dijous, 21 de març de 2013

Me marea que después de treinta vueltas me detengas solo para verte doble…, Anestesia

Me gusta a cualquier edad,
en cualquier momento,
porque está bien también.
Y a los dos años o más,
o menos, porque no tengo prisa;
solo un poco más de tiempo en días,
y más vueltas y noches;
aunque encuentre preciso ensayarme
en el mismo lugar donde tantas veces jugué:
y me marea que después de treinta vueltas
me detengas solo para verte doble…
solo para acelerar el mío corazón:
Tiéndeme ya en cualquier lugar si existe…
desmayada entre tus cordilleras y tus sábanas,
en la yema de tu dedo índice;
o en un hueco donde me dejes mirarte
desde la sierra dactilar de mis pulgares,
pero vuélveme en mí de un beso
ya sabes dónde con tu boca de sexo.
La nave que lleva al espacio de tu cuerpo
partió de la boca mía hacia tus labios la nave,
neciamente pasa entre tus dientes fríos ahora:
Ríeme con tu luz siempre…
como el as que brillo bajo mis alas y
como el as del brío entre mis botas;
que en tierra me planteo metamorfosis sin analgesia
y algunos baches,
mientras aquí arriba cielo en ti planeo
esconderte entre las nubes algún obstáculo.

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