El ser humano ha
desarrollado a lo largo de su evolución mecanismos para conseguir
la perpetuación de la especie. Uno de estos mecanismos es el
enamoramiento, un proceso bioquímico iniciado en el cerebro que
activa neurotransmisores, glándulas y respuestas fisiológicas para
alcanzar la reproducción. El amor es por tanto algo tan
simple y a la vez tan complicado como una adicción química entre
dos personas.
