¿Por qué no contar también a todo el mundo las películas que me monto con tal persona? ¿Por qué sólo contar la vida de la otra persona y juzgarla y hacer que la juzguen las demás?
El problema es “la expectativa”, ese animal complejo que hace vernos en determinada posición o que plantea un panorama deseado que, si al revisar el resultado no se alcanza o no se da como lo esperamos, simplemente desequilibra. Si se deriva de situaciones que definitivamente no se encuentran en nuestras manos, generalmente suceden dos cosas: hacemos comparativos entre lo que pensamos y lo que creemos hubiésemos podido lograr.
El resultado es, habitualmente injusto, porque estamos comparando la actuación de una persona en el mundo real contra lo que pensamos hubiésemos logrado nosotras en un mundo hipotético. Por otra parte, y es aún más injusto, tal vez la otra persona no haya estado consciente de lo que esperábamos exactamente de su actuación, causando seguramente una decepción de parte nuestra hacia una persona que muy probablemente ni siquiera supo lo que esperamos de ella.
El problema es “la expectativa”, ese animal complejo que hace vernos en determinada posición o que plantea un panorama deseado que, si al revisar el resultado no se alcanza o no se da como lo esperamos, simplemente desequilibra. Si se deriva de situaciones que definitivamente no se encuentran en nuestras manos, generalmente suceden dos cosas: hacemos comparativos entre lo que pensamos y lo que creemos hubiésemos podido lograr.
El resultado es, habitualmente injusto, porque estamos comparando la actuación de una persona en el mundo real contra lo que pensamos hubiésemos logrado nosotras en un mundo hipotético. Por otra parte, y es aún más injusto, tal vez la otra persona no haya estado consciente de lo que esperábamos exactamente de su actuación, causando seguramente una decepción de parte nuestra hacia una persona que muy probablemente ni siquiera supo lo que esperamos de ella.