
¿Por qué cuando amamos, siempre condicionamos de alguna manera?, ¿por qué es tan doloroso el desamor del ser que amamos? ¿Por qué si llega el desamor o el desengaño viene siempre acompañado de una desilusión y de un profundo dolor?, ¿por qué no sólo amar?… con total desapego, sin expectativa, sin cuestionamientos, dejando al ser amado en total libertad de hacer, de amar a alguien más, de buscar alimento espiritual en otras fuentes; dejarla ser, dejarla incluso reciprocar, pero sin esperar nada, aún en ese caso, pensar que es sólo casual, que no es una consecuencia, ni una respuesta, sino una casualidad y que seguramente después del aquí y ahora, simplemente se esfumará, que así como llegó, de repente se irá, que nada es para siempre, que todo es temporal.
Que difícil es amar sin reglas, sin tratar de adquirir títulos de propiedad; si lográramos amar sin apegos, sería sin duda la mejor y verdadera forma de amar, todo lo demás es mera vanidad.