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| Dibujo de Vladimiro Ramos |
Acerca de
por qué el cuerpo se ha convertido en un campo de batalla, aquí van
algunas notas tomadas durante la lectura de un artículo sumamente
aclaratorio de Terence Turner titulado Cuerpos y anticuerpos, carne y
fetichismo en la teoría social contemporánea.
La importancia que el cuerpo empieza a
tener en los movimientos políticos y también su creciente interés
en la teorización cultural y social, tiene relación directa con el
lugar prominente que ocupa el cuerpo en la cultura del ya tardío
capitalismo. El cuerpo, o los sujetos encarnados (embodied subjects)
son el objeto de seducción que anuncia el amplio abanico de
comodidades pero también los mismos que anuncian la tortura de
algunos regímenes políticos, los conflictos en torno a los derechos
reproductivos y los cuidados de salud, las luchas en la reevaluación
de la identidades sexuales, las amenazas de nuevas enfermedades y
epidemias y el objeto de nuevas tecnologías que permiten la
alteración de atributos físicos supuestamente naturales como la
cirugía, el cambio de sexo, la fertilización extracorporal, la
modificación de rasgos genéticos, la prolongación de vida
artificial. El cuerpo es la arena del conflicto social y de los
controles represivos pero también de algunos de los aspectos que
aparecen como liberadores en la cultura contemporánea y la vida
social (yoga..).
La hipertrofia de la producción de
comodidad en el tardo capitalismo ha puesto un énfasis sin
precedentes en la plasticidad que tiene la identidad personal para
ser construida, y un énfasis fundamental en la habilidad que tiene
la gente para producirse a si mismos como identidades sociales.
