
Y ese verso de John Keats: “
lejos, lejos he de volar contigo”. Tantos años sin amar. Olvidados los trucos y las trampas, olvidados los relojes del cuerpo sólo sigo mi instinto y vuelo por tus labios y tus pechos y vuelo dentro de ti, bebiendo tu agua con tanta sed de noches y no me canso de beber, besar, chupar, acariciar con mis labios y mi lengua ese lugar suave, caliente, lleno de risas y de ecos. Mi sexo no funciona, anda dormido, perezoso, olvidado, pero a mi no me importa ahora, ya despertará de su letargo, dejo que mis dedos y mi boca te busquen, dejo que te busque mi memoria, mi deseo, mis sueños. No me sorprende tu cuerpo, ni su belleza, ni su tacto adolescente y nado en él como en el mar de una infancia de playa y de olas altas y juegos. No me canso, imposible cansarse de nadar dentro de él o dentro de tus ojos, más desnudos que nadie, respirando el aliento, dejando muy detrás todas las horas, el tiempo vulnerable, la noche boca arriba...alimentándome de ti.