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dilluns, 28 de novembre del 2016

bienvenidxs a la distopía de la monogamia secuencial!, Contra el amor

Sabíamos que la monogamia indisoluble no molaba.

Se contaban historias de parejas que fueron felices para siempre, lxs abuelxs de no sé quién que viven en el pueblo ése, por ahí, al lado del monte, con la estufa. Pero ni lo habíamos visto nosotrxs, ni nos había pasado jamás, ni nos terminaba de seducir, ya ves tú, la historia de la boina y la calceta.
Así que decidimos que bueno, que si se acababa el amor, que se acabara. Que ni íbamos a elegir soltería ni a meternos en la mazmorra matrimonial con la bola encadenada al tobillo.
Entonces vimos que se acababa, vaya si se acababa. Se acababa siempre, daba igual si tenía buena o mala pinta, si duraba un poquito más o un poquito menos, si todo iba bien o todo iba mal.
Pero la idea no nos pareció tan loca, porque al fin y al cabo ya sabíamos de antes que lo chachi era el principio, y que luego venía lo del trabajo diario, y el arte de amar, y lo de pensar en un desayuno nuevo para que sea siempre nuevo el amor. Eso en el mejor de los casos.

diumenge, 11 de gener del 2015

El disparate de la exclusividad sexual, Contra el amor

Si hubiéramos estado hablando de relaciones de amistad, es decir, no gámicas dentro del paradigma ágamo, apenas habríamos obtenido hasta aquí más que una vulgar descripción de su dinámica. Nada a partir de lo que mejorarlas, salvo, tal vez, algo de claridad.
Sin embargo, desde el momento en que trasladamos el uso de la indignación al gamos, aparecemos en Saturno sin viaje interplanetario previo.
Dije más arriba que uno de los mayores obstáculos para juzgar racionalmente nuestras expectativas es nuestra necesidad inducida de conservar el gamos. Como queremos que, ante todo, no se pierda, aceptamos aquello que el sentido común nos dice que ya no debe ser aceptado, convirtiendo la protesta inútil en una indignación extrema sin salida.
Pero el gamos mismo es un obstáculo aún mayor, en tanto que constituye una expectativa que sería tibio llamar no razonable, porque en realidad es absolutamente descabellada. Lo que esperamos a partir del momento en que establecemos el gamos, es decir, a partir del momento en el que empezamos a ver en la/el otrx un proyecto de pareja, escapa a toda sensatez. No hace falta ir a buscar estos excesos en el supuesto amor romántico. Cualquier descripción del amor, por igualitaria que pretenda ser, nos llenará la cabeza de expectativas a priori, estandarizadas e independientes de las circunstancias de nuestra relación y de la persona con la que nos relacionamos.

diumenge, 4 de maig del 2014

sobre El Arte de Amar. manual ágamo de autodefensa, Israel Sánchez

El Arte de Amar, de Erich Fromm, publicado en 1953, reúne varias condiciones que recomiendan un análisis exhaustivo si queremos tanto entender el funcionamiento de la ideología del amor vigente como disponer de las herramientas necesarias para contrarrestarla y establecer relaciones libres y conscientes.

En primer lugar se trata, seguramente, de la principal referencia bibliográfica sobre la cuestión. Es significativo que un tema al que nuestra cultura y nuestra vida social y personal dedican tantas preocupaciones y esfuerzos no haya desarrollado, no ya una bibliografía, sino incluso una consciencia general sobre dicha bibliografía; un mínimo cuerpo ideológico con referencias de uso común cuyos títulos a todos nos resulten, al menos, familiares. A pesar de que las publicaciones son constantes y abundantes, apenas alguna alcanza a convertirse en un fenómeno circunstancial que renueva la estrategia editorial de “descubrimiento de la solución para un mal que ha durado desde siempre y al que hasta ahora no se había ofrecido solución alguna”.

No es éste el caso del texto de Fromm, que no sólo permanece en las estanterías de las librerías, sino que sigue alimentando su consumo del boca a boca, y considerándose uno de los libros, si no “el libro”, que se debe leer cuando se padece “mal de amores”.

La otra condición que convierte a El Arte de Amar en un texto particular entre aquellos con los que comparte temática es que, a pesar de haber cumplido ya los 60 años vida, no ha sido sustancialmente renovado por sus sucesores. Poco de original encontrará quien busque en las páginas de la última novedad editorial sobre inteligencia emocional amorosa, más allá de la referencia a algún sorprendente estudio que deberá conducirnos a las mismas conclusiones de siempre, que no hubiera podido encontrar en el texto del autor alemán.

diumenge, 13 d’octubre del 2013

designificar el sexo de la posesión (la renuncia al morbo), contra el amor

propuesta erótica. I. DESIGNIFICACIÓN. (xii) designificar el sexo de la posesión (la renuncia al morbo) (5)

            Que el sexo nos guste a priori, casi a pesar de cuál sea la forma en que se realice, es un síntoma de que lo que nos gusta no es el sexo mismo, sino su realización, su cumplimiento, su "anotación".

           El sexo es el placer de los placeres porque nuestra cultura hace que conserve la prohibición adolescente. En aquél tiempo queríamos descubrir el sexo, hacernos partícipes de él, y mucho menos disfrutar con él. Hoy, en nuestras más deseadas experiencias, sigue siendo así.

           Pero ya no tiene sentido.

divendres, 26 de juliol del 2013

propuesta erótica. I. DESIGNIFICACIÓN. (i); Contra el amor

El sexo es un conjunto confuso de significados que, por su complejidad, nos resulta ingobernable e incomprensible. El primer paso en la transformación del sexo en erotismo será vaciar el sexo de sus significado, desde los más burdos y prescindibles hasta los más sutiles y esclavizadores. Deberemos recordar, en nuestra vida sexual, que ésta es sexo “en sí”, libre de presunciones que vayan más allá de ese acto sexual, de esa idea erótica.
Nuestros actos sexuales se volverán eróticos en tanto que serán conscientes y responsables. Follar sabiendo que sólo follamos, recuperando así nuestra capacidad de contemplar el presente en todo su despliegue, y valorarlo. Quizás el sexo que descubramos no se parezca en nada al sexo que creíamos que teníamos.

dimecres, 5 de desembre del 2012

Presentación, Contra el amor

Al final, no hay más problema que el sexo. Si consiguiéramos desenredar el nudo del sexo, ¿qué quedaría en el amor que representara un verdadero problema? Los conflictos en las relaciones de amistad no tienen ni la sombra de complejidad que las relaciones amorosas, y las paternofiliales, aunque compiten en dramatismo, son notablemente menos contradictorias.

Cuando el sexo llega trae con él, quién lo diría conociendo su carta de presentación, rebosante de instintos y energías telúricas, el desafío intelectual. Y es que lo uno, claro, es el uniforme supersticioso de lo otro. Aquello que no se entiende hoy, para quien sigue pensando que el pensamiento no ha dado pruebas de ser una herramienta solvente, no es lo que se comprenderá mañana, sino lo que no puede comprenderse. ¿Qué será comprender, entonces, si lo comprensible ya ha sido comprendido? ¿Una fantasía? A lo que no ofrece reglas ya sólo le queda estar gobernado por la voluntad caprichosa de esa nueva antropormorfización de los enigmas que es la energía en su acepción Disney.