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dilluns, 8 d’octubre del 2012

Explicación antropológica de la omnigamia humana, Susana Moo



Es interesantísimo imaginarnos cómo serían los hábitos sexuales de nuestros ancestros primitivos, aquellos que habitaron la Prehistoria. Hasta hace poco todas las recreaciones apuntaban a que vivíamos en clanes donde los machos dominantes ejercían su poder y fornicaban a la fuerza con las hembras, a las que arrastraban por los pelos para demostrar su hombría y consumar. Esta idea de un hombre primitivo de sexualidad embrutecida ha estado muy influenciada por la observación de la vida en comunidad de nuestros primos hermanos los chimpancés, los primeros simios que fueron estudiados por los antropólogos.

La sexualidad chimpancé es animal en el sentido en que el sexo cumple una mera función reproductiva. Se aparean y no le dedican ya demasiadas atenciones al asunto. Lo hacen multimacho-multihembra, es decir, no forman parejas monógamas. Ellas son penetradas exclusivamente desde atrás solamente cuando están ovulando. Cuando la chimpancé está fértil, se le enciende llamativamente la vulva mostrando toda la gama de los carmines chanel. Ello avisa a los machos, que se encabronan entre ellos para ser los primeros en montar. Son agresivos, peleones, territoriales y de vez en cuando asesinan a las crías para que la hembra vuelva a estar disponible y fecundarla de nuevo, esta vez con el exclusivo semen de sus propios testículos.

dimarts, 19 de juny del 2012

La monogamia no está en nuestra naturaleza, Christopher Ryan

 
En su tesis doctoral, Ryan analiza las raíces prehistóricas de la sexualidad humana. Si escribía un dato curioso o comentario irónico, su director, el renombrado investigador Stanley Krippner, le anotaba "guárdalo para el libro". En el principio era el sexo (Paidós) lo ha escrito a cuatro manos con su mujer, Cacilda Jethá, investigadora de la sexualidad en el entorno rural africano. El resultado es un cuestionamiento muy bien documentado y ameno de las teorías establecidas que afirman que la sexualidad humana es monógama. En el 95% de nuestro tiempo en la Tierra el sexo era compartido. La agricultura,con la propiedad y las herencias, hizo de la monogamia el centro del nuevo orden social.

¿Nuestra prehistoria era promiscua?
Vivían en grupos de unos 150 individuos y todos tenían relación con todos, pero no eran relaciones casuales con desconocidos, se conocían muy bien y lo compartían todo.

¿Eran unos hippies?
Algo parecido. El 95% de nuestro tiempo en la Tierra desde que somos hombres hemos vivido nómadas, en grupos pequeños, con mucha libertad sexual y sin control de los recursos por parte de nadie. Y el estatus de la mujer era alto porque tenía acceso directo a la comida, sabía protegerse de los animales salvajes y tratar enfermedades.