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dimecres, 14 de desembre del 2011

Anarquismo y sexualidad, Helena Andrés Granel



Tradicionalmente la sexualidad se ha concebido como un ámbito de la experiencia humana situado al margen del discurso, y concretamente, al margen del discurso político, al ser entendida como una pulsión o instinto natural1. Sin embargo, lejos de estar inscrita en la naturaleza, la sexualidad se construye discursivamente2 y desempeña un papel esencial en la conformación de un determinado orden social. De esta forma es regulada de distintos modos en los distintos sistemas sociales, que propician, favorecen e institucionalizan determinadas formas de expresión sexual al tiempo que actúan de forma coercitiva o directamente prohibitiva con respecto a otras que se consideran potencialmente peligrosas y desestabilizadoras del orden social.

Sexualidad y reproducción son reguladas socialmente, al tiempo que las modificaciones y transformaciones en los discursos y las prácticas sexuales constituyen un aspecto trascendental, y no marginal, en los procesos históricos. Es por ello que la sexualidad debe ser historizada, es decir, analizada y contemplada desde una perspectiva histórica y sociocultural.

dimarts, 21 de desembre del 2010

Amor y anarquía, Errico Malatesta




Al principio puede parecer extraño que la cuestión del amor y todas las que le son conexas preocupen mucho a un gran número de hombres y de mujeres, mientras hay otros problemas más urgentes, si no más importantes, que debieran acaparar toda la atención y toda la actividad de los que buscan el modo de remediar los males que sufre la humanidad.
Encontramos diariamente gentes aplastadas bajo el peso de las instituciones actuales; gentes obligadas a alimentarse malamente y amenazadas a cada instante de caer en la miseria más profunda por falta de trabajo o a consecuencia de una enfermedad; gentes que se hallan en la imposibilidad de criar convenientemente a sus hijos, que mueren a menudo careciendo de los cuidados necesarios; gentes condenadas a pasar su vida sin ser un solo dia dueñas de sí mismas, siempre a merced de los patronos o de la policía; gentes para las cuales el derecho de tener una familia y el derecho de amar es una ironía sangrienta y que, sin embargo, no aceptan los medios que les proponemos para sustraerse a la esclavitud política y económica si antes no sabemos explicarles de qué modo, en una sociedad libertaria, la necesidad de amar hallará su satisfacción y de qué modo comprendemos la organización de la familia. Y, naturalmente, esta preocupación se agranda y hace descuidar y hasta despreciar los demás problemas en personas que tienen resuelto, particularmente, el problema del hambre y que se hallan en situación normal de poder satisfacer las necesidades más imperiosas porque viven en un ambiente de bienestar relativo.

divendres, 17 de desembre del 2010

Lo único y la pluralidad, Luigi Fabbri


Una de las cuestiones que han sido siempre debatidas más y con mayor ardor, hasta poco tiempo atrás entre los anarquistas, y antes aún entre los socialistas, es la del amor, la familia y las relaciones sexuales.

La cuestión en realidad tiene mucha menos importancia de la que se le ha dado en ciertos momentos; pero si su importancia ha sido exagerada, ello depende de los prejuicios que tienden a complicar una cuestión por sí misma muy simple, prejuicios dependientes del hecho de que los hombres, muchos hombres, a pesar de su desprejuicio moral y su ardor revolucionario, no lograban considerar a la mujer como a su igual con el mismo derecho de disponer libremente de sí, sino Como un ser más débil e inferior a quien proteger y sobre quien ejercer siempre alguna autoridad, aunque disimulada y benévola.

Cuando dos seres se aman, América Scarfó


"Buenos Aires, 3 de diciembre de 1928. Al camarada E. Armand.

"Querido camarada:

"El motivo de la presente es, principalmente, consultarlo. Tenemos que actuar, en todos los momentos de la vida, de acuer¬do a nuestro modo de ver y de pensar, de manera que los repro¬ches o las críticas de otra gente encuentren a nuestra individua¬lidad protegida por los más sanos conceptos de responsabili¬dad y libertad en una muralla sólida que haga fracasar a esos ataques. Por eso debemos ser consecuentes con nuestras ideas.

divendres, 16 de juliol del 2010

El matrimonio es inmoral, Rene Chaughi

Texto publicado en la antología El amor libre: la revolución sexual de los anarquistas, Rodolfo Alonso Editor, Buenos Ai­res, 1973.




