
Es q los hombres allí no son monógamos en base a engaños
Y las mujeres sueñan con encontrar un mujeriego q se convierta en ‘fiel’ gracias a ellas. Es un juego de cacería donde todo en mentira.”
Pero eso de la no-monogamia latina ya lo hablaré otro día, así como las dinámicas en el resto de relaciones, no sólo las hetero, donde también hay inercias, obviamente.
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*la palabra “poliamor” la utilizo como término-paraguas para referirme a toda relación no-monógama con implicación emocional.
Foto: http://www.flickr.com/photos/tchuntfr/2937422089/ El resto son capturas de diarios online.

republicado desde golfxs con principios

1 comentari:

  1. Interesante y te hace reflexionar sobre los valores más basicos e importantes

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