Es importante para la mujer su naturaleza sensorial. Esta naturaleza reacciona a los estímulos sensoriales: la música, el movimiento, la comida, la bebida, la paz, el silencio, la belleza, la oscuridad. La conciencia sensorial incluye la sexualidad, aunque no se limita a ella.Mucho podría decirse acerca del uso y el abuso de la naturaleza sensorial de las mujeres y acerca de la manera en que ellas y los demás reprimen sus ritmos naturales o intentan apagarlos por completo. En la época moderna apenas se ha presentado atención a esta expresión sensorial de las mujeres.
Hay una aspecto de la sexualidad de las mujeres que en la antigüedad se llamaba lo obsceno sagrado, no con el significado con que hoy utilizamos esta palabra, sino con el de sexualmente sabio e ingenioso y se tributaban a las diosas unos cultos dedicados a la sexualidad femenina.
La idea de la sexualidad como algo sagrado es esencial para la Mujer Salvaje. Había en las antiguas culturas femeninas unas diosas de la obscenidad, pero el lenguaje, por lo menos en castellano dificulta la comprensión de estas diosas.
“Obsceno”, proviene del hebreo antiguo Ob, con el significado de “maga”, “bruja”. Subsisten en todas las culturas mundiales vestigios de cuentos que han sobrevivido a las distintas purgas. En ellos se nos dice que lo obsceno no es vulgar, ni sucio.
Para reír hay que poder exhalar el aire e inspirar en rápida sucesión. Se sabe por la quinesiología y otras terapias corporales, como el Hakomi, que el hecho de inspirar nos hace experimentar sensaciones y que, cuando no queremos sentir nada, contenemos la respiración. Cuando se ríe, la mujer respira libremente y, al hacerlo, es posible que empiece a sentir sensaciones no autorizadas. La importancia de estas antiguas diosas de la obscenidad queda demostrada por su capacidad de soltar lo que está demasiado tenso, borrar la tristeza, provocar en el cuerpo una especie de humor que no pertenece al intelecto sino al cuerpo.
Hay un cuento que ilustra este concepto. El cuento de Baubo, diosa de la antigua Grecia, diosa de la obscenidad. Sólo existe una referencia a esta diosa, lo cual parece indicar que su antiguo culto fue destruido y quedó enterrado bajo la estampida de las distintas culturas conquistadoras.
Hay un cuento que ilustra este concepto. El cuento de Baubo, diosa de la antigua Grecia, diosa de la obscenidad. Sólo existe una referencia a esta diosa, lo cual parece indicar que su antiguo culto fue destruido y quedó enterrado bajo la estampida de las distintas culturas conquistadoras.