dijous, 21 de març de 2013

Reflexiones poliamorosas, XJaimeX

Este texto se ha extraído del Nº3 del Fanzine anarcofeminista "Equilibrio".

Antes de comenzar con las reflexiones, quería definir algunos términos que se van a utilizar, para que las personas que no estén familiarizadas con ellos puedan comprender lo que trato de transmitir:

Monogamia: Unión sexo-afectiva para toda la vida basada en la exclusividad.
Poliamor: más de un amor.
Polifidelidad: más de una relación sexo afectiva, basada en la fidelidad.
Relaciones jerárquicas: se distingue entre relación primaria y secundarias.
Poligamia (poliginia y poliandria): tener varios esposos (poliandria) o tener varias esposas (poliginia).
Relación grupal: todas las personas están relacionadas de la misma forma entre ellas.
Redes de relaciones conexas: varias relaciones con diferente grado de importancia.
Mono-poliamoroso: una de las personas es monógama y la otra poliamorosa.
Tribu: Amor, amistad, sexualidad y cuidados basados en la comunidad.
Pareja abierta: Monogamia sin exclusividad.

Sabiendo la cantidad tan diferente que hay de mantener relaciones, tenemos que tratar de saber de qué forma queremos relacionarnos con la gente, detectando las contradiciones y sin crearnos una falsa realidad del tipo de relación que estamos llevando a cabo. Muchas personas son polígamas o parejas abiertas y piensan que están practicando el amor libre o poliamor.

Las fases del amor.

1. El enamoramiento. Es una etapa muy pasional y poco racional, basada en las relaciones sexuales. Se producen andrógenos, estrógenos y feniletilamina, una sustancia que induce a la pasión. Se libera oxitocina y vasopresina, que hace que deseemos estar junto a la otra persona y se inhibe serotonina, responsable del humor. Se desactivan regiones del cerebro en la corteza frontal que tienen que ver con la lógica y el razonamiento, de ahí que se diga que las personas enamoradas están en una nube y que se idealice a la otra persona (cuestión que trataré más adelante en este mismo texto).

2. Romantico. Aumentan las funciones en el área del cerebro que tiene que ver con las recompensas. Se sintetiza la dopamina, que hace que estemos eufóricas y que aumente nuestra motivación, al mezclarse con norepinefrina, se lleva a cabo una reacción química que hace que nos obsesionemos por la otra persona.

3. Compromiso. Se negocian los roles en la relación y aumenta la lealtad. Se mantiene la pasión erótica, pero la fogosidad se va relajando y deja paso a una emoción más relajada, debido a la segregación de endorfinas y encefalinas. Las cuales nos relajan, satisfacen y nos provocan bienestar, además de ser las más adictivas de todas, lo que hace que sea tan dificil superar la "pérdida" del ser querida.

4. Amor compañero. No ocurre siempre pero la pasión y la atracción sexual disminuyen debido a la falta de incentivos y a la monotonía. Se libera menos dopamina y oxitocina, al reducirse la frecuencia e intensidad de las relaciones sexuales.

5. Amor duradero. Esta fase está investigándose actualmente, pero se están descubriendo determinadas reacciones químicas y activaciones en diferentes partes del cerebro a partir de mantener más de 20 años una relación de este tipo. Lo cual puede que desbarate el mito de la duración relativamente corta o efímera del amor.

6. Desenamoramiento. Se puede dividir en dos fases: la de protesta, donde no se acepta el rechazo de la otra persona y que desemboca en tratar de volver a establecer la relación cómo sea posible. Esta fase es posible que se de en los mamíferos que tratan de llamar y volver a entablar una relación que ha desaparecido, se debe a la falta de dopamina y norepirefrina. La fase de resignación y aceptación, donde se experimenta la desesperación, el dolor, llanto, el estar perdida, falta de actividad... se genera menos dopamina, lo que provoca letargo, melancolía y depresión.

Contra la idealización de las personas.

A veces tendemos a idealizar a determinadas personas, proyectando en ellas nuestros anhelos y distorsionando realmente cómo son esas personas. Llegando a no percibir nada más que las cosas postivas que nos aporta esa persona o en su forma de ser o comportamiento. En la primera fase del enamoramiento tendemos a ver a la(s) otras(s) personas de esta manera, debido a la falta de actividad en la parte más racional del cerebro, lo que nos lleva a desilusiones y desmitificaciones en cuanto comenzamos a percibir a la otra de persona de una forma más completa y no tan sesgada. Todas tenemos defectos, cometemos errores y dejamos que desear en alguna cuestión, cuestiones fundamentales para poder aprender, mejorar, autorealizarnos, construirnos, cuestionarnos...

Hay que aprender a aceptar a las personas con las que decidamos relacionarnos sin tratar de moldearlas, manipularlas o dirigir sus procesos de aprendizaje o visibilización de errores y defectos. Cada una tenemos nuestro ritmo más o menos rápido, más o menos exigente y más o menos introspectivo. Esto no quiere decir que no tengamos que acompañar o hacerle ver a quien queramos que nos está haciendo daño, que podría mejorar determinadas cuestiones que afectan a su vida o personalidad, etc. Si no que no podemos ser invasivas en procesos que tienen que ver con la individualidad de cada una.

Relaciones incompatibles o perjudiciales.

