diumenge, 1 d’abril de 2012

Sin querer evitarlo me encanta el sexo, Bibiana Hirukote

La primavera me altera y me acelera, me vuelve loca, me pone a mil y voy desprendiendo un rastro magnético que te atrae, es una necesidad y un placer maravilloso. Sin querer evitarlo me encanta el sexo, sola o acompañada, con un amante o con más de una, de la manera que sea gozo con mi cuerpo y con las infinitas posibilidades que me brinda. A cualquier hora y en cualquier lugar, nada puede refrenar este deseo incontenible de pasión y lujuria, de obscenidad en estado puro.
No te dejaría tranquila ni un minuto, te asaltaría directa al cuello, te mordería la espalda, te lamería los pies e inventaríamos mil formas de amarnos empezando por tus labios y adentrándonos en un laberinto de deseo, abandonadas totalmente al desenfreno sin querer hallar una salida, recorriendo los caminos de la sensualidad las dos juntas de la mano y encontrar callejones oscuros que nos hagan retroceder y jardines increíbles en los que pararnos a comer algo y descansar después de tanto amor entregado y pasar por parques fantásticos donde jugar horas y días y dormir en la playa con los cangrejos y amarnos en medio de la selva fundiéndonos con los sonidos de la noche y subir montañas y volar bien alto y caminar por la tierra y saltar y correr y tirarme a tus brazos para seguir compartiendo.

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