dimarts, 1 d’abril del 2014

No follo con quien quiero, disfuncionalA

Imagen
Separar el sexo del amor no es una cuestión moral, es un asunto de supervivencia.
Querer es cuidar, escuchar, recordar cumpleaños, olvidar agravios, contar bobadas, interesarse por tonterías, llamar a deshoras, escribir frases de sobra, prestar, pedir, ofrecer, recibir… Y no se puede follar con toda la gente con la que se tiene eso.
Y sería una pena tenerlo sólo con la gente con la que se folla…

Eso no parece difícil. En esta posmodernidad individualizada y disfuncional, quien no tiene gente con la que comparta eso, se muere. Al menos de pena. Quien no tenga familias inventadas a golpe de intercambiar cenas, farras, problemas y mudanzas, no tiene nada.
Yo quiero a mucha gente. Y muchas de esas personas me quieren a mí. Con algunas no he follado nunca, y -con otras- ni siquiera lo tengo previsto. Porque hace tiempo que no follo con quien quiero.
Porque con quien yo quiero follar no quiere hacerlo conmigo, o porque con quien quiero hacerlo, no le quiero. O porque hay gente que quiere, y yo no me entero. O porque a veces no sé lo que quiero. O sí quiero, pero sin querer. Y me intento permitir cuidar el amor lo suficiente como para no mezclarlo con el sexo, pero no siempre me dejo.
Porque me han contagiado ese anhelo, el de querer querer a quien deseo. Y me hago un lío preguntandome si deseo a quien quiero, y si querer es ponerle expectativas al deseo… Y empiezo a darme cuenta de cuánto me pierdo… me pierdo un poco saber querer sin deseo… pero, sobre todo, me pierdo desear sin anhelos.

republicado desde disfuncionalA

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

¿Qué te ha parecido este texto? ¿Algún comentario?