Dos seres, un hombre y una mujer, se aman. ¿Acaso pensamos que serán lo suficiente discretos para no pregonar de casa en casa el día y la hora en que...? Pensamos mal. Esta gente no parará hasta que hayan participado a todo el mundo sus propósitos: parientes, amigos, proveedores y vecinos recibirán la confidencia. Hasta entonces no creerán permitida la “cosa”. Y no hablo de los matrimonios de interés, en los que la inmoralidad es flagrante desde un principio; me ocupo del amor, y veo que, lejos de purificarlo y darle una sanción que no ha menester, el matrimonio lo rebaja y lo envilece.

El futuro esposo se dirige al padre y a la madre y les pide permiso para acostarse con su hija. Esto es ya de un gusto dudoso. ¿Qué responden los padres? Deseosos de asimilar su hija a esas damas tan necias, ridículas y distinguidas como ricas, quieren conocer el contenido de su portamonedas, su situación en el mundo, su porvenir; en una palabra, saber si es un tonto serio. No hay otra expresión mejor para calificar a este tratante.

Veamos a nuestro joven aceptado. No pensemos que la serie de inmoralidades está cerrada: no hace más que comenzar. Desde luego, cada uno va en busca de su notario, y tienen principio, entre las dos partes, largas y agrias discusiones de comerciante en las que cada uno quiere recibir mucho más de lo que da; dicho de otro modo: en las que cada uno trata de hacer su negocio. La poca inclinación que los dos jóvenes pueden sentir el uno por el otro, los padres parecen empeñarse en desvanecerla, emporcándola y ahogándola bajo sórdidas preocupaciones de lucro. Después vienen las amonestaciones en las que se hace saber, a son de trompetas, que en tal fecha el señor “X” fornicará, por primera vez, con la señorita “Y”.

Glosario no monogámico básico, Osvaldo Baigorria

Definiciones adaptadas de varios textos, entre los cuales se destaca la Enciclopedia Anarquista, Vol. 1, compilada por Sebastián Faure y editada por Tierra y Libertad, México, de donde fueron extractados los fragmentos de J. Marestan y E. Armand.

AMOR

“Apego sentimental a una persona o gusto pronunciado por una cosa. Tal es la definición de uso corriente que, sin pretenderla perfecta, parece ser la más apropiada para expresar diversos sentimientos que, con frecuencia, tanto por su origen como por su naturaleza, no tienen casi ninguna relación entre sí. Nuestra definición no será completa si no distinguimos entre el amor que tiene por objeto las cosas y el amor que tiene por base a seres animados, principalmente a los seres humanos. Y, en este último caso, distinguir entre el amor que se siente por uno mismo y el que sentimos por el prójimo; entre el amor idealista, familiar o apasionado, y el amor sexual, porque las características no son idénticas.

“El amor a sí mismo está representado por el instinto de conservación personal, con el deseo de adquirir la felicidad y de asegurar el bienestar. Lo que nombramos ‘amor propio’ es el amor a sí mismo concebido desde el punto de vista moral; es decir, el respeto a uno mismo. A medida que éste tiende a conservar lo que hay de mejor en nosotros, aumenta la inquietud de nuestra dignidad con respecto a la apreciación que puedan tener acerca de nuestra conducta aquellos a quienes le hemos concedido estima y afecto. El amor propio y el amor a sí mismo no son defectos, sino grandes y fuertes cualidades que vuelven activo y de trato agradable al individuo, tanto en lo que atañe a su interés particular como, indirectamente, en lo que afecta a virtudes de utilidad social.

“Ni el amor propio, ni el amor a sí mismo deben confundirse con el egoísmo que, desde el punto de vista de la utilidad social, no es una virtud, sino un vicio, si para la palabra egoís­mo queremos conservar la significación consagrada por el uso y no exenta de razón. En efecto, la palabra egoísmo no significa -con arreglo a su etimología- amor a sí mismo, sino sobre todo rebuscamiento de satisfacciones personales sin consideración a las consecuencias que esa satisfacción pueda tener para el prójimo. Definido así, el egoísmo aparece como un notable factor de tiranía y como uno de los más grandes obstáculos para la armonía social.

