divendres, 7 de setembre de 2012

Yo también me masturbo, Bibiana Hirukote

Hoy voy a hacer una confesión de la cual me enorgullezco: ¿tú sabes que yo me masturbo, me hago pajas, me toco, me froto y suelo usar bastante saliva? Me lamería más, si me llegara mejor. Y si puedo hacerlo en compañía, a veces me gusta más, aunque la agradable soledad de ese momento ya me excita indescriptiblemente. Uso mis dedos y mis manos, principalmente, pero también aparatos que vibran, objetos que adapto a mis necesidades del momento y almohadas, botellas, pepinos o zanahorias. Confieso que me he masturbado frotándome contra otras personas que dormían pero que consentían mi irrefrenable deseo.
Y es que las verdaderas amigas se echan una mano.

Ya puestas, confieso que no aspiro a mucho en lo personal: simplemente comer cuando tenga hambre, dormir cuando tenga sueño y tener sexo cuando me entren las ganas. A ver, también sueño con ganar un premio literario, pero no me presento a ninguno. Igual que me encantaría ganar la lotería, pero no compro ni en navidad. Sueño con que alguna de mis amantes quiera compartir la siesta conmigo y suspiro por dormir al lado de quien amo; si antes o después disfrutamos con nuestros cuerpos firmo la jubilación anticipada en esas condiciones. Quiero que mi amor se regenere como un tritón que pierde una pata o una estrella de mar que se rompe en pedazos; es decir, que sea infinito hasta la inmortalidad. También creo que pasar todo el día en la cama puede ser una solución a la crisis: no trabajo, no gasto, no como. Y como mi deseo es infinito, deseo reventar el orden heteropatriarcal monogámico: ¡vamos a hacer el amor bajo los puentes y cosquillas hasta morir!, ¡pero todas, en manada, sin prejuicios, sin prisas!

Me parece heroico vivir en esa indiferencia de ver pasar las cosas y no decir nada públicamente. Porque resulta que todas las imágenes nos hablan de sexo, pero su alivio resulta problemático, y una mujer haciéndose una paja es un escándalo porque es una representante política. ¿Los hombres se masturban? Dicen que hasta es bueno para la regeneración de esperma y que el sexo regular tiene una función biológica: la esperma que no se “libera” en mucho tiempo desarrolla anormalidades. Masturbarse es vital para la evolución del hombre porque significa que se creará nueva esperma. Incluso nos dicen que los hombres con sexo frecuente se masturban más: como tienen más relaciones sexuales, producen más testosterona, lo cual los hace excitarse más. Es un curioso círculo vicioso. ¿Y las mujeres se masturban? Pero si hasta hace bien poco era tabú e impensable, ¡el orgasmo femenino aparece en el lenguaje cotidiano en este milenio! Lo que sucede es que solo algunos hombres valientes disfrutan con la libertad de las mujeres mientras la mayoría necia y acomplejada siente pánico ante el goce sexual de las hembras porque escapan de su control.

Los hombres me gustan y las mujeres también, pero las etiquetas me dan ganas de vomitar. Yo ya me aburrí de esperar príncipes azules que además solo existen la primera noche. Para eso, prefiero al lobo feroz que te ve mejor, te oye mejor y te come mejor. Y si además viene con la caperucita roja, ¡uf!, la escena sí es de escándalo por los gritos y gemidos compartidos a tres bandas ¡Y es que las mejores cosas en la vida no son cosas!

¡Ah! Y en una o dos ocasiones me he grabado en video masturbándome. Pero ese video no lo encontrarás en internet, tendrás que venir a verlo conmigo.

3 comentaris:

  1. Con permiso, te dejo mi post sobre la masturbación:
    http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/2012/09/me-gustan-las-concejalas-que-se.html

    Enhorabuena por el blog.

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  2. que genial! yo también me masturbo y adoro hacerlo. Si puedo hacerlo todas las noches lo hago

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