
Hacia 1670, la ciudad de Florencia realizó un censo de población. Los pliegos minuciosos de ese catálogo ofrecen un dato que, observado desde los estereotipos de nuestra mentalidad, resulta sorprendente: el 73% de las mujeres de más de 12 años trabajaba.
Más asombrosa aún parece la lista de oficios que desempeñaban, según consta en ese censo y en otros muchos realizados a lo largo de los siglos en las ciudades europeas: esas trabajadoras no eran sólo criadas, bordadoras o costureras, siguiendo la tradición que asocia a las mujeres a las tareas que emanan del ámbito doméstico.