Actualmente me parece incompatible poder relacionarme con personas monógamas, ya que coartarían mi libertad y necesidades, además de las suyas propias. Además me parece que no podría hacerlo con personas que tienden a la poligamia, ya que a ellas si que les guste tener disponibles a muchas, pero no quieren que esas muchas se relacionen con más personas (esta a veces es la tendencia que se da al principio en quienes tratan de superar la monogamia y no saben muy bien cómo).

Me parece perjudicial tener relaciones sexoafectivas con personas que tienen una pareja abierta o una jerarquía emocional donde tiene prioridad y privilegios exclusivos su relación primaria (llámese novia, compañera o la persona en la que lo centras todo), compartiendo casa, cama, viajes, a veces el trabajo o estudios y la mayor parte de todas las cosas que llevas a cabo, generando así una identidad de pareja y dependiendo y basando tu vida en otra persona (muy parecido al mito de la media naranja, el príncipe azul, amor romántico...).

Al existir esta jerarquía (elegida o inconsciente), se delimita hasta donde puede llegar la relación con otras personas, limitando el tiempo y restringiendo cosas que deberían de suceder de forma espontánea, no de forma calculada, premeditada y valorada previamente. Yo no quiero que me comparen con otras relaciones y menos que me digan (como me ha sucedido recientemente y me ha provocado un gran daño de forma injustificada y bastante parejil) que soy la relación menos valorada y más prescindible de todas, haciéndome sentir en la más baja escala de valores y despreciando mi ser, sentimientos y destruyendo el amor que sentía y con ellos la pasión, la atracción sexual, la empatía, el cariño, afecto y ganas de compartir y experimentar juntas.

El abandono vs al cambio natural.

Decirle a alguien que le dejas, que rompes o que a partir de ahora sólo vais a ser amigas (relación sin derecho a sexo) no tiene lugar o cabida en las relaciones poliamorosas, grupales o de tribu, forma parte de relaciones monógamas, polígamas o de polifidelidad. Ya que predefinir y valorar de antemano en base a intereses concretos si vas a dejar de tener sexo con una persona de forma definitiva y absoluta de forma forzada y reprimiendo los posibles deseos que pudieran existir, tiene más que ver con pensar que sabes lo que vas a querer para siempre que dejarse llevar, vivir el momento, ser espontánea y libre.

En cambio, si los deseos, preferencias, atracción o la situación hace que las cosas vayan modificándose o cambiando, pudiendo volver a tener sexo cuando así surja y se desee, haciendo cosas juntas cuando se quiera o viviendo cada una su vida sin volver a compartir ni el tiempo ni el espacio porque así se va dando la situación, sin forzarla o imponiendo nuestras proyecciones, expectativas o intereses en la otra persona. No hay por qué sentenciar nada o romper ningún contrato, ya que nunca hubo cadenas o ataduras, ni posesión y prescindiendo de tener que dar explicaciones.

Toda jerarquía conlleva poder, desigualdad e injusticia.

Si tienes el infortunio de vivir una relación jerárquica en la que eres una relación secundaria (y prescindible), ya que eres una relación menos importante e infravalorada o en un grado inferior. Si supuestamente tu relación está afectando de manera negativa a otras relaciones más importantes y robándole tiempo que podría dedicarse en seguir alimentando y manteniendo la relación o las relaciones posicionadas en la cúspide de la pirámide emocional. Estás condenada a vivir sometida a los valores, preferencias, intenciones, necesidades y decisiones de la persona que ha creado y mantiene estas estructuras las cuales lógicamente conllevan poder (de decisión, gestión, control, información...), desigualdad entre las diferentes relaciones ya que unas podrán dormir contigo, vivir contigo, compartir el espacio, viajar juntas, cogestionar la economía, hacer cantidad de proyectos de vida comunes... todo bastante monógamo por cierto y el resto estarán a expensas de cumplir las necesidades que no pueda, quiera o surja cumplir a la relación primaria o la complemente y así se siga manteniendo. Sin libertad, ni igualdad de posibilidades no puede existir la justicia, por lo tanto, se darán situaciones injustas cada cierto tiempo y si los roles se mantienen, todo seguirá igual.

Golpe a golpe allanamos el camino.

Mucho hay que andar y también tropezarse para lograr tener relaciones libres, horizontales y poliamorosas. Ya que hay que deconstruir todo lo impuesto por las relaciones monógamas y en ese camino seguiremos relacionándonos cómo nos han enseñado y sin disponer de un referente que nos ayude a cambiar para ir mejorando.

Unas veces andaremos acompañadas y otras en solitario, unas habrá que detectar lo que pueda estar condicionando la relación o lo que nos hace daño. Otras habrá que tomar distancia y darnos tiempo para la reflexión, el autoconocimiento o acercarnos y compartir todo lo que queramos. Que dificil es contar los pasos que se dieron por la libertad, pero cada uno de ellos mereció la pena y nos hizo estar más cerca de ella.

Aprovecho para agradecer a las personas que me han acompañado, me acompañan y/o me acompañarán durante este camino. A las que ya no lo hacen, pero que aun así forman parte de mí y que dejaron una huella imborrable. Sólo las que aman mis errores me verán llorar y compartirán mis sentimientos, las que tuvieron expectativas conmigo nunca las cumplieron (porque bastante tengo con cumplir con las mías propias).

Gracias a vosotras me conozco más y os conozco más. Mientras siga latiendo mi corazón lo compartiré con vosotras.


republicado de distri maligna

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