“El amor (y, podríamos decir, el gusto particular o la inclinación) que tenemos por ciertas cosas, en oposición a la indiferencia, parece provenir exclusivamente de la aversión que experimentamos hacia otras cosas, las costumbres y aptitudes trasmitidas por herencia y por sugestión de nuestra educación primera, modificadas por la propia experiencia y la influencia del medio. Este amor hacia las cosas, que parecen una prolongación de nuestro propio yo, o -fisiológica o intelectualmente- como un alimento en relación con nuestras necesidades, es caracterizado por el deseo de posesión, que no llega a ser un mal mientras no tome proporciones extremas, como el deseo irrefrenable de apropiación o de acaparamiento.

Una experiencia en camaradería amorosa, Grupo Atlantis



Extractos de dos cartas que habrían sido enviadas a E. Armand desde las afueras de París en junio de 1924 y publicadas en L’en dehors, números 44 y 83. Una de ellas estaba firmada por “una compañera del Grupo ‘Atlantis’”. Acerca de este misterioso grupo, cuya denominación aparece entrecomillada en el libro La camaradería amorosa, Armand sólo dice: “Razones sobre las que no nos es dable extendernos hacen que esta agrupación, cuya actividad es clandestina, esté obligada para subsistir a mantener el más estricto incógnito”.

29 de Junio de 1924. Carta a E. Armand:

“Cierta estoy que has de leer con interés la narración de una partida de campo organizada por nuestro grupo ‘Atlantis’. Para ello nos habíamos inspirado en ciertas ideas de tu gusto, al menos así lo creo. Ha sido una de nuestras salidas que mejor acierto han tenido.

“Se había convenido que los que en ella participaran se des­pojarían de sus ropas una vez llegados al lugar de la cita. La ropa para nosotros es un símbolo de virtud, como ya tú sabes. Así, como dice Fritz Oerter en Nacktheit und Anarchismus (Desnudez y anarquismo), “el hombre absoluto es el hombre desnudo, sin vestido ni envoltorio, sin ‘aderezo’, para decir mejor, y también sin prejuicios y exento de esmeros artificiales”. Fuera de eso, qué consuelo pasearse, correr o quedar extendidos, desnudos, en pleno sol, los cuerpos acariciados por la brisa estival, cinco leguas distantes de toda civilización... Imagínate un cielo azul; el bosque, legua y media, extenso poco más o menos, y alrededor del claro en que estábamos reunidos, la espesura, árboles y más árboles. ¡Qué fascinación!

“Acordamos que ninguno de los de la partida se sintiera privado de comida. Nuestro egoísmo individualista no hubiera tolerado que en este día hubiera habido más o menos favorecidos con relación al alimento. Hemos puesto así completamente en común cuanta comida y bebida hemos llevado...

“Nos las arreglamos también porque durante este hermoso día hubiera recreaciones para todos los temperamentos, para todas las edades, para todas las actitudes. Tuvimos música, canto y baile, y el eco de nuestros instrumentos y de nuestros cantos nos acariciaba deliciosamente. Camaradas expertos en la materia habían organizado juegos que requieren agilidad y vigor; otros, únicamente soltura de las facultades cerebrales.

El amor entre anarcoindividualistas, Emile Armand


Antes de exponer el punto de vista individualista-anarquista frente a la cuestión “sexual”, es necesario ponerse de acuerdo sobre la expresión libertad. Se sabe que la libertad no podría ser un fin, ya que no hay libertad absoluta; como tampoco hay ver­dad general, prácticamente hablando; no existen sino libertades particulares, individuales. No es posible escapar a ciertas con­tingencias. No se puede ser libre, por ejemplo, de no respirar, de no asimilarse y desasimilarse... La Libertad, como la Verdad, la Pureza, la Bondad, la Igualdad, etc., no es más que una abstracción. Luego, una abstracción no puede ser un objetivo.

