divendres, 21 de gener de 2011

Mi cama está llena de pelos, H.R.Herzen


Mi cama, como mi vida, está llena de pelos, cabellos y hasta vellos. De todos los colores y grosores, formas y longitudes, lisos o rizados, incluso púbicos e impúdicos. Por más que me esfuerzo no logro sacarlos de mis sábanas y mantas, de mi ropa y de mi cuerpo, de mi alfombra, del baño y la cocina. Pero yo sé que no son sólo pelos, son recuerdos anclados de amistades y amores, revolcones y peliculones. Y por ello me alegra verlos ya que me inundan de una suave nostalgia y me sumergen en el pasado que, dulce y dramático, siempre esquivo.

Mis mayores y mejores recuerdos no son de aquella vez que viajé a tal lugar o estudié o bailé... Mis fotografías en el corazón son de todos esos amores que han marcado mi manera de ver y vivir el amor, el sexo y todas sus contradicciones morales. Giro la cabeza a lado y lado y mis ojos se topan inevitablemente con algún objeto que me transporta a una u otra persona que se metió en mi corazón. Y ya no sale, se queda para siempre.


Como esa camiseta, ese pañuelo, ese llavero, esa foto, ese gorro, esa llave, ese libro, ese lápiz, esos guantes, ese chaleco, esa bolsa, ese colgante, esas chanclas, esa caja, ese pantalón, esa caracola, esa manta, esa mochila, esa toalla, ese monedero, ese vaso, esa chaqueta, esa sábana, esas tijeras, ese jersey, esos calcetines, ese muñeco, ese dibujo, ese estuche, esa navaja, esa linterna, ese trapo, ese juego de ajedrez, esa riñonera, ese papel, esa cosita y la otra y la otra y ¡esos pelos!

A mí no me molestan esos pelos. Pero no sé hasta qué punto a alguno de mis amores le guste verlos. Creo que a la mayoría no le gusta saber que no son las únicas personas en mi vida y, sobre todo, que no gozan de mi cuerpo en exclusiva. Por eso ando con cuidado de no quedarme con pelos enredados en mi cabello o en mi cuerpo (un amigo siempre me dice que el escondite preferido de los pelos de sus amores es su barba profunda). Cada día, cada noche y cada rato quito pelos y los cambio de lugar, pero esta mañana me dediqué detalladamente a examinar mis mantas y sábanas y ya me aburrí de sacar pelos, son muchos y algunos muy escondidos o mimetizados en los tejidos. Puedo asegurar que alguno lleva ahí acurrucado más de medio año: el color y su longitud lo delatan, no me equivoco. Y lo quito y me vengo a escribir. Y sé que la próxima vez que me veas o duermas en mi cama, vas a buscar esos pelos delatores de otras compañías y caricias.

Y sigo pensando que no tengo nada que esconder. Si por mí fuera, mi casa sería enorme y viviría con toda la gente que amo, aprecio y disfruto de su compañía; igual que me encantaría que esas personas vivieran con todas las otras amistades y amores que son importantes de una manera u otra en sus vidas. Declaro abierta y públicamente mi rechazo a la represión monógama, pero no todas pensamos igual. Lo que mis amores no saben es que cada vez me atrae menos el sexo en sí (aunque me siga apasionando) y me atrapa más y mejor la buena y compañía, el calor y la risa.

4 comentaris:

  1. Los vellos púbicos son un asco. Cuanto menos, son molestos y ensucian la casa, cosa que no queremos por lindos que sean los recuerdos de quienes se lo arrancaron a uno. Pensé que iba a encontrar causas y soluciones, pero no, veo que la autora del blog simpatiza con ellos.

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  2. Hola :) H.R.Herzen tiene una página personal, blog, o qué sé yo?

    Me ha encantado este texto :)

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  3. Aquí es el único lugar donde encontrarás todos sus textos: http://totamor.blogspot.com/search/label/H.R.Herzen

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  4. ! muchas gracias por este texto tan bonito!!

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