Nos están vendiendo la moto. Nos ha
pasado más veces: nos sucedió con la liberación sexual. Que sí, que fue
un cambio a mejor, pero que muchas mujeres sintieron que pasaban de la
obligación de decir que no, a la obligación de decir que sí [1]. Y
muchos hombres eran y son los que te comían la oreja con eso de “que te
liberases”. Mmmh ya, acorde a tus gustos, ¿verdad campeón?
Porque libertad es decir sí, no, ahora
sí, ahora no, contigo sí, contigo no, así sí, así no. Somos igual de
libres las que follamos sin necesidad de especial intimidad y afecto que
las que necesitan especial dedicación y confianza para sentir esa
apetencia. Incluso las que no follan, nunca, porque son asexuales, que
también existen. Porque que seamos libres es decidir lo que NOSOTRAS
deseamos hacer. NO lo que a vosotros os gustaría más.