Considerada, al contrario, desde un punto de vista particular, dejando de ser una abstracción, tornándose una vía, un medio, la libertad se comprende.

En este sentido, se reclama la libertad de pensar, es decir, de poder, sin ningún obstáculo exterior, expresar de palabra o por escrito los pensamientos de la forma que se presenten ante el espíritu.

Vida intelectual, vida artística, vida económica, vida sexual: los individualistas reclaman para ellas la libertad de manifes­tarse plenamente, según los individuos, a tenor de la libertad de los individuos, fuera de las concepciones legalistas y de los prejuicios de orden religioso o civil. Reclaman para ellas, consideradas cual inmensos ríos, por donde se vierte la actividad humana, que puedan resbalar sin ningún obstáculo; sin que las esclusas del “moralismo” y del tradicionalismo atormenten o enloden su caudal. Mejor que éstos son las libertades con sus errores impetuosos, con sus nerviosos sobresaltos, con sus impulsivos malos efectos de retroceso. Entre la vida al aire libre y la vida de bodega, elegimos la vida al aire libre.

Los individualistas han rendido un merecido servicio a los que quieren conquistar la libre discusión de las cuestiones sexua­les, extendiendo las nociones de libertad sexual y de amor libre, sin que por ello creyeran haber descubierto el amor libre: desde tiempos inmemoriales, el coito ha sido practicado extramoralmente y extralegalmente; hubo esposas que tuvie­ron amantes y maridos que tuvieron queridas.

dissabte, 14 de novembre del 2009

El Amor Libre, Eros y Anarquía, Osvaldo Baigorria



El Amor libre, eros y Anarquía, Osvaldo Baigorria
http://www.quijotelibros.com.ar/anarres/El%20amor%20libre.pdf


Primer Texto: La unión libre (1)
Segundo Texto: El Matrimonio es Inmoral (2)
Tercer Texto: Carta a Pablo por M. Bakunin (3)
Cuarto Texto: Lo único y la pluralidad (4)
Quinto Texto: Mal de Amores por E. Malatesta (5)
Sexto Texto: La Mujer y el amor libre (6)
Séptimo Texto: Maternidad libre. Paul Robin (7)
Octavo Texto: La Trampa de la Protección (8)
Noveno Texto: Feminófobos y Feminófilos (9)
Décimo Texto: Una experiencia en camaradería amorosa. Grupo Atlantis (10)
Demimoprimer Texto: Comunas de la contracultura. Los Diggers (11)
Decimosegundo Texto: Cuando dos seres se aman. América Scarfó (12)
Anexo. Glosario no monogámico básico (13)

Para descargar por fragmentos (estos si estan listos para imprimir y ke kede en forma de librito en hoja A4)

Consejos para una adultera (Crimethinc)
http://rapidshare.com/files/146870264/consejos.pdf

Cuando dos seres se aman (America Scarfo)
http://rapidshare.com/files/146870261/2seres__a.pdf

El amor entre anarcoindividualistas (E.Armand)
http://rapidshare.com/files/146870262/anarcoin.pdf

El marido y el amante (Roberto de las Carreras)
http://rapidshare.com/files/146868427/mar_aman.pdf

El matrimonio es inmoral (Rene Chaughi)
http://rapidshare.com/files/146871872/matrinmo.pdf

Feminofobos y feminofilos (María Lacerda de Moura)
http://rapidshare.com/files/146870266/Feminofo.pdf

La Colonia Cecilia (Juan Rossi -Cardias-)
http://rapidshare.com/files/146870263/Ccecilia.pdf

La trampa de la proteccion (Emma Goldman)
http://rapidshare.com/files/146870270/trampa.pdf

Lo unico y la pluralidad (Luigi Fabbri)
http://rapidshare.com/files/146870267/lo_unico.pdf

Mal de amores (Enrrico Malatesta)
http://rapidshare.com/files/146870269/mal_amor.pdf

Maternidad libre (Poul Robin)
http://rapidshare.com/files/146870268/m_libre.pdf

Una experiencia en camaraderia amorosa (Grupo Atlantis)
http://rapidshare.com/files/146870265/exp_ca_a.pdf