
Hoy he descubierto tu trampa. Te he mirado fijamente a los ojos y esta vez no me has podido ocultar tus atormentadas verdades.
Por fin te he desenmascarado.
Ahora
comprendo por qué una jornada tras otra, al llegar la noche no puedo
continuar con mi vida y caigo como narcotizado hasta que pasada la noche
me despiertas cálidamente, entonando mi cuerpo y volviéndolo a la vida.
Ahora
sé por qué no me permites permanecer despierto por las noches y
deleitarme con un firmamento rebosante de alientos lejanos y poderosos
como el tuyo.