dissabte, 28 de gener de 2012

¿Por qué se cansa de amar el corazón?, Regina Otal (Las princesas mandan)


Entreabrió sus ojos y le preguntó:
—¿Me amarás siempre?
—Hay que darlo todo; si no, mejor no dar nada.

Esos grandes ojos se abrieron un poco más.
—¿Pero dejaremos de seducirnos, de enamorarnos, de cantarnos, de acariciarnos?
—Nadie te puede garantizar que mantendrá esa llama encendida con toda su fuerza toda la vida.

Todavía les faltaba un poco para abrirse del todo.
—¿Por qué se cansa de amar el corazón?
—El corazón no se cansa de amar, se cansa de esperar.

Los ojos ya estaban abiertos.
—Pero la belleza no es para siempre.
—Mi amor por ti no está basado en lo físico, reposa en el amor por la belleza de tu alma y el alma vive para siempre.

Y siguieron amándose en la penumbra de la madrugada.

1 comentari:

  1. Dime qué miras cuando me ves.
    Dime a quién ves cuando me miras...

    La mujer niña, travesura en sus palabras, juego en sus silencios, desvelada entre las sábanas.
    La mujer rota, cansada, asustada ante el futuro, sóla hoy como ayer, siempre huyendo, siempre dudando.
    La mujer camaleón, maquillada de colores frívolos, escondida en el frágil disfraz de una imposible serenidad inventada, imaginando escenarios, improvisando guiones.
    La mujer ardiente, prometiendo y sugiriendo las delicias que se adivinan en su piel; venenosa en su simple, adictiva inocencia; ofreciendo, desnuda, complaciente, la sorpresa que buscas en sus gestos, la imagen deseada que necesitas.

    Joselita del Sur

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