diumenge, 4 de setembre del 2011

Roberto Freire, Entrevista en revista Wonderful (fragmentos)


(…)
W: Más o menos cuando hablas del amor multifacético, en las mil maneras de amar
RF: Nosotros somos monogámicos sólo cuando el amor es demasiado bueno. Si él se queda en bueno, o sea, normal, nosotros rápidamente nos volvemos poligámicos. Entonces, cuando es demasiado bueno, no hay forma de pensar en otras cosas, en querer a otras personas. Estamos inmersos en esta experiencia, queremos profundizarla, vivirla por entero. Esto deriva de nuestra manera de pensar que no podemos ser sólo una cosa si se desea la libertad. (…) En la vida uno tiene que aparentar mucha incoherencia para poder vivir todos sus lados. Hoy en día me siento una perfecta incoherencia. Y así vivo muchas experiencias, amo de mil maneras mil personas, y sigo lo que la naturaleza me impone. Sin entrar en un modelo, vivir la moda, obedecer patrones. Vivo mis impulsos, mis funciones vitales que a veces coinciden con las generales, las institucionalizadas, las ya clasificadas; otras veces, la mayor parte de las veces, no, parezco un loco, doy escándalos, vergüenzas...

W: ¿Y eso incluye alguna pasión?
RF: Actualmente tengo varias a la vez. Vivo una fase diferente, interesante, porque me siento muy disponible. Estuve mucho tiempo preso a una gran y exclusiva pasión y, después que ha terminado, tuve la sensación de renacimiento. Ahora intento vivir relaciones diferentes. Me quedo totalmente enamorado por la persona que está a mi lado, en la hora que estoy con ella. Y pasan siempre cosas fuertes y bonitas. Y nos quedamos juntos el tiempo que es bueno para nosotros. Preciso de personas que no me cobren infidelidad, ni continuidad, ni exclusividad. Me gusta el noviazgo, el encuentro, que propicia sexualidad original, lúdica, alegre, desechable. Así, nosotros vivimos en permanente estado de descubrimiento, sorpresa y encantamiento.


W: ¿Y cómo es tu relación con los amigos?
RF: Yo estoy muy enamorado de mis amigos. Mi pasión por un amigo es casi igual a la pasión por una mujer. Los quiero profundamente. No tengo dudad de que la sensación de amor es la misma. Creo que hijo, amigo, hermano, amante son todos lo mismo en términos de cantidad y calidad de amor. Porque mismamente sólo existe un único amor, una sola forma de amar, una única y sola energía amorosa que nos hace amar de maneras diferentes con cada persona, con el tipo de relación que deseamos libremente tener con ella. La naturaleza nos ha dado toda una gama de posibilidades de ejercer el amor que va de la genialidad a la espiritualidad. Es muy bueno poder vivir toda esa gama de posibilidades amorosas, con las variaciones de las diferentes personas que encontramos...

W: Esa relación de sexo con libertad es interesante...
RF: Antes de preocuparnos con nuestra vida sexual y afectiva, nos deberíamos concienciar de si estamos libres, libres para decir sí o no. la gente practica el sexo, hace el amor y se relaciona con personas a quien ellas íntimamente dicen no, sintiéndose obligadas a permanecer con ellas y hacer todo lo que les piden, incluso en materia sexual. Por eso lo más importante es arreglarnos para que busquemos estar preparados a decir sí o no, cuando se siente, respectivamente, sí o no. cuando uno dice sí para alguien que desea relacionarse sexualmente con uno y está sintiendo ese sí por entero dentro de su deseo, de su sentimiento, entonces la naturaleza, que mantiene las cosas vivas y funcionando de modo armonioso dentro de uno, le hará ejercer su sexualidad libre y placenteramente, sin ningún impedimento, dificultad o miedo. (…) Lo que pasa es que la educación autoritaria nos llena de trabas. Y la traba principal es que cuando alguien realmente nos gusta no podemos correr detrás de esa persona y decirle yo te quiero, te amo, te deseo. De la misma manera, cuando la persona que te gusta no tiene ganas de estar contigo, sería importante poder decir yo no quiero, tú no me gustas tanto, no tengo ganas. El problema es que no logramos decir ni oír eso normalmente, sin que nos parezca violencia, ofensa, rechazo.

(…)

RF: La sexualidad sucede de modo natural, es espontánea y el amor nace de esa necesidad de acercamiento entre las personas, con dos finalidades: la de la procreación y la del encantamiento.

W: Para la Iglesia sólo existe la necesidad de procreación...
RF: Y la vida permanece gracias a la procreación que deriva de ese encantamiento. La persona ahora no sobrevive por la procreación, ella vive y sobrevive por el encantamiento. Incluso entre los animales la procreación es importante, pero las especies no permanecen porque procrean, pero sí porque tienen placer en permanecer. Si no tienen placer en permanecer, no hace falta procrear. Lo que importa es vivir el encantamiento derivado del placer sexual. El ser procrea en algunos minutos y, después, ¿cómo soportaría los demás millones de minutos después de la procreación?

(…)

W: En fin, ¿cuál es la mejor manera de practicar sexo? ¿Cómo llegar a la felicidad sexual?
RF: Simplemente logrando ser uno mismo e identificándose con lo que uno es en su totalidad corporal, en su soma, sobre todo sin dividirse en cabeza, tronco, miembros y sexo. Y aprendiendo a enfrentar todas las dificultades que se presenten contra esto. Ser libre es mucho más difícil que alcanzar el placer sexual. Existe un cierto tipo de placer sadomasoquista que es fácil de alcanzar. Es la manera como gozan los esclavos, los neuróticos, los mediocres y los poderosos. La represión sexual en los niños y en los jóvenes no busca disminuir el placer solamente, y si sobre todo y de modo indirecto lo que pretende es reducir su libertad, para ser más fácil dominarlos y conducirlos.

W: ¿Y dónde queda el amor?
RF: La mayoría de las personas tienen una visión estrecha y conformista sobre el amor. Para vivir un amor entero, libre y nada sadomasoquista, sin ningún sacrificio, es necesario tener el coraje del ridículo, de asumir cosas aparentemente absurdas y no comunes. Porque cada uno tiene su forma original y personal de amar, si es realmente libre. Soy un romántico irremediable y sólo me queda seguir así. Pero ser hoy romántico es ser ridículo. Entonces, soy ridículo, asumo, proclamo, doy la nota y me quedo con la sensación de que la belleza y el amor son una sola cosa. Sólo con este romanticismo logro percibir la belleza de la vida, cuando estoy enamorado.

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