Queremos que nos quieran, pero a
nuestra manera.
Nos enamoramos, nos ilusionamos, nos
decepcionamos, frustramos, y a veces incluso pensamos que eso del
amor, de la pareja no debe estar hecho para nosotros.
Muchos de los conflictos que viven las
parejas están motivados por la frustración que uno o ambos miembros
sienten cuando esperan del otro que haga, diga o sienta en esta o
aquella situación. Pero lo que acaba sucediendo es que nuestra
pareja no hace ni dice aquello que nosotros esperamos que haga.

