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dimecres, 26 d’octubre del 2016

“El amor sustenta desigualdades sociales”, Mari Luz Esteban

ENTREVISTA A MARI LUZ ESTEBAN GALARZA, ANTROPÓLOGA Y PROFESORA EN LA UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO/EUSKAL HERRIKO

La salud, el cuerpo o el amor son temas que ha investigado esta feminista en los últimos años. Le preguntamos sobre todos ellos y el resultado del interrogatorio tiene miga. Aquí, un costoso resumen. Irene G. Rubio y Belén Macías Marín,16/12/10

DIAGONAL: En este momento estás trabajando en un libro sobre el amor. ¿Crees que el amor es clave en la dominación de las mujeres?
MARI LUZ ESTEBAN: El amor, el amor en general y el de pareja en particular, tal y como se construye y se vive en nuestra sociedad, es un pilar central de la subordinación social de las mujeres. El amor nos convierte en eso que llamamos mujeres y hombres, hace que tengamos estatus diferentes. Resulta determinante en un sistema de género en el que se diferencian espacios para unas y otros, donde se nos asignan posiciones desiguales de poder, donde a las mujeres se nos construye específicamente como seres emocionales.

D.: ¿Hay que dejar de identificar a la mujer con el ‘sujeto amoroso’: la amante, la cuidadora, la madre...?
M.L.E.: Ése es uno de los retos que tenemos por delante. El feminismo ha avanzado mucho en el cuestionamiento de la identificación entre ser mujer y ser madre. Pero sigue habiendo una identificación entre ser mujer y ser un sujeto específicamente amoroso, que yo no comparto. Es una identificación que se está aplicando en el tema de los cuidados, como si nosotras tuviéramos una aportación específica al mundo desde ahí, y creo que la hemos tenido obligadas y con muchos peajes. Eso no quiere decir que dejemos de reivindicar un mundo más humano y más justo, donde las relaciones de poder y los trabajos se distribuyan de otra manera, que sean relaciones donde pueda haber afectos. No sería cargarnos eso, sino romper la centralidad del amor, la ‘obligación’ de amar. Además, cuando hablamos de amor, ¿de qué estamos hablando? Muchas veces de injusticia/justicia, poder/no poder o de la vulnerabilidad y la interdependencia como algo básico en los humanos.
Vivimos en una sociedad de ‘pensamiento amoroso’, donde parece que el amor es lo más genuino del ser humano, la principal tabla de salvación, y parte del feminismo está también ahí. No estoy para nada de acuerdo. No sé si en una situación ideal el amor podría ser lo más genuino, pero, desde luego, en esta cultura en la que vivimos, no. Porque el amor está tapando desigualdades sociales, no sólo entre hombres y mujeres, también de clase, de etnia. No hay más que fijarse en los relatos de ficción del cine, la literatura... El amor nos construye como desiguales, sustenta desigualdades.

dijous, 3 de maig del 2012

Mari Luz Esteban: “Se pueden hacer sacrificios por amor, pero siempre deben ser temporales”

La antropóloga explica en su libro que en la cultura occidental tanto la sociedad como las relaciones se construyen en torno a la manera en la que se comprende el amor y las emociones

Maite Asensio Lozano /Berria*
Traducción de Maialen Berasategi. Orijinala euskeraz irakurri

Mari Luz Esteban, antropóloga en la UPV, es ya un referente en el área de la investigación de las emociones. Acaba de reunir el trabajo realizado durante cinco años en su libro ‘Crítica del pensamiento amoroso’, y, de esta manera, pone sobre la mesa un tema abandonado por el feminismo: ¿cómo afecta el amor a las personas y a la sociedad? La misma Esteban admite que el amor es «muy importante» en su vida, «pero no lo más importante; también existen otras cosas».
“Resulta peligroso que el amor sea el único recurso de nuestra vida. No se debe decir “no te enamores”, sino “hazte con los arneses necesarios”, “protégete”".

¿Por qué motivo el feminismo ha trabajado tan poco el amor a nivel teórico?
Entre otras muchas razones, porque tenemos el amor bastante naturalizado y esencializado; porque lo consideramos algo intrínseco: parece que está ahí, que lo sentimos todos los seres humanos, que es incontrolable… Y eso resulta problemático, porque, si es así como comprendemos el amor, nunca nos plantearemos una necesidad de reflexionar y discutir sobre ello. Es algo aceptado por la sociedad, y, hasta cierto punto, también por las feministas, a pesar de que seamos críticas y conscientes de los efectos que tiene el amor en las mujeres.