dijous, 6 d’octubre de 2011

La pasión



La pasión desbordada, París García

Hay muchas definiciones de pasión, sin duda, pero una que nos puede servir para explicarla es esta: Pasión es un deseo irracional y desordenado.
¿De qué tipo de deseo estamos hablando? Descartes habla de cinco pasiones principales, el odio, el amor, la admiración, la alegría y la tristeza, pero estas son pasiones de poca monta. Sépanlo ustedes bien, la única pasión desbordada auténtica y legítima es la que tiene como principio y fin el deseo libidinoso.
Sólo la lujuria y el apetito concupiscente, unido a una especie de amor torpemente definido, puede hacer que el ser humano se aleje de la razón y el sentido común para caer en las simas más abyectas o, como mínimo, menos recomendables.
Con la pasión desbordada la persona pierde la unidad como ser independiente diferenciado y coherente. Con la pasión desbordada se alcanzan los placeres más extasiadores y las desgracias más sublimes.
Y, finalmente, un aviso a los románticos. Así como no hay que confundir religión con espiritualidad tampoco hay que confundir amor con pasión. Muchos piensan que solo si se es religioso se puede tener espiritualidad y solo si se ama se puede tener pasión. Y es mentira.


Las pasiones consumen tiempo, María Mora

Sí, así es, consumen tiempo y dinero. Y muchas más cosas que te agotarán y te agostarán demoledoramente.
Atención, concentración y abstracción son los tres pilares necesarios para poder pensar correctamente, pues bien, estos tres pilares no existen en la mente del ser poseído por la pasión. Y sin estos pilares el edificio de la razón que tiene que cobijarte no resistirá.
El ser apasionado no tiene convicciones, tiene dogmas, dogmas imposibles de argumentar porque tienen una ley que solo él conoce. Los dogmas son la antesala de las mentiras más absurdas y crueles. Un dogma bien organizado puede destruir el universo. A la pasión desbordada hay que dedicarle unos plazos interminables, unos capitales inagotables y unas energías descomunales.
La pasión, como se dice en "El lobo estepario", es ruda y cálida como el vaho de carne cruda. ¿Quién sabe de qué tiene hambre? La pasión. Tiene hambre de todo, todo lo consume y lo destroza y no respeta derecho ni intimidad.
Pero aún así la pasión es necesaria. El deseo que te impulsa tiene su necesidad y exige su satisfacción. Es un deseo que sale de ti misma y forma parte de tu ser intrínseco. ¿Cómo vas a combatir a tu cerebro primario sin riesgo de tu integridad?





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