divendres, 28 d’octubre de 2011

Mi declaración (temporal) de amor (cómplice), Sandra Rojas


Hoy te amo. Ahora te deseo. Aquí y en este momento anhelo tu cuerpo y tu presencia, tu risa y tu alegría, las aventuras a tu lado y los paseos en bicicleta, las escapadas a la playa y los atardeceres, anocheceres y amaneceres en tu piel. Hoy lo dejaría todo por una noche abrazada a ti, por una conversación sobre lo más profundo y lo más superficial de la vida, por explotar de placer mientras te derramas al tiempo dentro mío. También sueño con tríos y orgías a tu lado, con intercambios de pares, con fiestas y bailes hasta el amanecer, con chistes y risas, con mares y montañas. Hoy me quedaría toda la noche mirándote en silencio hasta que cerraras los ojos. Hoy te cantaría la canción más bonita, escribiría el poema más bello, bailaría la danza más linda.

Sólo para ti, para susurrarte al oído que eres un huracán de aire fresco en mi vida que altera mi pesimismo bajo en ilusiones y para gritarte que no quiero hablar del pasado y sí caminar el presente que a cada paso se convierte de nuevo en pasado. Vendería mi alma al diablo para saludar a la próxima luna llena a tu lado. Luego la volvería a vender para que la luna cobije nuestra desnudez en cualquier playa desierta.


Este loco y delicioso amor que siento y vivo se transmuta en felicidad y alegría, en deseo de vivir mejor, en anhelo de crecer, en energía positiva, en aprendizaje para mi caminar. Esta enfermedad se convierte en remedio para la soledad a la que nos condena esta sociedad ególatra, en alivio del futuro tan oscuro que se acerca, en antídoto para la desesperación cotidiana que nos envuelve, en luz ante tanta oscuridad.

Me fascina sentirme amada por ti, me llena el pecho de bellos sentimientos hacia el mundo y hacia las personas que me rodean. Tus palabras me alegran el día y me dan fuerzas y ánimos para sentir que lo que hago aquí es importante. Las canciones que tarareas son la melodía de mi pasión por ti.

También asumo que la estadística, la experiencia y otras cosas aburridas no juegan a favor de este rico y cómplice amor; soy plenamente consciente. Mi historia de relaciones me lo recuerdan cada vez que se me ocurre volver a colocar la palabra ilusión en mi vida —te felicito de nuevo— y pienso en juguetonas nietas. No me engaño y no pretendo engañarte, embaucarte ni enredarte en una maraña de supuestas mentiras o aparentes verdades que puedas entender de otra manera a como lo siento en este instante: aquí y ahora para que la honestidad y la claridad sean nuestras más altas banderas.

Y mientras lo viva ahora, lo sienta fuerte, lo sueñe de verdad, no quiero dejar de expresarlo y declararlo públicamente; me gusta sentirlo y no obligarme a callarme. Sé que esas cosas sólo te las puedo decir ahora mientras las siento de verdad. Mientras el fuego esté encendido, sigue calentando. La experiencia dice que las llamas se apagarán, es pura cuestión física y química, pero mi objetivo ahora es encontrar la manera de mantener las brasas en un lugar seguro para arder en ellas siempre que sea necesario.

Aunque se transforme en otra cosa —espero por todos los santos que en nada feo—, hoy y ahora este amor es hermoso porque sonrío imaginando que cuando tuviera que cambiar por cualquier razón seguirás bailando, jugando y disfrutando al lado de otros seres que te aman y te amarán. Porque sé que el día que no vivas enamorado y en libertad, el mundo perdería una hoguera incombustible: sería un lujo que quienes te rodean no se pueden permitir.

Para mí amarte ahora es contemplar tu belleza, desear que vivas libre, aportar lo poco que pueda para que seas quien quieras ser y hagas lo que desees hacer. Te deseo toda la felicidad y nunca te la exigiré para mí porque a través de tu amor busco complicidad, confianza y esperanza.

Indago sobre la complicidad para construir una relación de amistad —que no es más que otra palabra derivada del amor— sencilla y a la vez excepcional; complicidad en la que reconozco que participamos juntas en la comisión de este delito que de contagiarse alteraría profundamente la estructura mental de esta sociedad inquisidora.

Es por ello que averiguo cómo construir la confianza para no negarme ni que te niegues ni ocultarnos nada que sea importante; ando a la caza de un poco de esperanza que me ate a la vida y no se base en espejismos ni falsas ilusiones o expectativas infundadas. Y siento que me vas a ayudar en eso aunque llegue un día que no quieras ni verme. Eso es un camino lento que pone a prueba palabras, teorías y discursos y juega en el tablero de la realidad, de la volubilidad del destino y de los cambios de estación. Nada que ver con películas con final feliz aunque quizá las estrellas que nos guían no anden tan alejadas.

