Para Leo
Hay que prender fuego el mundo
hasta que el fuego apague el fuego
hasta que ardan los huesos del alma
después
serse todo
serse encima
serse hasta las uñas
hasta que nuestro corazón tenga el color del plomo
para que sea más pesado
hasta que se nos muera la mirada en un vaso que se llama espíritu
hasta que la última palabra quede muerta
en la muerte más muerta de la vida
lo singular es resistente al lenguaje
como el cuerpo que elige ser conservador en esta cueva de sueños
donde los vidrios no son tan transparentes
duele imaginar el alba desde esta ventana absurda
la máscara es invisible y por eso existe
por eso existe todo
como una trompada que nace desde la fuerza caprichosa del azar
como lo más bello de este lado del espacio
en esa calle sin género
