Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris deseo. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris deseo. Mostrar tots els missatges

dimarts, 29 de maig del 2012

Placer y deseo (fragmento entrevista), Gilles Deleuze


Ahora bien, para mostrar hasta que punto las cosas se estropean, pienso siempre en esta historia del deseo. Lo que he dicho desde el comienzo, es volver a decir que pensar y desear son la misma cosa. La mejor manera de no ver o de rechazar el que el deseo sea pensamiento, sea posición de deseo en el pensamiento, sea verdaderamente proceso, es evidentemente ligar el deseo a la carencia, se está por completo en el campo, o se asumen las bases, del dualismo. Pero quisiera decir hoy, que hay dos maneras más solapadas de volver a introducir la carencia en el deseo, y son el Otro, y el dualismo. Ahí, el pensamiento llamado occidental, se ha hecho una cierta concepción completamente asqueante de la relación entre el deseo y el placer.

La primera maldición del deseo, la primera maldición que pesa como una maldición cristiana, que pesa sobre el deseo y que se remonta a los griegos, es que el deseo es carencia. La segunda maldición es: el deseo será satisfecho por el placer, o estará en una relación enunciable con el goce. Seguramente, se nos explicará que no es la misma cosa. Hay al menos un extraño circuito Deseo-Placer-Goce. Y todo esto, una vez más, es una manera de maldecir y liquidar al deseo.

dimarts, 24 de gener del 2012

Hablar de sexo, deseo o placer en la época clásica, Michel Foucault



Siglo XVII: sería el comienzo de una edad de represión, propia de las sociedades llamadas burguesas, y de la que quizá todavía no estaríamos completamente liberados. A partir de ese momento, nombrar el sexo se habría tornado más difícil y costoso. Como si para dominarlo en lo real hubiese sido necesario primero reducirlo en el campo del lenguaje, controlar su libre circulación en el discurso, expulsarlo de lo que se dice y apagar las palabras que lo hacen presente con demasiado vigor. Y aparentemente esas mismas prohibiciones tendrían miedo de nombrarlo. Sin tener siquiera que decirlo, el pudor moderno obtendría que no se lo mencione merced al solo juego de prohibiciones que se remiten las unas a las otras: mutismos que imponen el silencio a fuerza de callarse. Censura. Pero considerando esos últimos tres siglos en sus continuas transformaciones, las cosas aparecen muy diferentes: una verdadera explosión discursiva en torno y a propósito del sexo.

divendres, 20 de gener del 2012

El lugar de la mujer y su deseo, Lidia Deutsch

La semana pasada se realizó en Israel una marcha contra el fanatismo judío ultraortodoxo. Una nena de ocho años fue la protagonista involuntaria de esta disputa que se libra actualmente en Israel (que algunos llaman religiosa). Camino a la escuela fue agredida, escupida y llamada "prostituta" por un grupo de religiosos ultraortodoxos, por  "vestirse impúdicamente" según ellos . Casi a diario, docenas de hombres con sombreros negros gritan y acosan físicamente a las niñas que van a la escuela.
Días atrás, hombres de negro le gritaron a una mujer que viajaba en el mismo ómnibus que ellos, e intentaron hacerla bajar. La argumentación religiosa sostiene que las mujeres deben ser separadas de los hombres, porque podrían despertar su apetencia sexual.