diumenge, 16 de juny de 2013

Me divorcié del Poder y ya no me caso, RomaAlRevésEsPolítica

¿Que qué me pasó con la heterosexualidad y la monogamia?
Eso: Que me divorcié del Poder y ya no me caso
Ahora es cuando toca decir "bueno, no la heterosexualidad sino la heteronormatividad, y no la monogamia sino el régimen político de la monogamia obligatoria", pero, 
¿qué se establece en una relación heterosexual dentro de este sistema heteronormativo, si no hay un trabajo intenso y cotidiano de deconstrucción y construcción de otras formas de vivir el género, el sexo, el cuerpo, la sexualidad y el parentesco (trabajo individual y colectivo)? 
¿qué se establece en una relación monógama dentro de este régimen político de la monogamia obligatoria, si no hay un trabajo intenso y cotidiano de desmontar y crear otras formas de vincularse, de afectarse, de compartir cuerpos, afinidades, tiempos, ritmos, espacios? ¿qué se establece si no ponemos en el centro lo que sentimos y cómo lo sentimos y por qué lo sentimos, y de dónde viene y hacia dónde queremos caminar? ¿si no pensamos las formas en que seccionamos los cuerpos y le asignamos a cada pedazo valores y pertenencias?
Me preguntan que si nunca me volvería a acostar con un hombre (no si tendría una relación sexo-afectiva o un proyecto de crianza o me pondría de pareja con un hombre, la pregunta siempre es si follaría con un tio, y esto tiene su miga detrás). A veces creo que me están preguntando si me daría asco o rechazo tener sexo con un hombre (¿vendrá de la clásica leyenda feminista=odio a los hombres?), a día de hoy NO. No es que he sido una lesbiana en el armario y he tenido una relación hetero de tapadera durante 7 años. Me recuerda a cuando te haces vegana y te dicen "pero el jamón está bueno, ehh?", pues sí, las decisiones políticas no modifican directamente tus criterios del gusto. Indirectamente por supuesto: abren otros mundos de posibilidades, vives otras experiencias, y claro, asocias sensaciones de empoderamiento y libertad a relaciones y experiencias concretas, evidentemente, te cambia. [De hecho, para mí la sexualidad que he construido con mujeres me ha enamorado del placer, de mi cuerpo y de los cuerpos biomujeres. Fruto de mis experiencias totalmente parciales, claro. Seguir explorando las posibilidades de mi cuerpo con otros cuerpos, de otros cuerpos, de otras prácticas, más allá de lo que he vivido hasta ahora, más allá del binomio biohombre/biomujer, estoy segura que me construiría la posibilidad de enamorarme de otros cuerpos. Así fue que me enamoré de los cuerpos biomujeres, que fue lo primero que conocí al romper la barrera tú-asignada-biomujer-adorarás-exclusivamente-los-cuerpos-asignados-biohombres].
También en el sentido contrario, los procesos personales y políticos influyen indirectamente en tus deseos. Durante el primer tiempo, largo, en que empecé a percibir la heteronorma y a hacerme consciente de cómo se articulaba en mi cuerpo, en mis relaciones y en mis prácticas sexuales, claro que construí un rechazo a esa estructura de Poder, que se incorporaba EN mi cuerpo, EN el cuerpo de mi pareja asignado biohombre y EN nuestras prácticas sexuales (con todo lo que traíamos aprendido: el coito es el centro del sexo, follar tiene el objetivo de tener un orgasmo, etc, etc.). Ha sido un camino a veces difícil, confuso y doloroso separar. Sigue siéndolo, aunque ahora con mucha más distancia y claro, fuera de una relación de pareja, con un vínculo amoroso mucho más horizontal y relajado con él (eso que llaman "amigxs", que no es suficiente para nombrar a un compa de la vida) y en general con los autoidentificados hombres. 
¡Ay! ¡pero no era de esto que estaba pensando y escribiendo! venía diciendo que me preguntan si ya nunca me acostaría con un hombre, y también si no me pondría de pareja nunca. Tiene que ver con que para mí no existe la heterosexualidad no normativa dentro del régimen de heterosexualidad obligatoria si no hay un trabajo intenso y cotidiano, de deconstrucción y construcción, individual y colectivo, íntimo y público. Y lo mismo con la monogamia.
Me acostaría con una persona asignada y autoidentificada biohombre si construyeramos una relación horizontal, transgresora en cuanto a prácticas, con una otra identificación de los cuerpos, no sesgada ni valorada en piezas -cosa que requiere un trabajo y un tiempo importantes-. [O igual un día me apetece y voy y tengo sexo normativo con un tio al que no conozco en una relación fea y me da igual y punto. No me ha apetecido hasta ahora, pero quiero decir, que si me sintiera fuerte y sintiera que no voy a salir triste o sintiendo cosas feas, y que me puede satisfacer y que me compensa lo que me va a generar de positivo lo haría. Hasta ahora he tenido y tengo otra manera de vivir mi sexualidad, no me compensa en general el sexo descontextualizado del cuerpo afectivo, y menos en modelos heteronormativos, aunque quiero dejarme el espacio por si eso cambia].
El tema de la monogamia se me hace más difícil de llevar. Digamos que si decides no tener relaciones sexoafectivas con hombres hay muchos espacios y personas afines, empezando por un enorme y fantabuloso (no siempre pero mucho) mundo bolleras. Puedes seguir explorando y compartiendo sexualidades, sexo y relaciones afectivas. Sin embargo con la no-monogamia yo no lo estoy viviendo así de prolífico, abundante, colectivo, comunitario. 
Para mí tener relaciones fuera de la monogamia implica no sólo las relaciones sexoafectivas, sino también todas las demás ("familia", "amigxs", etc.), tratar de construir un "compañerxs" con cada persona con la que te vinculas, con sus mayores y menores intensidades y sus fluctuaciones. Y eso lo encuentro mucho más difícil, implica que las personas que se vinculan contigo también quieran construir y alimentar ese vínculo de otra manera. 
En mi realidad muchas de las personas con las que comparto espacios y vínculos están en relaciones monógamas o estructuran sus afectos en base a un régimen monógamo. Eso hace que la posibilidad de compartir y crecer juntxs esté bastante limitada. Si mucha de "mi gente" sólo se implica intenso y hace proyectos de vida en pareja, ¿con quién nos implicamos intenso y hacemos proyectos de vida quienes no nos emparejamos?
Por otro lado, claro que hay relaciones que llevaría a una intensidad e implicación altas o muy altas, de convivencia y de proyecto de vida incluso (algo así como "allá donde vayamos, vamos juntas, este tiempo"). Con lo difícil que es conectar con personas que tengamos una mirada afín de las relaciones y con la energía que implica construir una relación libre y cuidada (no libre de follar con quien quieras sino de que en esa relación estemos las 2ó+ presentes y nos alimente a las 2ó+ para ir creciendo y construyéndonos autónomas), claro que apostaría por un proyecto de 2 (ó 3 ó +). Con ese trabajo presente, activo, cotidiano, construyendo en el Afuera de este régimen político de la monogamia obligatoria. ¿Construir 2 en el Afuera? ¡Genial! ¿3? ¡Viva! ¿colectiva, comunidad, manada? ¡¡Viva, viva, viva!!
Pues eso: que me divorcié del Poder y ya no me caso.
 
republicado de el bosque en el que vivo

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