diumenge, 1 de juliol de 2012

Nunca digas nunca, Anestesia


Me va muy mal con las hojas,
los lápices y también con el teclado;
pero me va peor con la boca,
las cuerdas y lo que opinan mis sentimientos.
Yo también dije “no más”,
y fue como haber dicho “nunca más”
cuando me brotas la sonrisa
y me quitas la alegría.
Nunca digas nunca,
porque esto no había pasado antes entre los dos;
y no diré nunca,
porque jamás lo había experimentado.
Te prestaré mi sonrisa solo si me prestas la tuya:
esta noche me quedaré contigo
para que podamos dormir mejor—,
y todos los días que sean necesarios;
para asegurarme que tu alma descanse,
para que te despiertes más de mil veces.
Y si te duermes boca arriba,
te pasaré las nalgas por los ojos:
mira que mañana será un nuevo día.

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