dilluns, 30 de gener de 2012

¿Cómo salir, cómo escapar, cómo seguir sin sofocar el llanto? No King but Queen Ludd


Tu vientre no se llevará mi piel.
Otra vez, puedo nadar hacia otro puerto,
hacia otro mar. Otro lugar.
Nuestro sueño nada más. Mil parajes a sembrar.
Massacre Palestina

Ciertas prácticas de deseo y placer se piensan desde una insurrección sexual que propone el cuerpo como lugar de enfrentamiento contra la construcción biopolítica, y reclama formas rupturistas de las funciones sexuales, deconstruyen sistemáticamente, no sólo los condicionantes culturales que operan sobre los mecanismos de elección de objeto sexual sino también las prácticas sexuales del sistema de género hegemónico, y el sistema de género entero que constituye una percepción, es decir, una construcción empíricamente social de lo corporal y de nuestras corporalidades: cómo intercambiamos e interactuamos con lxs demás, cómo tenemos que ser. Los dispositivos de poder no actúan ni por represión ni por ideología. En lugar de represión o ideología, normalización, normas sociales, dispositivos de control. De hecho, los dispositivos de poder ya no se limitan a ser normalizadores, tienden a ser constituyentes (de la sexualidad); no se limitan a formar saberes, son constitutivos de la verdad; no se refieren a “categorías” negativas a pesar de todo (locura y delincuencia), sino a una categoría considerada positiva (sexualidad y Amor-romántico).

El luddismo sexual no tiene programa. Solo cuenta con sus intuiciones y sus juegos. También tiene olfato, tacto y lecturas encarnadas en el cuerpo todo untado de piel. El luddismo sexual comprende que uno de los enemigos más acérrimos es el “amor romántico”. Enemigo de la multiplicidad y de la despersonalización par excellance que no permite ni ver, ni sentir ni apreciar las distintas afectaciones en grados y modulaciones con otras pieles y cuerpos. Enemigo íntimo que no permite salir al exterior, que crea familias, que reproduce códigos, reterritorializa experiencias. Enemigo inmanente a la pareja, al matrimonio, al noviazgo y al Amor-romántico.


El amor romántico el AmoR– del cual las lecturas míticas sobre movimientos y sujetos insurreccionales tampoco está exento- se fascina por la búsqueda de la fusión primigenia, el encuentro con una totalidad que lo complete: una razón para vivir, dirá, mediante la introducción de elementos novelescos que fingen vidas individuales menos abúlicas. Esta droga social provee a quienes la padecen grandes dosis de sacrificio, victimismo, barreras autoimpuestas a la vieja usanza de las novelas griegas, sentimientos trágicos idealizantes y dolores desgarradores de lágrimas y embobamiento: subidones de adrenalina y continua frustración para tener acceso a otro de los imperativos de nuestra civilización “la felicidad”, que muchas veces redunda en un sexo de alto voltaje.

En el Amor placer y dolor se convierten, cual hypnos y thanatos, en hermanos siameses que intensifican la vida cotidiana. La policía pasa a través de los cuerpos de lxs románticos, de lxs enamoradxs. Su objeto fetiche es la pareja, que a veces adquiere, cual changelling, otros nombres: compañera reza la vulgata de la izquierda pero también la lésbica como si acaso no fuermos varias las que te acompañamos en este viaje llamado vida, querida amiga-amante. Esta institución es otro de los regímenes o mecanismos reguladores y disciplinarios del poder formativo: producen una clase de amantes, una clase de amor, más cara al capitalismo: forman un tipo de sujeto y un tipo de subjetividad: su deseo es el deseo del Estado.
El amor es la reinvindicación de lo individual frente al agenciamiento de manada, nace, se desarrolla y llega a su máximo esplendor de la mano de nuestra civilización capitalista, y es uno de los mecanismos de control, uno de sus policías micro-chip que a resultado más efectivo en la disciplina sexo-social de las personas. Especialmente vulnerables a este mecanismo, pero no privativamente, serán todas las personas biopoliticamente asigandas a la dictadura del sexo “mujer”: el ensimismamiento de la cathexis amatoria les impide realizar ninguna otra cosa que no sea pensar en su ego, y sus sentimientos. Conversar acerca del fracaso y la decepción amorosa se convierten así en una de las formas básicas de la sociabilidad entre las biochicas.

