dimecres, 22 d’agost de 2012

Por qué las mujeres follamos peor, Susana Moo

Dicen las estadísticas que las mujeres, tanto las casadas como las solteras, experimentamos el orgasmo con menos frecuencia que los hombres y deseamos en menor medida el sexo genital. La mayoría de los investigadores coinciden en que esa falta de deseo es una condición cultural y no un destino biológico. Casi todos coinciden en que el potencial sexual de la mujer es inmenso y por ello ha sido tan temido, ¿cómo puede el hombre controlar su descendencia si las mujeres andan por ahí con la libido disparada?

La sexualidad femenina ha sido física y/o psicológicamente castrada durante siglos y de algún modo todavía nos pesa. Pero hoy día hay un nuevo factor que destruye nuestra capacidad de gozar tanto como lo hizo antes el puritanismo; hablo de la insatisfacción con la propia imagen corporal.


La insatisfacción con el propio cuerpo es un hecho para casi todas las mujeres occidentales. Las estadísticas son alarmantes, el 78% de las jóvenes de 17 años se manifiesta a disgusto con su imagen, el 61% de las universitarias tiene algún trastorno con la comida, etc.

El espejo nos lleva directamente a un inframundo de vergüenza y frustración. El cuerpo de la mujer se ha idealizado de tal modo, que nos ha arrastrado a una obsesión y un esfuerzo titánico por alcanzar un ideal de delgadez, juventud y belleza sin fin.

El retraimiento y los complejos aniquilan el placer sexual, la preocupación constante por hacernos ver bonitas inhibe la libertad espontánea de disfrutar y nos deja atrapadas en la angustia de las formas y tamaños. Al enfrentarnos con tal carga de temores al juego sexual, éste queda fijado en el subconsciente como una actividad agotadora y estresante, de modo que, aunque la naturaleza tira, el deseo se va apagando.

¿Sabéis, por ejemplo, que cuando hojeamos revistas “femeninas” nuestra autoestima cae en picado al tiempo que aumenta la ansiedad social y la insatisfacción? Estamos enredadas en una trampa, y empleamos nuestra energía en un asunto que no nos aporta felicidad alguna, empeñadas en alcanzar un ideal que, mas tarde o mas temprano, nos llevará a convertirnos en brujas amargadas sin ganas ningunas de hacer el amor. ¿Recordáis el cuento de la Bella Durmiente?, ¿recordáis a la madrastra? Ella aspiraba a ser la más hermosa del reino y la frustración por no conseguirlo la llevó a ser malvada, una auténtica arpía envidiosa.

Urge desprendernos de tanta tontería. Por muchos análisis teóricos que hagamos no se disolverá esta maldición. La implicación ha de ser comprometida e individual, somos cada una de nosotras las responsables de nuestros actos y de nuestros pensamientos. No vale permanecer resentidas reteniendo nuestras emociones con los brazos cruzados y  una sonrisa de carmín -o silicona- en los labios.

En el fondo de esta maldición está la falacia de que el valor de la mujer reside exclusivamente en su belleza. Supongo que no es necesario que recuerde que las grandes amantes de la historia no fueron mujeres especialmente hermosas ¿es necesario decir que, aunque en las pelis siempre son bellezones, en la realidad las heroínas de preciosas historias de amor -y receptoras de eyaculaciones monumentales- han sido mujeres normalitas? Mujeres gordas han inspirado maravillosas obras de arte, a la par que espléndidos cunilingus. Mujeres feas han provocado suicidios de amor y masturbaciones ejemplares. Mujeres añosas han dado consuelo a corazones desamparados y cobertura a anhelantes vergas brincadoras.

¡Venga ya! A estas alturas debería estar claro que para follar de puta madre no cuenta tanto tener las carnes en su sitio como las ideas bien plantadas.
… …
Para escribir estas notas, me ayudó el libro La Mujer y el Deseo, de Polly Young-Eisendrath.
Hace un tiempo, escribí mi propia versión de la madrastra.


Texto original en erotómana de Susana Moo

1 comentari:

  1. Maldita sea, que problema teneis con los practicantes de BDSM??

    de la misma forma que hay Dominantes, también hay sumisos...

    Cuanto daño ha hecho Rouco Varela

    ResponElimina

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