diumenge, 29 d’abril de 2012

El lado más salvaje te alimenta, H.R.Herzen



Los animales migratorios recorren miles de kilómetros para obtener alimento y reproducirse; si no se movieran, no podrían sobrevivir, ese es su instinto. Durante años me he rodeado de migrantes afectivos y catadoras de placer, exquisito plato de cualquier lugar del mundo para conocer culturas, cuerpos, mentes y sensaciones. A todas esas bellas personas las quisiera en mi vida de una o de otra manera ya que entraron en ella por alguna bonita razón, tan romántico como que ante un conflicto de intereses deberíamos aprender a no privilegiar las razones de una persona sobre otra. La mejor opción —aunque también la más difícil— consiste en entender que la solución no está de un solo lado de la balanza, sino que hemos de tratar de mantener el núcleo de las necesidades de las personas implicadas para beneficio de todas las partes.

Pero la tela de araña no siempre resiste un dolor en el alma, un vendaval o un aguacero, incluso hay quien dinamita sus propios puentes y yo no siempre llego con la bandera blanca. Conclusión: equilibrar momentos vitales y necesitar algo compatible en el mismo tiempo no depende de la buena voluntad y tampoco puedes forzar la dimensión del sentimiento que vuelcas en otras personas, pues también suele ser desigual. Además hay que tener en cuenta que la resolución de ese dilema nunca es definitiva y más que respuestas, hay que encontrar la pregunta adecuada para conseguir el bien común. A veces nos equivocamos de pregunta porque nos dejamos llevar por la corriente, el reloj controlador de las relaciones que nos marca el paso del baile.


En el laberinto del maizal las lágrimas indican lo contrario de su apariencia, el silencio también es un escudo y la protección va de lado a lado rodeando todos los pasos. Para saltar al infinito hay que tener una cuerda de seguridad para que por más duro que resulte un posible golpe no sea mortal. Siempre me regañaron por trepar a cualquier altura sin un simple arnés, pero nadie veía mis cuerdas escondidas que uso en caso de necesidad.

En mi caso vivir una película resulta emocionante, pero como las reglas me las comí para subvertirlas, no siempre el final es como en las pantallas: mi película no se vende ni se proyecta y el malo —es decir, yo— puede ganar en cualquier momento porque el guión cambia con los sueños. Los cuadros no siempre son del mismo color —y menos de rosa princesa ni de azul príncipe—, entonces enfadarse es simplemente sano y necesario si es que sirve para que la crema del pastel salga cada día un poco mejor. Acepto que me odien lo justo y suficiente pero no que me idealicen, a nadie le sienta bien. Recibo insultos de 10 a 11 de la mañana y críticas el resto del día y de la noche para aprender hacia delante y desandar lo necesario para comprender profundamente si los errores se pueden sanar. Aunque generalmente le pongo bastante paciencia, mucho humor y todo el cariño posible, hay días que me baño con aceite y todo me resbala: especialmente los reclamos, que me alejan de la pista de baile.

A veces no sabes cómo mirar a alguien a la cara y expresarle tus sentimientos más profundos, los buenos y los no tan buenos. Lo que ocurre es que un mal día no significa tener una mala vida, pero puede ser la chispa que mande todo a la mierda si el fondo de la olla no se frota con insistencia de vez en cuando. Ante la dificultad de la comunicación hay que buscar estrategias ingeniosas. Cuando las relaciones son explosivas hacer daño es sencillamente inevitable; si lo comparas, es mejor eso a que la rutina y el aburrimiento adormezcan los sentidos y las pasiones ya solo las veas en pantalla de plasma. A veces un tarro de arequipe ayuda a distensionar los malos momentos, otras una lengua jugosa desencalla terribles problemas, casi siempre comerse el orgullo es buena terapia frente a la distancia; otras no habrá más remedio que ubicar la vía de escape más cercana para que el ambiente se renueve a tu vuelta. La distancia insalvable es sinónimo de que el proceso no empezó bien o las personas implicadas lo dejaron pudrir sin atajar la gangrena. Corre, salta o vuela, pero no mires mucho para atrás a menos que quieras una torticulis crónica.

Descubrir lo menos agradable de una persona nos lleva a pensar inevitablemente si estamos en el barco correcto. Pero como esto no es el arca de noé, te miras en un espejo y descubres la influencia de los dioses más irreverentes y provocadores en tu nacimiento. Nada que hacer: tu vida está marcada y nunca vivirás relaciones angelicales, el lado más salvaje te alimenta. Y ante el miedo al no retorno lo saludable es la valentía de devolver lo que no quieres ni amas ni deseas ni necesitas lo antes posible, sin esperar devolución de nada de lo que empeñaste, es mejor vivir sin deudas ni hipotecas para caminar a buen paso. La alternativa podría ser cambiar los miedos por retos y las excusas por soluciones; si los miedos y las excusas siguen a pesar de todo es que definitivamente los rumbos son diferentes. Si lo comunicas con sinceridad, cariño y respeto, quienes tienes cerca te lo agradecerán más temprano que tarde. ¡Qué bonita es la teoría!

Aunque nadie se dé cuenta: no dejes de ser tú misma. El mundo y tus amistades serán afortunadas; crecerás y volarás. Seguro que ya has pensado todo esto, tantas neuronas interconectadas preguntándose 700.000 veces por segundo si lo que haces es lo correcto que aunque no tengas las respuestas por lo menos estarás entretenida mientras pasa el tiempo. Y lo hará de tal manera que incluso las teorías de los ciclos de los enamoramientos habrán caducado y el reloj de arena se convertirá en ruleta impredecible a cada nueva vuelta.

Tras los meses o años reglamentarios, hay quien cree que todo se solucionará con un cambio de nombre y de personalidad y se inventará un pasado, otras manías, otros chistes y pretenderá engañarte de nuevo con cualquier truco nuevo para que le regales el brillo de tu mirada otro plazo más. No te dejes, más bien explica a quien te quiera escuchar y no juzgar que el amor es posible toda la vida o un poquito menos, que no quedan traumas y hay que equivocarse muchas veces para mejorar un milímetro. No necesitarás pruebas para demostrar que las personas que se aman apasionada y sinceramente aunque solo sea por un minuto siguen locamente enamoradas hasta que les dé la gana o hasta que se dan cuenta que cumplieron una etapa muy importante juntas. Es entonces cuando les toca inventarse otra estrategia para ser las mismas personas con la misma belleza y el mismo amor pero distinta cotidianidad para que reverdezca aquello que se empezaba a secar.

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