dilluns, 27 d’agost de 2012

No, Anestesia


No es que tengas payasos en la cara;
es que toda yo sigo sobre estimulada.
En busca de un espacio,
hallamos un lugar de ambiente prohibido
con el que romper;
no sé si tuve infancia porque la tengo;
y me resulta imposible
esconder toda la excitación
después de haber asegurado
la puerta contigo dentro.
Volteo y no comprendo lo que veo;
qué es lo que pareces allí sobre la cama,
si no eres de trapo ni de porcelana,
y siento en el aire tus movimientos
como aleteo de mariposa gigante;
tu piel parece tener imanes
y mis vellosidades filamentos,
por eso, déjame tocarte,
saber si eres o no, un muñeco.


Me sabes; no estás del todo nuevo,
me sabes a jugueteo, a savia, a secreto…
me gustas todo, déjame ver tus pies sucios,
conocerme más allá, revelarnos;
tratar de no despistar a mis sentidos,
y quemar en ti el sentimiento de mis manos:
no solo cuando me desnudo, yo te siento;
tú te escribes en mí, sin espacios,
sin márgenes y sin tiempo;
parece que no terminas,
me empiezas en cada cosa,
y no sé qué hacer,
a dónde ir,
qué sentir;
qué no.

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