dimecres, 16 de novembre de 2011

¿Es que nunca te has enamorado de verdad?, H.R.Herzen


Algunas personas cercanas y apreciadas, que además me conocen bien, se han atrevido a preguntarme: «¿Pero tú alguna vez te has enamorado de verdad?». ¿Acaso me están diciendo en la cara que siempre que me enamoro es mentira? Incluso han llegado a afirmar: «Es que tú nunca te has enamorado de verdad».

He sentido que me ofendían y me agredían con sus palabras mientras mantenía una mueca que aparentara que no tengo ganas de romperle la cara a quien me lo dijo. Es algo así como decirle a alguien: «Yo pienso que mi vida amorosa es plena y la tuya es una verdadera mierda»; o «Soy superior a ti porque elijo una víctima y le hago cargar con todas mis frustraciones sentimentales»; o «Mis sentimientos son más elevados porque en vez de enamorarme y apasionarme con lo que cada día la vida me regala, he decidido que sólo compartiré mi sexo con una persona (hasta que me desenamore y busque otra sustituta) e intentaré que se quede en mi casa para siempre». Es como si me reclamaran: «Tú eres imbécil, ¿verdad?».


Aunque parece que no lo parezca, yo también navego en la incertidumbre del amor, en los experimentos de la pasión, en los descubrimientos del deseo, en el placer de lo nuevo y lo perdurable. La obsesión también hace jaque a mi razón y desgobierna mi vida más de vez en cuando de lo que cualquiera imaginaría. La obsesión me golpea cuando no me aguanto las ganas de gritar que amo con locura, cuando algo me recorre la sangre y no hay torniquete posible; cuando sueño y me ilusiono y me dejo llevar. Cuando quisiera detener el tiempo y pienso en la teletransportación; cuando me encantaría verte hoy y dormir acurrucándome en ti, y susurrarte que ya se hizo de día, y mirar tus ojos, y oler tu sexo, y lamerte la espalda.

Ese despiste del resto de mortales obedece a varios motivos. El primero y muy importante: nadie necesita pruebas de mi enamoramiento porque si no, las conocería de sobras; y quien no las conozca, que tampoco juzgue. Y de ahí en adelante, el resto son especulaciones. Como paso la mayor parte del tiempo en estado de embelesamiento por amor, nadie acaba de distinguir cuándo “sí” y cuándo “no”; y mi general estado alegre y sonriente lo atribuyen a mi habitual manera de ser.

Otro motivo para esa desorientación es porque la mayor parte del tiempo disimulo ese alboroto hormonal como puedo, especialmente para el resto del mundo que no le debería interesar por quién ni cómo palpitan mis anhelos, caprichos o antojos. Por más que pretenda levantar muros imposibles a mi corazón, mi pasión los tumba sin remedio tras cada hallazgo del amor en cualquier rincón pues los sentimientos no entienden de fronteras, represiones, distancias o tiempos.

Otra causa —y creo que ese es el origen de esa duda que me afrenta y menosprecia— es mi manera de vivir ese enamoramiento. Ese amor y esa pasión no las vinculo a un deseo de posesión, tampoco dejo de lado mi vida y mis proyectos, no me corroen los celos, no estoy al borde del colapso si no veo o estoy con esas personas que ocupan cada rincón de mis pensamientos y tampoco me prohíbo enamorarme de otras personas simultáneamente o disfrutar con quien desee de baños de sudor y saliva.

Nunca me he atrevido a preguntarle a nadie si su amor es como el mío, pues eso es científicamente imposible.

2 comentaris:

  1. Enamorado
    Verdad
    yo-tú
    alboroto hormonal, caprichos, anhelos
    no me corroen los celos
    no me prohíbo -no prohíbo}
    existe lo imposible?

    Si te pregunto es porque tu opción de seducir la vida, me roba el sueño un ratito en la noche,y me asalta como un augurio al despertar. Si te pregunto es porque te observo,te huelo,te degusto, en silencio y sin definiciones. Seguir tu peliculón es parte de mi estrategia amorosa para reconocerte.

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  2. Quien te robe el sueño por lo menos que te recompense con lo imposible...

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