Gilles Lipovetsky en La Tercera Mujer (1999) cree que el amor ocupa un lugar privilegiado en la identidad y los sueños femeninos debido principalmente a tres fenómenos: la asignación de la mujer al papel de esposa, la inactividad profesional de las mujeres burguesas, y su consiguiente necesidad de evasión en lo imaginario1. En la era de las medias clases y la comunicación global, el dispositivo del amor romántico se ha extendido por el orbe como mito único, y visión mesiánica que redime toda nuestra abulia y taedium vitae, otro auto-telos irracional e inflexible al cual de un modo u otro todos los cuerpos sucumben sin más: el discurso Amo del Amor se convierte, -como el discurso del progreso, el avance, y la evolución- en lo más importante en la vida de alguien.

Los putos promiscuos y algunas tortas sadomaso lograron durante cierto tiempo, posiblemente hasta la década del noventa, y pese al VIH, evadirse del reparto de roles. Pero como lo único inmutable es el cambio, esa situación también se modificó, seducidas estas individualidades por la posibilidad de ser, al fin, aceptadxs como “normales” dentro de la lógica dicotómica y binaria de Occidente.

Amor: una suerte de religión flegelante con elementos voluntaristas, individualistas calvino-luteranos, donde se depositan nuestros anhelos “más profundos” de acceder a la felicidad eterna en vida (acessis terrenal).

Sin embargo, el Estado ha dejado de ser el estamento que define autarquicamente las normas disciplinarias, para convertirse en uno de los tentáculos del capitalismo neo-liberal privado. Hoy el Estado es uno de los múltiples aparatos junto con los postindustriales o los mediáticos que re-configuran el cuerpo, es decir la matriz de inteligibilidad que produce luego el recorte del soma y la agencia de las afectaciones. Por lo tanto, se torna absurdo que los movimientos de minorías sexuales estén solo en diálogo y en lucha con el Estado que no tiene la centralidad que tenía. Se torna absurdo hoy tener como objetivo el matrimonio, o los derechos propietarios de las parejas frente a las complejidades de las configuraciones postcoloniales, de sexo, y raza. Es preciso atacar esa ficción del matrimonio desde otro lugar que no sea la legalidad.

Los Tiqqun afirman que “En medio de la amplia colección de medios que Occidente ha puesto en marcha contra toda comunidad, hay uno que ocupa desde alrededor del siglo xii un lugar a la vez predominante e insospechable”: el concepto de amor.

Odio y amor...¿me amás o no me amás?

¿Lo dejaría todo por que quedaras?


Imposición de peligrosa eficacia que contiene, pulveriza, constriñe y enmascara “toda la gama altamente diferenciada de afectos, todos los grados, sobrecogedores por otra parte, de las intensidades que pueden producirse en el contacto de los cuerpos.”

Pareja: reducción de la extrema posibilidad de elaboración de los juegos entre manadas, permanente chantaje y miserabilismo ético.

La disyunción de la margarita, la disyunción exclusivista me anula en mi potencia para hacer bandada, manada y jauría y para poder afectarme con otrxs cuerpos en sus diferentes intensidades...

Nuevamente, los Tiqqun aciertan cuando dicen “como prueba de lo anterior, bastará con acordarse de cómo, a lo largo del proceso de «civilización», la criminalización de todas las pasiones ha ido pareja con la santificación del amor como sola y única pasión, como la pasión por excelencia.”

Sin embargo, el Amor es un ánimo, un ánimo en cuyo estado hay que encontrarse y donde no siempre nos encontramos. Es decir, el Amor es el deseo de amar, y la fetichización de la afectación somática con otro cuerpo, unicamente; afectación, que por cierto se comprueba en otros grados y modulaciones con diferentes elementos que se acercan hasta nuestra piel. El Amor es un impulso hacia el cual impelimos nuestras corporalidades disciplinadas y creadas por un mito al cual respondemos; un mito del cual, hoy más que nunca, y con mayor claridad que nunca es menester fugar.

Recobrar así mi soledad, para cortar con la adicción al romance -adicción muy cara a la gente con mi asignación biopolítica, adicción que no me permite disfrutar el hic et nunc o las mini proyecciones del minuto por temores de las más diversas índoles-. Asimismo, deseamos este deseo de desaprendizaje y desubjetivización porque el Amor es solo una cadena que nos ata, sino que además un laboratorio de pruebas y una fábrica industrial construye-cuerpos, es decir forma-de-vida, tanto interior como exteriormente a punta de yunque y cincel, y efecto farmacológicos sobre nuestro cortex.

