A veces da
impresión que con alguna ideas se produce una bola de nieve ideológica,
que se hace un pack inmenso en el que se incluyen tantos conceptos
relacionados, que al final no queda nada donde agarrarse. Se acaba
arrasando con todo y a veces incluso nos encontramos sin un solo
concepto debajo del que tener algo de sombra, porque se han dinamitado
todos.
Eso sucedió con el “amor romántico”, sea a partir de la clasificación de esos mitos hecha por Carlos Yela o la versión resumida de Luengo y Rodríguez, sea una de las mil versiones de ese listado que corren por internet o sean las fundadas críticas de Brigitte Vasallo.
Tiene mucho sentido reflexionar sobre qué consecuencias reales y
dolorosas puede tener en nuestra vida asumir los mitos del “amor
romántico” como referentes de nuestras relaciones sin ser conscientes de
su existencia.Pero tanto acaba llamando la atención el concepto del
“amor romántico” que se le acaba considerando “el enemigo”, equivocando
la diana, que estaba enfocada a LOS MITOS, no el amor romántico. De
todos modos, ese “amor romántico” en realidad es otra manera del llamar
al “amor fusión”, o como lo esquematizan Luengo y Rodriguez, el amor que
se resumiría en 1+1= 1.
