Tabú, vergüenza, desconocimiento, dificultad… muchos son
los factores que invisibilizan, aparcan o marginan la sexualidad cuando
se habla de espacio público. Pero lo cierto es que la sexualidad siempre ha estado en las calles.
Lo estuvo desde sus orígenes y lo está hoy de forma innegable. Amantes
en los parques, caricias por las calles, desnudos en las playas,
anuncios con cuerpos semidesnudos en las marquesinas del autobús, whiskerías al
pie de carretera, programas de televisión con contenido sexual
explícito, banderas arcoiris en las puertas de establecimientos,
anuncios de contactos en la prensa, pornografía en la red… Todo ello se
acepta como normal y está presente en nuestra cotidianidad.