No te engaño si te aseguro que es la primera vez que le digo a un hombre algunas de las palabras que escribo aquí. Me siento con la tranquilidad de decírtelo porque siento que no idealizarás absurdamente una relación basada en unas semanas explosivas ni negarás o te cegarás a lo que en su momento sea evidente.

Tampoco me engaño a mí misma. Sé que un huracán viene seguido de otro con otras pasiones y proyecciones que pueden borrar todo rastro de los anteriores, sé que nos dejaremos llevar por el momento —aunque sea caprichoso o moda pasajera— y no hipotecaremos el presente por un futuro incierto por más bonito que lo pintemos ahora. Sé que hay mujeres que serán como un pasatiempo en tu vida, pero también sé que hay otras mujeres con quienes te plantearás pasar un corto o largo tiempo en tu vida. Tampoco te engaño si te garantizo que deseo que vivas como y con quien quieras mientras eso no signifique una desconexión de lo más profundo que nos une. Siempre intentaré facilitar tu felicidad como procuro hacerlo con quienes forman parte de mi vida.

Deseo pensar que estamos en la misma jugada y creo que saltamos al ring con las mismas protecciones. No se me ocurre que ni tú ni yo vayamos a llorar si algún día nuestros pasos no se funden en un solo andar porque sé que estaremos en el mismo camino aunque no nos demos la mano como ahora, aunque nuestros cuerpos suspiren por otros cuerpos y nuestros presentes se vinculen a los presentes o futuros de otros seres. Siento eso con mucha fuerza porque mi apuesta en la vida no es encadenarme ni encadenar a nadie y me partiré la cara para que nadie intente limitarme o limitar a ninguna de las personas a las que amo o amaré.

Insisto en que sé que te lo puedo decir y que hoy creo que no me sentiré presionada en un futuro quien sabe si cercano o lejano a mantener algo contigo que no se ajuste a lo que yo quiera. Simplemente porque me doy por satisfecha pensando que tú actuarás igual y no permitirás —tanto por ti como por mí— que lo que vives no sea lo que quieres vivir. Acepto diferencias, discusiones, malentendidos y momentos de todo lo que venga menos sentir que algo a tu lado ya no lo quiero sentir o te sucede a ti parecido. Insisto en que deseo que tengamos la valentía de poderlo expresar sin miedo a hacer daño. Lo importante no es contarlo todo sino no ocultar nada. Es todo un reto que tengo ganas de vivir.

Esas expectativas que tengo son firmes; pero no por la pasión que me arrastra hacia ti, sino por mi vida misma, por el simple egoísmo que también gobierna tu vida. La mejor manera de amarte es amarme a mí primera. Mi gran aprendizaje a tu lado ha sido sentir que es posible amar en libertad; ahora quiero dejar de simplemente sentirlo y quiero vivirlo plenamente. Tampoco quiero prometer ni jurar ni firmar nada que no sepa si mañana vaya a poder cumplir, prefiero que el día a día y, llegado el caso, los pactos temporales marquen el rumbo de mi existencia. De hecho, esta declaración es más un pacto, una base para un acuerdo que nos libere y nos ayude a sortear la incertidumbre del no saber por no hablar o no preguntar. Lo colgaré al lado de mi cama e intentaré releerlo siempre que piense que me fallan los principios.

Ciertos momentos de confusión no me ciegan. Puedo proyectar futuros con perdices a tu lado, pero me emociono pensando que también me las comeré a tu lado si deseas compartir tu presente y tu futuro al lado de otras mujeres. No le tengo miedo a eso. Verás que “ahora” es la palabra que más se repite, como ahora es el momento de sembrar la pasión que nos rodea para ver si germina y qué frutos quiere dar: las frutas acaban cayendo por su propio peso si están maduras.

Deseo que no limites nada de lo que sientes y vives. Confío mucho en ti para saber eso, pero no puedo dejar de repetirlo. Agradezco a la combinación de estrellas que nos ha conectado cada vez que piensas en mí con tu más bella sonrisa. Creo que sé cuando eso pasa, porque algo que me rodea me recuerda la suerte que tengo de estar viva y conectada a gente tan bonita en el mundo. Lo siento de veras cuando me despierto a tu lado y nada me duele porque me llegan sentimientos bonitos de tu parte. No puedo agradecerle más a la vida porque todos los astros me iluminan para que mi vida sea un regalo tras otro.

Ya sabes que mi estrategia es la paciente paciencia. Si mañana soy capaz de decirte lo mismo esa será la prueba más fuerte de la firmeza y convencimiento de nuestras pasiones reposadas.

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