
“Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido”.
Woody Allen.
Mi madre suele contar a menudo esta anécdota sobre su tía abuela. La
tía Mercedes, pues así se llamaba, estaba casada con un tal Timoteo
Rodríguez. Timoteo tenía una compra-venta de ganado, un almacén de ramos
generales y una ‘querida’ a dos cuadras de su casa. Esto lo sabía la
tía Mercedes, mi madre –niña— y todo el pueblo ganadero, pues a la hora
de la siesta Timoteo ataba carro y caballo delante de la casa de su
amante.Woody Allen.
Un día mi madre preguntó a su tía cómo toleraba aquella situación. Mercedes respondió lacónica: “Nunca me pegó y nunca me hizo faltar nada”.
Una mente moderna, viajada y ocasional lectora de Zizek, pensará de inmediato: “las cosas que soportaba la gente de entonces”. Pero lo cierto es que el arreglo suena bastante menos simulado y vanguardista, queriendo decir que se mantiene fresco por inmutable.
Y no es que lo pasado fuese mejor y los valores hayan cambiado, sino que lo pasado era casi igual y lo que quizá ha cambiado es nuestra capacidad de aceptar los hechos. Como quien se come el chuletón y suspira por la vaca.