De repente le vi en una bata negra. Estaba sentado, bebía un whisky,
fumaba.
Me dijo que me había dormido, que se había duchado. Apenas sentí
la llegada del sueño. Encendió una lámpara, en una mesa baja.
Es un hombre que tiene hábitos, pienso de repente respecto a él,
debe venir relativamente a menudo a esta habitación, es un hombre
que debe hacer mucho el amor, es un hombre que tiene miedo, debe
hacer mucho el amor para luchar contra el miedo. Le digo que me gusta
la idea de que tenga a muchas mujeres, de que yo esté entre esas
mujeres, confundida. Nos miramos. Comprende lo que acabo de decir. La
mirada alterada de repente, falsa, sorprendida en el mal, la muerte.
