“El funcionalismo
social querría reducir los cuerpos a puros instrumentos de trabajo
productivo, valiéndose para ello de una epistemología pseudocientífica
que anulase lo irracional del deseo, lo obsceno del placer y lo
subversivo de determinadas disposiciones sexuales. Querría encerrar al
eros en la reproducción, la escena consabida y el guion establecido.
Delimitar muy bien qué es lo que puede hacerse de día y qué lo que puede
soñarse de noche.”
Michel Onfray.
Las experiencias poliamorosas, contra
amorosas y/o el amor libre están presentes todo el tiempo, pero nadie
las nombra; así, en el silencio, se garantiza su inexistencia. Y
simplemente no quería seguir callando, quería respirar con naturalidad,
no sentir una especie de opresión sistemática cuando todo se salía de mi
control, o del de ella, no quería seguir negando ese amor profundo por “mi mejor amiga”,
ni las ganas de seguir frecuentando y queriendo a ex parejas, ni seguir
negando el deseo de aquella mujer que me había invitado a cenar un par
de veces. Quería seguir escapándome al campo o a la playa con mi hermana
o mi madre sin sentir culpa.
Quería seguir amando a esa mujer con la
que hasta ese entonces había compartido tres años de mi vida, es
cierto, pero para ello tenía que dejar de amar a todas, a todo lo demás.
¿Qué clase de amor te exige para su existencia el exterminio de todx lo
otrx? La respuesta ahora resulta clara: “El amor romántico”. Al
comprenderlo los multiuniversos de abrieron, y di paso a una
contradictoria realidad que ahora me encuentro construyendo y
explorando.