No obstante, como el Poder no siempre produce de acuerdo a sus propósitos, o mejor dicho, su producción desborda o altera sus propósitos, como ya dijimos hipertelia somatológica, quienes se desean pueden burlar, o transgredir la formación condicionante del Poder de la misma manera que el delincuente o vándalo o lumpen pueden ser fuerza destructiva contra el Estado, tal como le dijera en su día Bakunin al autoritario Marx y su estrechísima concepción de sujeto revolucionario. Un instrumento, previamente resignificado, puede asumir propósitos y efectos para los cuales no fue pensado, como cuando usamos un cuchillo para abrir una puerta o para un juego sexual con unx amante. De allí, devenir afines, células, manadas, migración en bandada desde la pareja a la multiplicidad de afectos pese al fóbos de macho alfa de la despersonalización del ser-hombre, para perderse en la pluralidad de la manada.
Es menester, pues, encontrar otra forma de afectarnos.

¿me oís?

... cómo construir, entonces, un mundo, un mundo donde se incrementen las potencias de nuestros lobos, donde pueda haber otros lobos corriendo con nosotras. Afectividad somato-socio-sexual susceptible de ser elaborada. Afectarse, afinidad corporal e íntima, acontecimiento que nada tiene que ver con la tiranía del amor romántico: amiga es una decisión, una intencionalidad, una máquina luddita que incrementa las potencia en manada. Juego de titanes en el ring: poiesis vs semiosis. Cada cuerpo está afectado por una inclinación, una atracción, un gusto:

Afinidad: aquello hacia lo que tiende un cuerpo, nunca un terroritorio, sino la agencia del deseo nuevo. Una línea de fuga posible, una hipótesis: prácticas, placeres y cuerpos. Ensamblaje de elementos heterogéneos en el deseo. Un proceso, en contraste con la estructura, un afecto. Emociones como devenires, cambios en el cuerpo, transformaciones. No sufro las emociones cual heroína clásica: no soy la protagonista de las novelas de las Bronte, Jane Austin, o el Yo lírico de Emily Dickinson ni de Safo. No, no soy paciente de las emociones, ni de ningún psicoanalista, no quiero más diagnósticos. La metáfora es la del viento en el temporal que modifica la geografía pero también la brisa que desliza el polen que da la vida: bacteria, polinización, infectarnos creativamente.

Al poner en juego el mundo que llevamos: ciertos cuerpos van juntxs, tienden, se inclinan: hay entre ellxs comunidad: manada, correr con los lobos la jauría, bandada.

En la comunidad ludditas hay cabida para las cosas, los animales, las máquinas: no estamos alienadas de nuestros objetos técnicos. Spinozianemente, salimos al encuentro de un cuerpo afectado por otro agenciamiento, otra manada -somos siempre más de una - cuerpo que dice «yo», en realidad dice «nosotras»-, cuerpo afectado que nos coloca en contacto con nuestras potencia imanentes e imprevistas. La manada no designa nunca a un conjunto de cuerpos concebidos independientemente de su mundo, sino a una cierta naturaleza de las relaciones entre esos cuerpos, y de esos cuerpos con su mundo; de hecho hay muchos modos de compartir el cuerpo. La jauría es a la vez acto y potencia. La jauría es bandada.
¿Cómo dar nombre a lo que siento? ¿Cómo romper la máquina de captura que retiene dentro del deber ser y agenciarme otro cuerpo? ¿Cuál su vocabulario?

Quizás no debamos ir tan lejos a buscar el thesaurum. Ferrer define la afinidad como “el sustrato social del anarquismo” que en “un horizonte más amplio acoge al espacio antropológico que le es favorable y desde siempre se lo llama “amistad””.

Afín/Amiga/Amante va más allá de la relación interpersonal y deviene “una práctica social que se desplaza sobre espacios afectivos, políticos, económicos antes ocupados por la familia tradicional. Es un amparo contra la intemperie a la que el capitalismo somete a la población. La amistad supone ayuda mutua, económica, psicológica, reanimadora, incluso asesorial, y-eventualmente- política”.

Amigas:
“toda felicidad de este universo
viene de la lucha.
Sí, para ser amigxs,
¡se necesita humo de pólvora!
Tres cosas en una son lxs amigxs:
¡hermanos ante la escasez,
iguales ante el enemigo,
libres... ante la muerte.”, dijo el filósofo bigotudo.

Deseo conceptos rompe-espejos para acceder, dar lugar a la experiencia. Pensar = resistir = luchar. Deseo de ahora en más quiero usar y que conmigo sean usadas metáforas desautomatizadoras para hablarnos de cómo nos afectamos en afinidad: "Te amo" no vale nada. "Te siento como una hermana siamesa desprendida de mi mismisima entraña" es ya algo diferente...


3 Cita tomada del blog Sayak Valencia, http://sayak.blogspot.com/


Publicado en luddismosexxxual

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