divendres, 6 de desembre de 2013

Como hacer el amor a una persona Trans, Gabe Moses



Olvida las imágenes que has aprendido a unir
a palabras como polla y clítoris,
pecho y senos
rómpelas con fuerza (las palabras)
como un paramédico rompe las costillas
para bombear sangre a un corazón que falla.
Empuja tus manos dentro,
ensúciatelas,
y graba nuevas definiciones en los huesos.

Tira juntas todas las palabras viejas,
maquilla palabras nuevas,
llámalas clic o ídem,
llámalas el sonido que él hace
cuando frota su mano contra “eso” a través de sus vaqueros,
cuando puedes oír su corazón golpeando detrás de sus dientes,
y cada célula de su cuerpo está respirando.
Haz del arco de su espalda un idioma,
nombra los hoyos de cada una de sus vértebras
cuando ellos ocultan estanques de sudor
como lluvia sobre una fila de vasos de papel.
Alinea tus dientes como el alfabeto de su columna
así cada palabra pesa con su sal.
Cuando quites capas de ropa de su piel
no actúes como si le cambiaras las vendas a un paciente traumatizado
aunque se encuentre así,
no le preguntes (a ella) si se ha hecho la cirugía,
no le digas (a él) que las marcas de aguja en su glúteo parecen dolorosas.
Si te están ofreciendo un cuerpo
que ya ha sido puesto en un altar de acero quirúrgico
un sacrificio a cuales sean los dioses que gobiernan los cuerpos
que vienen con un ”montaje requerido”.
Hagas lo que hagas,
no digas que el paisaje cuidadosamente esculpido
bordeado por rocas de tejido cicatrizado
parece “casi” natural.
Si (ella) te ofrece su esternón
dolido de tallar suaves frutos en sus ramas
aunque haya mas tejido en el relleno de su sujetador
que en la carne que se eleva al encuentro
deja que maduren en tus manos,
imagina si hubiese perdido esas olas por el cáncer, diabetes,
un accidente de trafico en vez de uno genético…
¿Pensarías entonces que es menos mujer?
Entonces no pienses menos de ella (ahora).
Si él te ofrece el recién salido musculo del tamaño de un pulgar
alcanzándote cuando le besas
como si quisiera adentrarse en ti
para grabar su nombre en el fondo de tu corazón,
mantenlo como puedas
en tu mano, en tu boca,
dentro del nido de tu pelvis,
aunque su piel apenas pueda pincelar la tuya
le sentirás mas profundamente de lo que crees.
Date cuenta de que los cuerpos son solo una fracción de lo que somos,
son solo navíos raros para los corazones
y, honradamente, pueden apenas contenernos
forzamos todas nuestras costuras en cada aliento que tomamos
somos todo pulso y sudor
tejido y terminaciones nerviosas
estamos programados para ir a tientas y tartamudeando hasta que nos arreglamos.
Los cuerpos han estado aprendiendo siempre uno de otro,
es lo que hacen los cuerpos,
son bolsas que agarran partes
y la mitad de la diversión es entender
todas las maneras diferentes en que podemos ponerlos juntos,
todos los usos diferentes para caderas y manos,
lenguas y dientes,
todas las maneras de que choquen bonito nuestros cuerpos
pero no podremos nunca olvidar cómo usar nuestros corazones,
incluso si lo intentamos.
Ésta es la parte importante,
no te preocupes por los cuerpos;
ellos lo tienen controlado.

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